DÉPOSITION DE PEREZ, AIRES AVOIR SUD! LA TORTURE, SUU LES VÉRITABLES
CAUSES DE LA MORT d'eSCOVEDO.
[ProceiO manuscrit.)
« Y quedando a solas con el lizenciado Juan Gomcz y yo cl escribano, dixo el dicho Antonio Perez, que aviendo cnlendido que Juan de Escobedo no procedia con la fidelidad y seguridad en cl trato de las cosas dcl servicio de Su Mageslad y que en parlicular se tubô noticia por el nuncio Hermaneto que avia enlrado en Roma el algunas veces que tue alla con el cardcnal de Como para que Su Santidad hi-
m ANTONIO FEREZ ET PHILIPPE 1J
ciessc oticio con cl rcy, para que Su Magcstad embiasse al reyno de Inglaterra al sefior don Juan de Àustria, por lo quai viniendo aqui a la corte Escobedo despues que cl sefior don Juan de Àustria a cuti) la jomada i Flandes, y no aviendo dado quenla dcllo a Su Magestad ni a este que déclara, con ser el dicho Escobedo confidente suyo : loqua' como cl dicho déclarante lo entendiô del dicho nuncio Hermaneto, dio" quenta â Su Magcstad, y le mandé que se pusiesse en particular de lo que avia; y el dicho Hermaneto dixô â este déclarante una maùana, estas palabras : — Sefior Antonio, quien es un Escobedo ? Porque me ha venido un despacho del papa nuestro sefior en cifra con orden que yo mismo lo descifre ? Y este que déclara respondié : Debe de ser el sec. Escobedo, y prcguntole de que era el despacho? — Que era ordenarle Su Santidad que hiciesse todos aquellos oficios que cl dicho Escobedo pidiesse para que tubiesse por bien Su Magestad que t'uesse inveslido (el seùor don Juan) del reyno de Inglaterra, de lo quai este déclarante dio quenta â Su Magestad, el quai recibio disgusto por ver que Escobedo no le avia dado quenta dello para resolverse. (Se concerto) que se dissimulasse con Escobedo, para ver donde iba â dar, y consultado con este déclarante, que era bien dissimular y esperar al ruego de Hermaneto, y oficio de Su Santidad en su nombre, y correspondia responder gralamente â la proteccion, como se hizo, y succdiô : porque yendo el Hermaneto â Su Magestad con la tal demanda conforme â lo que Escobedo, le respondiô Su Magestad mui gratamente dando gracias â Su Santidad por el cuidado que ténia del acrecentamiento de su liermano ; lo quai parecio convenia asi por ver donde se iba â" dar con esta materia. Viendo que ni de parte del seùor don Juan, ni por Escobedo se avia dado quenta desto, antes Su Magestad avia tenido una carta de mano de don Juan de Zufiiga, embaxadorque enlonccs era en Roma, en que le decia que alli avia ido Escobedo, embiado por cl senor don Juan de Austria, y que aunque le avia dado quenta de algunas cosas de su ida, y que le avia visto tratar con el cardcnal eslrechamcnle y no sabia que podia ser, y como sobrevinô" por aed sabcrlo, como arriba esto dicho, y no tener noticia dello Su Magestad por otra parte, concibiô sospecha del procéder de Escobedo, de que debia de meter al sefior don Juan en cosas mayores.
