MANCHE
de la eatola al Beflor
tal el ochavo. El sa-
hisopoydecia: amen.
icristia en balandran
lie Su Merced no se
ive. Sale la Comitiva
se queda arrimado a
te de afuera, el pelo
ojos aporreadoB y
ïstura iba recibiendo
os los sanlos varones.
hacer el duelo a las
uno de la comitiva ;
« ^Quien es la difunla? » Respondio : a El ama de esta
<i casa, la setiora Vicenta, que ha muerlo en la flor de su
B edad, pues solo tetiia cinquenta afioa. >> CamuHas,
fuera del privîlé^io de estas Qores de edad, parece un
puebloinfeliz.
Dexamoslo a las 3 de la tarde. Pasamos a las 4 y média el insigne pu erto da L^piche, no tan fertit ahora en aventaras caballerescas, como ea huerUs y norias. Llegamos a Viltaharta a la? 6. Nos paseamôs por el lugar y por una era en que arafaan média docena de borricas con otras tantds muchachas. Entrâmes en la ermita de N" S" de la Paz y rezamos el rosario, quisiera o no quisiera la ermitana, que habia entrado a poner mecha a una làmpara. Ëb probable que no le peso por lo que dira D" Bartolome. Es inala la posada. La torre esta en el ayuntamiento
Dia 12.
A las 5 de la manana nos escapamos de' Villaharta. Sol rojo en el oriente, Ayre fresco con nubes. A dos léguas de|camino esta la venta de Quesada, tan digna de eterna lâemoria por el .manteamiento de Sancho Panza, sin embargo de que la actual ventera ni siquiera habia oido nombrar à Dd Quixote, con ser asi que es quinta o
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sexta nieia de Mari-Tornez, 6 mienten las fisonomias. Ya dixo un hermano suyo que ese tal D° Quixote, a lo que él creia, habia sido cierto guapo de la Mancha que vivio ahora mil y ducientos anos. Nos admiré la exâctiiud de chronologia. Hai en esta venta un pozo profundo y se dice que su agua es la del Guadiana que corre a sombra de texado por alli ; pero, por mas que observamos, no vimos semejante Guadiana.
A poco mas de las 8 entrâmes en la villa de Manzanares, buen pueblo de labradores, con buenas calles y buena yglesia gôtica. Un largo trecho antes nos salio al encuentro una berlina de dos mulas, que en el pais Uaman belrina, Era el gobernador de Valdepeiias, D° Joseph Caballeria, que hablo a Su Ex* montado en el estrivode nuestro coche con su conaturalcecéo. Visita de algunos oficiales de carabineros.
Salimos de Manzanares y del meson de Valiente, nues-
tra buena posada, a los très quartos para las 3. Viento
recio por el sud oeste. No bien habiamos caminado 2
léguas, y média, quando se dixo : berlina I como quien dice
en el mar, vêla I Era la solemne diputacion de la villa de
Valdepenas, compuesta de très respetables individuos
de su mui ilustre ayuntamiento que salia a dar a Su Ex*
la bienvenida a sus estados. Echaron pie a tierra; paro-
seles el coche ; y el uno, que es abogado y regidor, dixo
la si^uiente harenga : « Ex™° S', Vuestra fiel villa de Valde-
« penas se pone a los pies de V. Ex* y le da la bienvenida
« a V. E. y al Senorito su hijo, con muchas gracias por
« la bondad que tiene V. E. de dar a sus vasallos este
« consuelo. » El S**' Marques respondio : « A la villa,
« que aprecio mucho su atencion y que deseo servirla. »
Yace a dos léguas de Valdepenas una ermita de N* S'*
de Consolacion, que Uaman de Aberturas. Tiene una
venta al lado ; y, lo que todavia es mas devoto, una
linda plaza de toros, en donde se hace cada ano una
corrida. Era este el dia de la fiesta y habia acudido ?
ella toda la gente de los pueblos circunvecinos, comc
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de galeras y carroB. Y desde r largas partidas de muchaias, que, levantando polvo, lo y se eïàlaban en vivas :
„, ..,„ ^^ „~ . „ os se hincaban de rodillas.
