‹ Études sur l'Espagne (volume 4)Chapitre 196 sur 197 · CHAPITRE DE L AVEUGLE · texte numérisé non relu

CHAPITRE DE L AVEUGLE

(Fol. 9 v**)... Sabes en que veo que las corniste 1res a très ? En que comia yo dos a dos y callavas. A lo quai yo [sic) yo respondi [sic).

Yendo que yvamos ansi por debaxo de unos soportales en Escalona, adonde a la sazon estavamos, en casa de un çapatero avia muchas sogas y otras cosas que de esparto se hazen; y parte délias dieron a mi amo en la cabeça. El quai, alçando la mano, toco en ellas, e viendo lo que era, dixonie : « Anda presto, mochacho; salgamos de entre tan mal manjar, que ahoga sin comerlo. » Yo que bien descuydado y va de aquello, mire lo que era, y como no vi sino sogas y cinchas,

1. Voici le titre exact de cette édition, qui n'a jamais été décrite ni utilisée : La vida de Lazavillo de | Tonnes y de sus fortunas y adversidades. Nuevainente impressa \ corregiday de nuevo ahadi \ daen esta segundaim | pression.

I Vendense en Alcala de Henares, en | casa de Salzedo librero. Ano \ de M. D. LIIII. Au \° du f. 46 : Fiie impressa esta présente \ ohra en Alcala de Henares en casa

I de Salzedo librero a veynte \ y seis de fehrero de mil | y quinienlos y cinqaenta y qiiatro \ anos.

que no era cosa de corner, dixele : « Tio, porque dezis esso? » Respondiome : « Galla, sobrino, seg'uii las maiïas que Uevas, lo sabras y verascomodigo verdad.»

Y ansi passâmes adelante por el mismo portai, y llegamos a un meson, a la puerta del quai avia niuchos cuernos en la pared, donde atavan los recueros sus bestias; y como y va tentando si era alli el meson, adonde el rezava cada dia por la mesonera la oracion de la emparedada, hazio de un cuei'no y con un gran sospiro dixo : « 0 mala cosa, peor que tienes la hechura, de quantos ères desseado poner lu nombre sobre cabeça agena y de quan pocos tenerte ny aun oyr tu nombre por ninguna via ! » Como le oy lo que dezia, dixe : « Tio, que es esso que dezis? — Galla, sobrino, que algun dia te dara este que en la mano tengo alguna mala comida y cena. — No le comere, yo dixe, y no me la dara. — Yo te digo verdad, sino verlo bas, si bives. »

Y ansi passamos adelante hasta la puerta del meson, adonde pluguiere a Dios nunca alla llegaramos, segun lo que me suscedia [sic) en el.

Era todo lo mas que rezava por mesoneras y por bodegoneras y turroneras y rameras y ansi por semejantes mugercillas, que por hombre casi nunca le vi dezir oracion.

Reyme entre mi de los dichos, y, aunque mocbacho, note mucho la discreta consideracion y palabras del ciego; mas, por no serprolixo, dexo de contar muchas cosas, assi graciosas como de notar, que con este ciego, mi primer amo, me acaescieron, y quiero dezir el despidiente y con el acabar.

Estavamos en Escalona, villa del duque délia...

APPENDICE m. 395

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