a Despucs desto, vino el seùor don Juan a esta corte despues de aver acetado cl cargo de Flandes, y mando Su Magestad à este déclarante que fuese siempre teniendo quenta con los andamicnlos de Escobedo, tenicndolos por sospechesos por el recato que avia tenido en darle quenla desto : y aviendo llegado cl seùor don Juan, se lue tratando de su despacho para Flandes ; y como se traia esta otra materia en plat iras, fuc una de las cosas que el seùor don Juan pidio a Su Ma*gestad, que le diesse la jornada de Inglaterra con la gente que se
APPENDICES
resolvié eutonces que se sacassc de Flandes. Su Magestad vinu eu elle por obligar al senor don Juan al trabajo de la Jornada, pero otorgôsele la dichu Jornada, acomodando primero las cosas de Flandes cou la diclia gente, como dicho, que de alli sesacasse. Succdiô que partido el senor don Juan, y llcgado ê Flandes, los estados no quisieron venir en que la gente de tierra pudiesse salir por mar, sino es que volvicsse â Ytalia de donde avia venido. Eslando en esto la cosa, llego un correo despachado por el senor don Juan, y entre los despachos que traîna, venia uno para el déclarante del senor don Juan en cifra, en que le escribia que procurasse en todas maneras que Su Magestad Icnga por bien que la gente no vuelva a Ytalia; y en la dicha carta, si no se acuerda mal, le ofrecia un buen regalo porque encaniinasse este negocio, y aun le ha hablado en ella con lee de Escobedo, que es cl que cil'raba, y descifraba estas cosas confidentes, y este déclarante comunicaba todo esto con Escobedo, como que Su Magestad no sabia nada de lo que entre eilos passaba. Pero este déclarante daba quenta y mostraba todo lo que le escribian y pasaba con el , a Su Magestad , el quai mandé responder que en ninguna manera convenia, sino que se exécutasse lo resuclto de antes acerca de la dicha gente; y este déclarante respondio al despacho suyo, como que avia hechooficios con Su Magestad y con eso se entretubô mas la dicha gente. En este tiempo hubo carta de Juan de Vargas, embajador en Francia, y particularmente para este déclarante, dandole quenta como iban alli algunos embiados del senor don Juan de Austria, y que aunque estaban en publico algunos dias, se despedian, y despues se sabia que estaban secretos en la recâmara de Monseur de Gissa. Con este aviso se tomô mas cuidado destos tralos y mas no se dando quenta à Su Magestad. Con esto y conque llegô Escobedo â San Lorenzo, sin saber que venia hasta parecer alla, Su Magestad reeibiô de esta venida gran pesadumbre, pareciendole que debia de ser alguna invencion suya como estaba ya tocado de las cosas dichas, tanto que se acuerda este déclarante que Su Magestad le escribiô en una carta de mano de Escobedo en que daba quenta de su llegada a Santander, vos vereis que os ha de matar esse hombre. Llego Escobedo y Su Magestad mandé a este de clarante que le saiiesse â recibir al camino y sonsacarle la invencion a que venia. Hizolo asi, y dixole en la vista: « Que ay? Es rota lu « guerracon Francia? » Respondio : « Como asi que es rota? Y es mc- « nester tratar las armas » y que conviene detener la gente por que avia celos de Francia y cosas â este proposilo. Tratandose desto tubo carta este déclarante de Juan de Vargas Mcxia embaxador de Francia, que le volvia a avisar de las idas y venidas por el sefior don Juan de Austria a Monseur de Gissa con quien pensaba que avia inteligencias. Su Magestad enlendido desto y sobre lo passado, tubô por mui sos
pechoso â Escobedo cerca de la persona del senor don Juan, y siempre este déclarante de todas estas cosas, y las que iba entendiendo, iba dando quenta â £u Magestad como es buen testigo, y los papeles de su real mano que se podran ballar entre los suyos en que le dice se doble con Escobedo, para sacarle lo que traia, y ser aquello lo que convenia, y que asi lo haga y esto lue lo principal de aver dado quenta â Su Magestad y lue ocasion de parecer que la compania de Escobedo no era conveniente cerca el senor don Juan : y esto dixo ser verdad y lo firmô.
« Fuele preguntado, si cran estas las cosas que dixo à Su Magestad avia para la muertc de Escobedo ? dixo que lodo lo que ha dicho pasaba asi, y que secomunicô con el marques de losVclez, el quai, entendida la relacion, y viendo los papeles délia, y de lenguage tan peligroso, que Hegaba â decir Escobedo que si salian con Ynglaterra. segun se lo dixo diversas veces â este déclarante, avian de ser un milord y senorcs en aquel reyno ; y quando se recobrô Espafia fue por la montafia, que bechos senorcs de Ynglaterra lo serian de la ria de Santander y que por alli vendrian â ganar â Espafia, y a hechar â Su Magestad de ella, y esto tratado con termino de inuclio menosprecio de la persona de Su Magestad ; y el marques de los Vêlez aviendo entendido esto y visto algunos papeles de lo dicho arriba, le parecio ser peligroso hombre, que convenia desviarle del senor don Juan; y de tal manera fue esto que dixo en Àlcala de Henarcs â Hernando de Escobar que era el secretario de las carias, que desde el conde don Julian, no avia avido mayor traidor que Escobedo : de mas desto el dicho Escobedo hablaba mui mal de la persona de Su Magestad, de tal suerte que el Liz°° Padilla, clerigo, que lue el que aqui reformé â los i'railes Franciscos, escribié â Su Magestad â San Lorenzo como delante de el avia dicho a la princesa de Eboli, y â Brianda de Gusman cosas mui oiensivas contra Su Magestad, quien estubo mui cerca de hacerle premier, y se dej<3 de hacer porque el senor don Juan se recataria, sino le dejaran volver y era vcrterlo todo, y que era menester medio, porque el uno inconvenicnle, y cl otro se remédiasse : y parecio méjor al marques de los Vêlez darle un bocado y acabarle : y que estas (dixo) son las cosas que dixo â Su Magestad.
