‹ Mémoire de Velazquez sur quarante et un tableaux ... avec introduction, traduction et notesChapitre 14 sur 15 · Voir page · texte numérisé non relu

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3. N° 3g du Catàlogo de Polerô; aujourd'hui à l'Escurial, dans la Sala Priorial.

4. Polerô mentionne ce tableau de Ribera parmi ceux qui se trouvaient à l'Escurial, mais il ignore ce qu'il est devenu.

de ses regards, une nouvelle et singulière preuve de son amour pour cette maison, et montre que pour l'orner majestueusement, Elle n'hésitera jamais (si cela est nécessaire) à dépouiller son palais de ce qu'il renferme de plus estimable.

Sa Majesté a remarqué que certaines pièces sont pauvres en tableaux, particulièrement les deux dont il a été question, et elle n'a pas tardé à réparer ce défaut. Ce fut sans doute une prévoyance de votre grand aïeul, puisqu'il alla au-devant de votre grande piété, lorsque, dans la construction de ce saint et admirable Monument, il vous laissa beaucoup d'espace vide , afin que votre Royal zèle l'ornât et l'enrichît-, aussi les Religieux qui l'habitent, payant leur dette de reconnaissance, demandent-ils incessamment à Dieu de rendre longue et prospère une si importante vie.

MEMORÏÂ

DE LAS PINTVRAS,

QVE LA MAGESTAD CATHOîicadelRey nu|ftroSenorDonPhiiipe f¥«embiaai Monafteriode San LaufencioelReal de! Efcuriâ!sefte anodeM.DC.LVJ.

DESCRlPTÀS, Y COLOCADAS?

FOI D ÎEGO DE SYLVA Velazqvez,

Cauallero <del Orden de Saatîago, Ayuda de Camara defu Mageflad, Apofentador mayor de fu impérial Paiacio , Ayuda de la Guarda ropa, Vgier de Camara, Su perimendente exîraor» diîiariode îas ©bras E ea'.esj y Pinfor deCamara, ApeJes dette Sigîo.

LA OFRECE, DEDJC^g, T CONSAG% A ah Vofteridad,

D.IVAN BE ALFARO.

Imprefaen Rom a , en la Oficina de Luâomm Grignano, anode M«DC. LVI1I.

MEMORIA

Ârlos Estuardo, Rey de Inglaterra, digno de mayor fortuna por las excelentes partes de que le dotô naturaleza, con loable y generosa ambicion de ilustrar su palacio y enriquecer su reyno con lo mas noble, precioso y exquisito que se hallasse en los extranos, esparciô por ellos personas de gentil espîritu, gusto, inteligencia y noticias, assistidos larga y profusamente de todo lo necessario para el intento. Discurrieron éstos las provincias ; y recogiendo felizmente, con la diligencia y el oro, mucho de lo mejor que por ellas estaba divertido,lo transportaron â Inglaterra y â sus Reaies palacios de Guesmenster y Nonciutem, para que mas dignamente mereciesse este nombre con taies adornos. Tuvo entre ellos el primero lugar y mayor aplauso la Pintura, no solo por la excelencia det

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arte, sino por hallarse allî altamente acreditada de los originales de mayor estimacion y nombre, de aquellos artifices â quien han dado y dan nuestros siglos la veneracion y culto que los passados â sus Apéles, Parrasios y Zéusis. Pero muriendo Carlos trâgicamente, vino a tierra en un dia este cuidado y trabajo de tantos. A la par que la voz de su muerte, volô la de este rico y singular despojo, convocando â su almoneda la fama à todos los Principes de Europa. Y como quien para el suyo con tanto desvelo desea en todo todo lo mejor, acudiô â ella, por medio del Embaxador de Espana en aquel reyno y de otros confidentes, D. Luis Mendez de Haro, Conde Duque de San Lûcar, y consiguiô por grandes precios (sin que se lo pareciesse ninguno) los lienzos y tablas que entre tantas buenas se repuîaban justamente por las mejores. Traidas â Madrid y reconocida de mâs cerca su excelencia, y merecer la vista del Rey nuestro Senor, tan superior en su conocimiento, las ofreciô â sus piés, y tuvieron el lugar y estimacion condigna en el Real Palacio, sumptuoso Erario y culto aparador donde, obedientes â el imperio de Iupiter, han acumulado las Artes lo mâs admirable y precioso de su caudal, trabajo y honor de muchas edades.

