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LE TOMBEAU

YDILLE.

Ma vie, entre le ruisseau Et le pied de la montagne ,

Ne vois- tu pas ce tombeau ,

Que le cyprès accompagne ?

C’est là que paisiblement , Dans l’urne religieuse ,

Repose d’un couple aimant La cendre silencieuse.

Nous étions enfans tous deux , Quand Palmion et Sthérée De leurs sympathiques feux Remplirent cette contrée.

La jeunesse retenait Leurs romances ingénues,

La vallée en résonnait ,

La foret les a connues.

Leur active affection Sur chaque arbre s’est montrée :

Les uns disent Palmion ,

Les autres disent Sthérée.

CIENFÜEGOS.

L’âge vint et les trouva Heureux et s’aimant encore :

Le dernier soir arriva :

Ils s’aimaient comme à l’aurore.

C’est d’ici , je m’en souvien , Qu’un jour nous les écoutâmes :

Leur amoureux entretien Enflamma nos jeunes âmes.

Dans leurs doux épanchemens Que d’ardeur, que de tendresses!

Dans chacun de leurs sermens Que de siècles de caresses !

Et (dans mon âme, à jamais, Tes paroles sont écrites)

Ma Philis, tu me disais,

Effeuillant des marguerites :

« Je veux aimer : nous serons ,

» Toi Palmion, moi Sthérée,

» Et comme eux , nous grandirons , » En gardant la foi jurée. »

t’attends pas à d’autres jours , Par une fierté frivole î Voici l’âge des amours ,

C’en est fait quand il s’envole.

CIENFUEGOS.

Viens jurer au monument.

Où dort le couple fidèle, D’aimer éternellement , Comme aima notre modèle.

CIENFÜEGOS.

EL ANCIANO y EL FRESNO.

ROMANCE

Al ir tendiendo los montes Sus mas alagardas sombras,

Un ancho valle midiendo Que en paz Manzanares corta ;

El anciano Palemón ,

Dexando la humilde choza ,

Un siglo entero pasea

Por la verde y fresca alfombra.

Dexad , cefirillos mansos ,

Dexad las selvas do mora Amor, que un hombre de bien Vuestros halagos provoca.

Venid, venid oreantes,

Y las alitas de rosa Sacudiendo , á Palemón Seguid cargados de aromas.

Todo es silencio en el valle;

No suena mas que las ondas Del sesgo rio, y de lejos La dulce voz de una alondra.

CIENFUEGOS.

Contemplando en unas flores Está Palemón , y llora.

« Yo vi esta pradera» exclama » ¡ O Palemón ! ¡ O memorias Siglos enteros cercada De mil pastoriles chozas.

Todo se acabó : á mí solo Conoce la vega ahora;

Solo cpiedé por testigo De mudanzas dolorosas.

Ya es paseo de la corte La que arboleda frondosa Me vió nacer. ¡ Q u antas veces Me hospedó su fresca sombra .' Aquel infeliz collado ,

Que está sustentando ahora Ese jaspeado alcázar Donde un cortesano mora ;

En menos aciagos dias Escuchó mi voz sonora , Quando guiaba las danzas De las ágiles pastoras.

Todo ya me desconoce,

Y en mi vejez me abandona.

Fresno inmutable, tú solo

CIENFUEGOS.

Allá en antiguas memorias Prestas a mi afan alivio,

Y en mi soledad me gozas.

Tú me recuerdas un padre Que , baxo tu inmensa copa,

En mi pecho las virtudes Vertia desde su boca.

También descubrir me oíste Mi ardiente amor á mi esposa ;

Y en las estivales siestas

Fi escor me guardó tu sombra.

¡ Qual me viste en otros tiempos , Quando en la edad de mis glorias Era el primero en la lucha,

En el salto y en la honda !

Pasó mi honor ; todo muere :

¡ Quan otro de aquel ahora Trémulo me ves, cediendo A los años que me agobian !

Y las ya cansadas plantas Flaquean y me abandonan.

Fresno de mi amor , tus ramas Acia mí benigno dobla :

Yo te sft’ví con el riego ,

Y es mia tu gala toda.

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