« Y esto respondiô ser verdad y lo lirmô de su nombre Antonio Perez. »
APPENDICES
Appehdix J.
Le frère aîné (TEscovedo avait fait les démarches les plus actives pour obtenir la mise en accusation des meurtriers de son frère. Plusieurs fois il s'était adressé au président de Castille, Antonio Pazos, qui s'était vainement efforcé d'écarter son intervention. Pazos y était enlin parvenu par un moyen détourné et l'annonçait ainsi à Perez, le 25 juin 1579 :
« Al fin por acortar enbitcs con este hechadicho, yo enbié a llamar Joan Gomez, y por rrenglones escritos de mi mano le nombre por juez en esta caussa, y toméle juramento de secreto, y le déclaré ei camino donde havia de caminar y como ; y manana bolbiendo à* mi el ombre yo le diré que ya le tengo dado por juez al alcalde, que acuda â el, y que quando â el baia sinque interbenga notario le comience â examinar, y con juramento, que pareniesco ténia con el muerlo y si avia hijos y muger y otros trasbersales mas propincos quel, y si alguna persona le avia traido 6 ynducido a este negocio c> le dava dineros 6 ayuda para seguirlo, e quien y donde posava el, y comia en esta corte, y que todo lo que dixesse se lo hiciesse firmar y reconocer y despues le declararemos por no parle. Y hecho esto a mi juicio conbiene acavar el negocio de una bez, y séria quel alcalde dé su emplaçamiento y llamamiento a la muger y bixos del muerto, llamandolos si quisieren bénir â querellar y acusar y poco â poco hir procediendo hasta aver declaracion con todos, e porque, venido V. M. aquî, babria lugar à platicar todo mas largo no digo mas de que darâ V. M. relacion de todo esto. De Madrid â 25 de junio de 1579. Servidor de V. M., el obispo don Antonio de Paços «. »
Appendix K.
ANTONIUS PEBEZIUS AD COMITES! ESSEXI/E.
(Musée Britannique, ms. addit., 4H5, p 65*. ) « M Y LORD,
« Audi, ray lord, chaos rerum, rudeni, indigestam molem ; non ego 1 Ms. de la Haye , fol. 46-47.
• Cette lettre porte à la marge les dates des 21, 23 et 24 janvier 4598.
illam, Anglia ctGallia produxerunt eam. Non ego illa distribuam inter vos; vos ipsi id facile, qui nostis melius vestram naturam, et scitis melius unicuique vestrum suam dislribuere parlem. Ordine referam iibi quœ novi, si chaos capax sit ordinis; ne credas audire. . . .
se l bonuui puhlicum amantem et utrosque deploranlem. Orator vester liuc pervenit desideratus a rege et a regem amanlibus. Postea, ut humana su ut omnia, judiciaque prudentiora hujus sœculi, gratus judicatur inimicis et ruinam communem appetentibus.
« Primum de le judicium faciam. Si tu lalem iegationem amico commit ti curasti, vel vestram salulem non amas, vel recutis ; nonne tu DOSti amicitiœ loges, naluram Gallorum, statum immo ruinam pendentem Galliœ, vacillanlcm loto animo regem ? Salis dixi ut quibus vel non profucris, vel non provideris, agnoscas.
« De oratore aliquid postea dicam, si oratorem mutum (mihi sallem) possum magis appellare, quam album nigrum. Protestantes spem maximam, catholiei, prœsertim ecclesiastici, limorem œqualem conceperunt de bac legatione : illi quia sperant aliquid oratorem afferre in verum beneficium, lii quia timent aliquid latere in eorum ruinam.