I. Sacristia. — Merece el lugar primero, sin admitir competencia, una tabla de Raphaël Sancio de

Urbino, que se llevô de Mântua â Inglaterra, en que esta pintada Nuestra Senora con el Nino, Santa Isabel y San loan con un Pays bien aplicado à las figuras, y en su segundo termine» un San Iosef, excelentissimo todo ello, assi en el debuxo como en el colorido. La accion y rostro de la Virgen, mâs que humano. Faltan palabras para explicar su mucha gracia, la del Nino y el San luan. Tiene el Nino el pié sobre una almohada que esta en una cuna formada de mymbres*, los panos délia son verdad. No ay encarecimiento que iguale â el gusto y diligencia desta obra \ puédese assegurar sin riesgo que hasta oy no se ha visto en Espana cosa igual de su autor. Tiene la tabla de alto cinco pies y un quarto, y de ancho quatro poco mâs, y son algo menores que del natural las figuras.

II. Sacristla. — Vaya en el segundo lugar, pero no como inferior, el lienzo del Labatorio de Christo â sus discipulos la noche de la Gena. Excediose â sî mesmo aquf el gran Iacobo Tintoretto. Es de excelentissimo capricho, y en la invencion y execucion admirable. Dificuliosamente se persuade el que lo mira â que es pintura : ta) es la fuerça de sus tintas y dispocicion de su perspectiva, que juzga poderse entrar por él, y caminar por su pavimento enlosado de piedras de diferentes colores, que disminuyéndosc hazen parecer grande la distancia en la pieça, y que

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entre las figuras ay ayre ambiente. Son de vivissima aptitud todas, segun â lo que atienden. La mesa, assientos, y un perro que esta echado, son verdad, no pintura. La facilidad y gala con que esta obrado causarà assombro a el mâs despejado y prâctico pintor- y, por dezirlo de una vez, quanta pintura se pusiere junto â este lienzo se quedarâ en términos de Pintura, y tanto mâs él sera tenido por verdad. Este lienzo y otro de la Cena, del mesmo tamano, hizo Tintoretto para la iglesia que llaman de San Mârcos en Venecia, y fué quitado y puesta en su lugar una copia-, y aunque se conoce que lo es, de tanta satisfaccion,y su armoma es tal, que siendo original el companero no se repara en él. Tiene de alto siete piés y medio, y de largo diez y nueve. Son las figuras de el natural.

III. Sacristla. — La tabla de Andréa del Sarto, florentino, es muy digna deste lugar, y de ser obra de tan gran Maestro. EstâNuestra Senora sentada sobre unas gradas, tiene el Nino con una mano, y con la otra levantado el manto. El Nino esta en pié mirando â un Angel vestido de una tunicela verde divinamente labrada; tiene un libro abierto en las manos, y mira â el Nino que, tendiendo los braços con rara viveza, parece se arroja â él. De essotro lado ay una figura (en lo principal de el Quadro) sentada en las gradas ; puédese entender es San Iuan

Evangelista, bien que no tiene senas proprias que lo manifiesten. Â lo ûltimo de las gradas se ve otra figura pequena de mujer con un Nino de la mano, y todo ello sobre un pays de tintas bien à propôsito para la composicion de el quadro. Llevôse tambien esta à Inglaterra, de la almoneda del Duque de Mântua.