Todas las mugeres estiraban los brazos azia adelante, y, levantandolos y baxandolos quanto podian, claman -con temura : « Ya llega, ya Uega nuestro padre. » i Hai por Ventura algun placer eo el mundo que pueda competir con este ?
Quando llegamos a aquellas primeras vi^as y olivares que recrean con su verdor los ojos del caminanle, cansado de tantas léguas de tierra seca y rastrojosa, encontramos olra berlîna. Era una diputacion del convento de PP. Trinitarios Descakos, compuesta de dos reiigiosos calvos. « Nuestro Padre Ministre, dixeroo, esta enfer- B mo, y nos envia en su nombre y de ia santa comunidad M a cumplimentar a V. E. dandole la bienvenida, como « tambien al Senonto. » Este razonamiento pedia que S. E. respondiesc scntia mucho que el P. Miiiistro no lo pasase bien y que agradecia la ateocion de la santa comunidad.
He aqui, a poco trecho, otra diputacion y otra berlina. Très vénérables clerigos representaban el cabildo eclesiastico y, en su nombre, hizo un corto cumplimiento D" Tomas Diaz Felipe, sacerdote de 85 aîlos de edad ; pero todavia tan vivo, tieso y Colorado, que, felicilandole de ello S. E., respondio : <i Pues, Sefior, aun me sjento « con fuerzas para montar en un cavallo y echar un par Il de suertea a un loro ; porque no séria la primera vez " que de dos picadas les he hecho ponerla cabeza a mis « pies. ') Lo mismo le sucedio a san Ignacio martir,
Aun nos salieron al camino otras dos 6 très berlinas manchegas con los vecinos principales. Y para describir ahora nuestra enlrada publica en Valdepenas, es necesario explicar anles el orden de la marcha. 1. Antonio Caminero, nuestro aposenlador (bien conocido en la corte
por el verdadero reirato que hizo de su fâcha D^ Isidro Carnicero), iba de baiidor en un cavallo de cuello aguileflo, con montera atraBesada, côlodrillo reverendo, casaquilla hueca, etc. 2. Los dos insignes tontos Francisco de S^ Cruz y Casimiro del Viso * , capitaneando una inumerable multitud de muchachos y inuchachas pelonas. 3. Elçoche en que iba S. E., el Sefiorito, ayo y caballerizo, con su gentil tiro de mulas que volvian a la patria. 4. El coche de càmara con familia, entre ella Diego Diaz Monastério. 5. La calesa de Carnicero y el Rox:o. 6. Las berlinas de las diputaciones de la villa, cabildo y convento. 7. Las de los cavalières hidalgos, etc., etc.
Toda la carrera estaba- acompaiiada de ^atruUas de muchachos, hombres y mu gères, que salian corriendo de sus casas, muchas de entre sus quehaceres con los instrumentes de sus oficios, las boquitas risuenas, los ojos relumbrantes y las manos tiesas al cielo. « Viva, viva c Su .Ex* y el Senorito,- que esta ya tan. alto como su « padre ! Que hermosura ! » En medio de este popular alborozo, vivas y 'repiquas, llegamos a la casa de apéo. Hallamos la clerecia y comunidad de los frayles, formados en dos alas, desde el portai y patio hasta la primera sala. Aqui se renovaron las bienvenidas.
Que era ver al citado caballerizo y al bravo Caminero arrojar de las ventanas punados de dinero en quartos y ochavos I Que, la calle qua jada de aqùella gente mai vestida, arida y sedienta, que no sabia huir de tan desaforada lluvia de cobre ! Que, la tropelia, los gritos^ las posturas, las pufiadas, las caidas, las embestiduras y confusion que ocasionô eSta cucafia I
Luego fue S. E. a la parrochia con mucha comitiva de gobernador, alcaldes, eclesiasticos, pueblo, muchachos y. tontos. Entré en ella al son del organo, hisopo, vivas y repiques. Hîcieron padre y hijo oracion en sus sitiales y