« Rex me vocavit, et in privatissimum cubiculum sui filii, Cœsaris puelli adduxit,fugiens Rouillonum et alios prœlextu tractandi mecum de meo hinc recedendi desiderio, ut libcraliler mecum ageret. Rogavit an ab oratore intellexisscm quae in mandalis afferret. Ego illi : « Nihil « omnino, sire, mulus hicnûhi orator; causam non novi.» Ille: a Nihil « interest, a me modo el semper omnia audies, qui te amo et in te con- « tido, et tuum sinum ad requiem animi mei queesivi (etiam si de me loquor vera loquor) ; et cum hœc ita sint, adhuc amare Àngliam et eo a residere desideras. Sed ad rem, » inquit ille. Narravit ordine capita omnium quœ orator cum eo transegerat, quae ille ipsi responderat : de persona post hrce cœpit loqui. Amat illam personam Unlonianam. Laudavit illius fortitudinem in bello sibi notam et comprobatam ; in testimonium adduxit vulnus lormenti in renibus, cum admit ille sibi a latere ; virtulem in audendo, prudcnliam in consulendo, mirum in modum extulit; sed vestem legationis qua indutus miltitur, fastidit. Ita ut affirmaverit, nihil illi jucundius potuisse evenire, quam ut alteri, non simili amico commissa hœc legatio fuisset, ut absque aliquo respeetu personœ sibi nolœ et gratœ tractasset et audivisset illum. Immo dixit haec verba : « Tibi juro, Antoni, quolumeumque mihi re- « gina misisset, nonaudivissem inlra pluresdies, nec hune, si mibi con- « stitisset de illius legatione. » Haecfastidii unampartem dénotant; alferam, alia majora et contra camdem personam (oraloris inquam) et contra vestrum animum. Ait enim se non posse credere, de hoc ora-
APPENDICES
tore, quem prudenlem, cautum etsibi non consulcntem judicat, omis hujus legationis obeundœ suscepisse, nisi aliud latens officium sibi esset commissum. Cum autem ego regem premerem et rogarem, quo haïe tenderent verba quœ mibi de sui animi suspicione profercbat, respondit : « Quid a me, Antoni, quœris? Roga omnes consiliarios; « neminem invenies qui non et legalionem et me fere irrideant vel << irrideri judtcent; et ne casu me credas, loqui audi : regina sua « manu scripsit Edmondo, mibi suo nominc dicerct ; immo, imperavit « illi, ut eadem verba anglicana in gallicum sermonem traducla mibi « traderet, scilicet non necesse esse convenlum personarum ficri, sed « se missuram legatum, qui ea, quœ personœ nominandse, ex u traque « parte essent tracta lu ne, posset efticerc. Modo per bunc legatum <( oblita iila, vel illius consiliarii nihil aliud oftèrunt, quam conventum « personarum. Quis concordabit hœe? consiliarii mci, phantasmatis « sermonem, mania et non bumana, vel polius illusionis judicant hrec « dissonantia verba. Nam quis potest credere reginam vel illius consi- « liarios post tôt dies consullationis non recordatos fuisse barum ro- « rum, si verba res appellari possunl? — Ego illi : Non nego, sire, « sed quid laciendum? Succumbendumne? durato et animare! — « Quid id prodest, inquit, si caro infirma, et vires désuni ? Nolo am- « plius importunus cuiquam esse. Satis fortiludini feci, salis meo <( bonori, satis atnicis et confederatis, salis tolo orbi. Supcrbus judi- « carer si lempori, occasioni, exhausto regno, rogantibus non ccde- « rem. Audiam meos consiliarios, audiam ipsam necessilatem, omnium « consiliarium summse authoritatis. » Ego vero cum eum ita commotum et dubium viderem, non ausus sum ullerius progredi, prœsertim cum surdus vivam, et nibil a vobis nec ab oratore inlellexerim. Quis scit? forsan vos aliquid machinamini, et ab Hispano rogati pro aliquo veslro magno beneficio oblato vultis bunc opprimere et derelinquere ut pacem citius amplectalur cum Hispano. Fines principum abyssus mu)ta.