IV. Capitulo. — El de las Bodas de Canâ de Galilea, donde Christo esta obrando el milagro de la conversion del agua en vino, es de Paulo Caliari Veronés, copioso de figuras de aquella nobleza y disposicion rara que tuvo este gran pintor en lo que hizo, assi en los que estân sentados â la mesa, como en los que le sirven. Ay admirables cabeças, y casi todas parecen retratos. La de la Virgen no, porque tiene mayor decoro y divinidad, y, siendo muy hermosa, corresponde proporcionadamente â la edad de Cristo, que esta a su lado, cosa en que yerran muchissimos pintores que, pintando â Christo en la edad perfecta, pintan Nina â su Madré. Ay una figura en pié vestida de blanco, acompanada de otras, que parece entra de fuera y se ha suspendido â la vista del milagro que le refiere uno de los que estân a la mesa. Delante de ella esta un negrillo de espaldas, y como que la sirve; es amarillo su vestido, y sus manchas hazen gran armonîa â la composicion. Las figuras son medianas. Lo alto del quadro quatre piés y medio, y siete y medio su longitud.

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Junto con estos quatro lienzos traxo de Inglaterra otros profanos no ménos excelentes, como son los doze Emperadores que el famoso Ticiano pintô para el Duque de Mântua, que han dado de si tantas copias para mayor nombre y reverencia de los originales (sirven hoy â el adorno de la Real Galerîa del Mediodi'a), y con ellos, del mesmo artifice, el rctrato del senor Emperador Carlos Quinto quando moço, puesta la mano sobre un lebrel. Pero como las quatro primeras pinturas son, solo de ellas se dize, reservando el hablar en las demas que traxo y diô â su Majestad, para quando llegue su sazon.

Como sea assi que las pinturas se gradûan ellas â si mesmas con su excelencia y notoriedad, y la de las de esta Memoria es tanta, segura va de que nadie imagine darles por ella grado ni antelacion. Con este presupuesto passo â decir de las demas de las muchas que D. Ramiro Nunez de Guzman, Duque de Medina de las Torres, diô â su Magestad cuando vino de Italia. Van con las quatro antécédentes las que ahora se siguen.

V. Sala de Capiiulo. — Una tabla de mano de Raphaël de Urbino, en que esta pintada Nuestra Senora sentada en una silla alta,y delante en lobaxo un caxon 6 peana de madera. Â el ladoderecho esta el mancebo Tobîas de rodillas, con el pez en la mano, que refiere su historia, y el Angel que le acompanô. Es notable la devocion, reverencia y

afecto de ambos mirando â la Imâgen y â el Nino : todos parece tienen vida. El Rostro de la Imâgen es hermoso y grave, como tambien el de el Nino, aunque risueno. Tiende el braço hâcia ellos, y el otro carga sobre un San Geronimo, arrodillado â el otro lado en hâbito Cardenalicio, con el Léon â los piés. Desta pintura haze raemoria Giorgio Vasari en la vida de Raphaël : dize la pintô para Nâpoles, y que esta en la Capilla del Santo Ghristo que hablô â S. Tomâs. Transportola de aqiiï â Espana el Duque, y con otras excelentes la diô â su Magestad. Tiene de alto esta tabla siete piés y medio, y cinco y medio de ancho.

VI. Sacristla. — En otra de tan alta estimacion como la antécédente, de mano de Antonio Coregio, esta Ghristo Resucitado en el Huerto. La Madalena, bellissima, arrodillada a sus piés con ternissimo afecto ; el Ghristo muy hermoso \ el pays, en que se finge un amanecer, tan notable que engana la vista y la alegra igualmente. Tiene de alto quatro piés y medio, de ancho cerca de quatro.

VIL Ante Sacristla. — Otra de Paulo Veronés, del Misterio de la Purificacion. Las figuras medianas, pero no les haze falta para parecer vivas. Vese en medio el viejo'Simeon, decorado con las insignias y ornamentos del Sumo Sacerdocio, cargado de ahos,

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y como que carga el cuerpo grave en dos ministres que lo conducen â la mesa 6 altar. La Vi'rgen arrodillada ante él con el Nino en las manos, sobre un pafio blanco,todo él desnudo, bellissimo, tantierno, y al parecer con una inquietud tan propria de aquella edad, que mâs parece vivo y de carne que pintado. Acompana â la Vîrgen S. Iosef con una vela en la mano, y detras del altar una muger con unos pichones en una jaula., pintado todo ello con aquella nobleza y manera grande de su autor. El rostro de la Vîrgen, que se ve de medio perfil, es divino, hermosissimo y modesto y las demas cabeças de las figuras desta historia excelentissimas. Una que esta de espaldas delante del Altar, en contraposicion de un pano blanco que le cubre, vestida de una ropa amarilla listada de otros colores, y un libro abierto en la mano, compone lo historiado maravillosamente. Tiene de alto este quadro quatro piés y très quartas, de ancho casi cinco.

VIII. Ante Sacristia. — Otro de Ticiano, de la Huidaà Egipto. En un natural y hermosissimo pays, N. Senora sentada con el Nino en los braços, mirando â S. Ioan que le trae unas cerezas alcançadas de un ârbol por un Angel ; â el otro lado esta San Iosef, risueno, mirando al Nino, en pié y arrimado â el bâculo. Entre los ârboles del pays se ve la jumentilla paciendo, y en lo mâs léjos otros animales.

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Entre las matas, donde ay unos terrazos que parecen de tierra verdadera, bullen unos conejuelos. De la otra parte, en un charco, unos ânades; todo maravilloso y de la mejor manera de este autor. Son las figuras menores que el natural. El alto del lienzo cinco pies y medio, y doze y medio el largo.

IX. Sacristia. — Otro del mesmo artifice, de un Desposorio de Santa Caterina. Esta Nuestra Senora sentada en un pays \ el Nino echado en su regaço ; la Santa arrodillada haciéndole caricias -, San Ioan Baptista nino, que trae una fruta â la Vi'rgen que alarga la mano para tomarla. Es original de gran estimacion. Las figuras menores que el natural. Tiene de alto très piés y medio, de largo casi cinco.

X. Sacristia. — Otro quadro de mano de Paris Bordone, de una imâgen de Nuestra Senora sentada en un sitial, con el Nino en pié sobre las rodillas. Â su mano derecha un San Antonio de Pâdua, y â la otra San Roque, figuras medianas ; pintado todo él con muy buen gusto. Tiene de alto très piés y medio, y de largo poco ménos de cinco.

El Almirante de Castilîa Don luan Alfonso Gutierrez de Cabrera dio muchas y escogidas pinturas â su Magestad quando vino de Italia. De ellas van al Escurial las siguientes.

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XI. Capitulo. — Un lienzo de Pablo Veronés en que Christo, acompanado de los Padres del Limbo, visita â su Madré, que la halla en aquella ausencia y grande aflicion orando. Es de grande afecto el rostro de la Vi'rgen, y se ven en él a un tiempo exprimidos el del dolor y la alegrîa. Christo hermosissimo, con un manto blanco, la esta bendiciendo, y vese el mas cercano â él el buen Ladron, con su Cruz, y cordeles puestas las manos. Los demas Patriarcas y Profetas, excelentemente pintados y con gran juicio, se conocen por sus insignias. La invencion es rara, el capricho es nuevo, y el concierto y armonîa del historiado superior à el encarecimiento. Las figuras son menores que el natural. Tiene de alto cerca de cinco piés, y de largo casi ocho.

XII. Aidilla. — Otro del mesmo autor. Pintô en él el Martirio de un Santo, que es possible sea San Sébastian. Las figuras dél son muchas, varias en posturas y trajes. Es de lo muy bueno que pintô. El Santo esta de rodillas, ya puesto en el sitio donde ha de ser degollado; el verdugo con una mano le desembaraça el cuello, y con la otra tiene la espada. El Santo, con los ojos en el cielo, huye el oido â las persuasiones de unos sacerdotes que le senalan una estatua de bronze de una diosa, pintado todo con singular gracia y lindo gusto. Las figuras del natural. El alto es de nueve piés, y de ancho seis y medio.