« Quœ fuerint transacla inter regem el legatum ipse vobis relerel. Omnia mihi singulalim rex narravit, dum orator consiliarios congregatos et relaturus illis suam legalionem et eos auditurus convenisset : quid illic cvenerit, quo modo orator se gesserit, quid a Solone hujus senatus audierit, quid vester respondcrit, référât ille. Etiamsi M. de Villeroy mihi retulerit, reprobans modum quo Belicvre, laudans quo orator se gesserit, illa solum verba referam, quia mihi grata fuerunl pro authoritatc Vcstra? Majestatis : a Si isthœc (dixit ille) quœ audivi, « nominc régis dicuntur, vel ipse confirmaverit, expeditus ero, disce- « dam slatim. » Unde orator a regc privatim audire petit. Hoc timent amantes Ilispanum. Quod enim regnum in Europa subsistit, in quo ille conturbator natura?, ad commorenda f'undamenta terrœ et fidem
omnium, mammonam suam non seminaverit? Timent, inquam, quia gaudent eo rem deductam esse, ne regem ad viam salutis communis utriusque, veslrum reducat orator. Judicant enim oratorem vestruin, cautum, dcxterum, sagacem, solertem, et naturœ régis peritissimum. Ego vero non id limeo;vel, ut aptius loquar, non spero, ni aliquid boni habcat in mandatis quœ non exposuerit adhuc. Soient enim, ni omnino sum oblitus academiae in qua sum educatus, principes qui prudentes illosque amantes consiliarios nacti sunt, legatos non ligalos, ad talia négocia et extremas infirmitates. A Romanis sumptum videatur; nam qui mittebatur, impcrabatur, ne quid respublica detrimenti capiat. Quanto magis deberet hoc a vobis provideri, si rempublicani vestram et communem amatis 1 si nostis iniirmitatem Gallorum ! quam Cœsar verebatur (legite illum), quod essent in consiliis capicndis mobiles et no vis plerumque studerent ; unde timeo, ne se praecipitet rex, prœsertim cum isthœc intcrsint quœ ab Italia novi. Forsan si orator confidenter mecum tractasset, veltractaret aliquid, potuissem animadvertere. Sed ille tacet ; ego mutus illius taciturnitate fio. Non ambio vestra sécréta ; salutem vestram ambio. Tacele, diu valeatis. Nolo negare, ne omni ex parte querulus judicer, me non multis favoribus prosequi oratorem vestrum, ab eo invitari ad prandium, magnitica verba afferre ne dicant*dare, forsan ut homo sua? dexteritatis aliquid expiscetur. Sed, hcusl my lord, cum bœc ultima pars, quœ de me agit, nibil ad fidem tuam régime tuœ debitam pertineat, tibi reservato. Cavelo ctiam ne ad nolitiam liujus obserati oratoris perveniat, et si me amas nullam parlem bujus epistolœ cuiquam confidas. Legito et relegito, sed comburilo, ut eodem elemenlo pereat in quo ego consumor; zelus enim ardens amore vestrum coraedit me. Plura dicerem, sed surdis loquor. Sed postquam hœc scripsissem. novi ab amico meo, amantem Hispanum, industrie curasse, audientiam, quam rex oralori hodie concesserat, privatim diflerri. Non potes credere quot habeatis hic custodes vestrœ pecuniœ curatoresque ne eam subveniendo hoc rege consumatis. Amate illos si veslrœ saluti anleponitis escam auri et argenti materiam miseram. Quid magis miserum quam quod miseros facit ? Nonne miseri qui consulunt principibus (de consiliariis loquor) ut bona relinquenda anteponant bono secum deferendo gloriœ, virtutis, etc.
« Sed ut reverlar ad maliliam eorum qui curabant diflerri audientiam oratori, audi quid fecerint ; curarunt ut rex, cum vocaret hesterna die in ipsa hora discessus ad Feram*, ut nec ad salutandum eum tempus haberet. Novit orator artem, et régi dixit, nolle eura detinere, sederastina reversurum, et ita illusores illusit; nec miror Afros
« La FAre.
APPENDICES
ipsos, a Romanis Afris callidiores, naso suspcndat vcster orator. Nihil nasutius vidi. Tandem hodie vocatus adiit regem. Ego illum sum comitatus in gratiam istius majestatis * et signum amoris et observante meœ erga illum. Me etiam invitaverat ad prandium : nam vcrbis et cibis tanquam peregrinum vult me divinarc. Ego aulem laceo, et mando plus illius astu, quam ciborum. Tacc, t.icc, my lord ; forsan a te didicit aliquid illius scientise, in qua lu inter alios exeellis quocquc meo sermone appcllalur vellaqueria. Sed ut proverbio italico salisfaciam. Tu me feri, ma non m'inganni, nolui in silcntio ferre. Fuit auditus privatissime in cabineto. Ego meis oeulis vidi, ut intravit orator, ex ire Houillonum, conestabilem. et familiarissimos alios régis. Fuerunt pcr duas horas sedcnlcs; discessimus; in curru quœsivi ab oratorc, quid novi?An magis contenlns exirct a privata audicntia, quam a publica, et a concilio? « Paulo plus, » inquit; non ego ultcrius rogavi. Nunquam libenter sccundum id feci, nec interrogando, nec pelendo. Scd, heus! my lord, ne me anti-oratorem, existimes, sed luum
« Ant. Perfz. »
1 ÉlisalKth.
HX DF.S AITEKMCKS.