XIII. Sacristia. — Otro de Santa Margarita resucitando un muchacho, que sustenta con las manos un viejo acompanado de otrasdospersonas. Las figuras son del natural, de mâs de medios cuerpos. Tiénese por de mano de Micael Angel Carabacho, por ser muy bueno y de aquella su manera. Tiene de alto quatro piés y quarto, y de ancho mâs de très y medio.

De las pint uras que el Conde de Monterey traxo de ltaliay diô â su Magestad, que Dios guarde, van las siguientes.

XIV. Sacristia. — Una de Anival Carache, de la Subida de Nuestra Senora â los cielos. Dexando el sepulcro, sube â lo alto acompanada de Angeles, y los Apôstoles en diversas posturas la atienden admirados. Es pintura de gran nombre, y de lo bueno que hizo su autor, muy semejante en las manchas y tintas, y en la disposicion de la historia, a las de Tintoreto. Tiene de alto quatro piés y très quartos, de ancho très y medio.

XV. Sacristia. — Otro quadro de Fr. Sébastian del Piombo, veneciano : Christo con la Cruz acuestas, con una tûnica morada clara, pintura de grandeça y fuerça. Es la cabeça del Christo bellissima, y ella y lo demas de la figura représenta bien el peso y fatiga de la Cruz que le agrava. Tiene al lado un

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sayon ; su cabeça, lindamente pintada, parece retrato. Detras dél se ve otra de un armado. La tinta de todo el resto es obscura. Las figuras algo mâs de medio cuerpo del natural. Deste original andan muchas copias, y ay dos en S. Lorenzo que parecen de la mesma mano. Tiene de alto quatro piés y medio, y de ancho quatro escasos.

XVI. Aiililla. — Otro de mano de Ticiano : Christo mostrado de Pilatos al pueblo, cercado de muchos sayones, figuras todas del natural. Es muy bueno, pero ha padecido mucho y tiene algunos aderecos. Es su altura de mâs de quatro piés, su ancho très y medio.

Acompahan â las referidas otras pinturas sacras, hasta llenar el numéro veinte y quatro, que son estas.

XVII. Sacristia. — El S. Sébastian famoso del gran Ticiano (que fué de los Condes de Benavente), figura del natural, en un nicho, desnuda, las manos atrâs y clavadas dos fléchas, la cabeça levantada a el Cielo con grande afecto y viveça; y fuera de estar el cuerpo lindamente plantado, esta colorido tan divinamente, que parece vivo y de carne.

XVIII. Aulilla. — Otra pintura del mesmo autor, de figuras poco menores que el natural : es del

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Sepulcro de Christo, muy semejante en todo lo principal a la que esta en la ïglesia vieja de San Lorenzo, y no ménos excelente. Tiene de alto cinco piés, y seis de largo.

XIX. Otra de Paulo Veronés, de la Muger adultéra. Trâela una tropa de sayones â la presencia de Christo, atadas las manos y llorosa, y Christo, senalândola con magestad, vuelve à hablar â los Fariseos que la acusan. Es lienzo digno de su autor. Su alto quatro piés, y el largo quatre y medio.

XX. Un Ecce Homo, de Ticiano, de medio cuerpo, colorido milagrosamente. Ay dél muchas copias. Su alto dos piés y très quartos, de ancho poco mas de dos.

XXI. Otro quadro del mesmo tamano, de la Vîrgen ansiada y llorosa mirando â su Hijo, de mano de Ticiano.

XXII. Otro de Pablo Veronés, de la Adoracion de los Reyes, bien lleno de figuras medianas, pintado con buen gusto y disposicion. El alto quatro piés y quarto, el ancho quatro y medio.

XXIII . Otro del mesmo maestro y tamano : Christo entre los dos Ladrones, y Longmos en la accion de

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herirle-, desmayada Nuestra Senora, teniéndola San Ioan, la Madalena y otros-, los soldados sorteando la vestidura.

XXI III. La tabla enviada ûltimamente del Conde de Castrillo, Virey de Nâpoles, â su Magestad, pintura de Raphaël, con que queda encarecida bastantemente. Son las figuras casi del natural, con un pays, y en su léjos el Iordan y el Baptismo de Christo. Su alto siete piés, de ancho cinco.

Con estas van otras diez y siete pinturas, la mayor parte de los mesmos autores. Por excusar la repeticion se diràn sumariamente, junto con el lugar en que se colocan éstas y aquéllas.

La tabla de Raphaël, con la Vîrgen, el Nino, S. Ioan y Santa Isabel, se pone en la parte principal de la Sacristîa, en el altar, al pié del Ghristo, por ser para vista de cerca y estar allî en conveniente distancia.

El Lavatorio de Tintoreto se pone en medio de la Sacristîa, â la parte de los caxones, y baxa hasta ellos desde lo alto de la cornisa.

A su lado derecho la tabla de Andréa del Sarto.

Tras ella el Prendimiento, de mano de Lnqueto. Tiene de alto seis piés y medio, y de ancho cinco. Es de lo bueno que hizo este autor.

Y la ûltima por este lado el Ecce Homo de Paido Veronés. Es del mesmo tamano que la pintura ante-

cedente, y ambas las diô con las demas à su Magestad, para este fin, D. Luis Mendez de Haro, Conde Duque de San Lûcar.

El Christo â la Coluna de Lnca Cangiaso.

 el lado izquierdo la pintura de Ticiano que ântes estaba en la mesma Sacristîa. Tras ella la Visitacion de la Vîrgen, que vino de Nâpoles. Despues, rematando este lienzo, el de el Prendimiento de mano de Ticiano, que solia estar en la Ante Sacristîa, y estos dos lienzos se reducen â el mesmo tamano que los antécédentes que les corresponden.

Estas siete pinturas ocupan el espacio que ay entre los caxones y la cornisa. Por cima de ella corren las siguientes, gobernando su cuenta como las de abaxo.

Encima del lavatorio, frontero de la ventana que esta à el otro lado, se pone el celebrado lienzo de la Madaiena, del Ticiano, que estaba en esta mesma pieça.

A la mano derecha deste, la pintura de Santa Margarita, de la mano del Caravacho , resucitando un nino.

Tras ella la pintura de la moneda, de mano de Ticiano, que tambien estaba en este sitio.

Luego la Subida de Nuestra Senora â los cielos, de mano de Anibal Carache, y en el ûltimo espacio una pintura de Paulo Veronés, del Sacrificio de Abrahan.

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À el lado izquierdo el Christo de la Cruz acuestas de Fr. Sébastian del Piombo.

Tras él, el lienzo de San Ioseph con el Nino en brazos, de Gnido Bolonés, y de lo mejor que hizo.

Luego la pintura de Antonio Corregio, de Christo y la Madalena en el Huerto. Y por ûltimo, la Imâgen de Nuestra Senora con el Nino al pecho, de Guido Bolonés. Todas estas nueve pinturas se reducen a cinco piés de alto, sin los marcos, y très y très quartos de ancho.

Sobre las dos puertas de la testera principal, colaterales à el Altar, se pone en la de mano derecha una tabla de Nuestra Senora y Santa Caterina, que estaba ântes en el Capîtulo y parece de mano de Giorgion de Castel Franco. En la de mano izquierda una pintura de mano de Ticiano, de Christo mostrado al pueblo. Una y otra, de figuras mas que médias, estaban en uno de los Capîtulos.

En la testera de abaxo, â el lado de la puerta por donde se entra, corresponden otras dos pinturas â las que se han dicho. Encima de la de mano derecha esta la Imâgen de Nuestra Senora, Santa Caterina y San Ioan Baptista nino, de mano de Ticiano.

Sobre la de mano izquierda la pintura de Nuestra Senora, San Antonio de Padua y San Roque, del Bordonon. Estas quatro pinturas se reducen a cinco

piés poco mâs por largo, y très y un quarto por lo alto.

En el lado enfrente de los caxones se reparten diez pinturas por debaxo de la cornisa, que començando su cuenta por la parte superior, se colocan assi.

Una Madalena, de mano de Tintoreto, de mâs de medio cuerpo, despojândose (tiene quatro piés y medio de alto, y de ancho quatro piés), se pone en el primero pilar de entre las ventanas. Es pintura de estimacion.

El San Sébastian famoso del Ticiano, en el segundo.

En el tercero, Christo en el Limbo, de mano del Piombo, y tiene ocho piés de alto, y de ancho quatro, como el San Sébastian.

En el quarto otra pintura de la Madalena, ya despojada y orando, del mesmo.

En el quinto, que corresponde â éste (cogen entre los dos la vehtana del medio), se pone San Gerônimo pénitente, de mano de Vandyck, con un Angel que le tiene la pluma. Este y el antécédente tenen â seis piés menos quarto de alto, y de ancho quatro y medio poco mâs.

En el sexto pilar Christo Crucincado, que estaba ântes en la Aulilla, de Ticiano.

En el séptimo, San loan Bautista, de la mesma mano, que estaba en la Aulilla. Su tamano es el

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mesmo que el de San Sébastian y el de Christo en el Limbo.

En el octavo y ûltimo una Santa Margarita con el Dragon, de mano de Ticiano, de mas de medio cuerpo. Esta y la de la Madalena despojàndose tienen quatre pies y medio de alto, y de ancho quatro piés. Y debaxo destas y de la pintura que le corresponde en el primero pilar, se ponen dos Espejos guarnecidos de la mesma talla dorada, como las pinturas, y en los dos lados que abraçan la ventana del medio, debaxo de las pinturas de la Madalena y S. Geronimo, por ser de menor caida, hacen correspondencia a los Espejos dos pinturas casi de igual tamano, la una del Nacimiento de Christo, de Andréa Schiavon,y la otra una Imâgen de Nuestra Senora con el Nino y S. Ioan, de mano de Raphaël. Tienen à très pies y quarto de alto, y dos y medio de ancho. Con que queda ajustado el adorno de la Sacristia.

La Ante Sacristfa se viste de diez pinturas con marcos uniformes, en esta manera :

Sobre la fuente que sirve de lavatorio, la Huida â Egipto, de mano del Ticiano. Coge todo su largo ajustado.

Sobre las dos puertas que estan â sus lados, los dos quadros de la Adoracion de los Reyes y de la Crucifixion, de mano del Veronés, que como el de enmedio se ajustan al ancho de las puertas.

Sobre las toallas del uno y otro lado, se pone en cl de la Iglesia una pintura de Nuestra Senora con el Nino en los braços, la Madalena que la adora y otros dos santos, de mano de Vandyck.

En la parte de la Sacristia, al lado derecho de su puerta, una pintura de Pedro Pablo Rubbens, del Castillo de Emaûs, y al izquierdo el famoso lienzo de la Purification, de mano de Paulo Veronés.

Debaxo de él, con el mesmo ancho, el de la Muger adûltera, del mesmo autor.

Enfrente destos dos (que es al lado de la puerta que sale a la Iglesia), y sobre unos caxones, se pone un lienzo del Sepulcro de Christo, de Tintoreto.

Al lado de la que sale al claustro, un lienzo de Paulo Veronés, de la Predicacion de San Ioan, de la mesma caida que el de la Huida à Egipto que le corresponde-, y â su lado una pintura de los Apôstoles S. Pedro y S. Pablo, dcJosefde Ribera.

De todas las quarenta y una pinturas estân solamente cinco por acomodar, respecto de que sus tamanos no han sido los convcnientes-, y assi quedan puestas en los Capîtulos miéntras lîegan otras que se esperan, para que todas tengan su lugar.

Estas pinturas sagradas, entresacadas de las que de todo género adornan el Real Palacio de su Magestad, son las que envia ahora su Magestad al Real Gonvento de San Lorenzo, dando con apartarlas de su vista nuevo y singular testimonio de su amor a

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