VOYAGE A TRAVERS LA MANCHE
un punto del caiecismo. Concluyô con una buena doctrina sobre ei evangelio del dia.
En saliendo de la yglesia, paseo por todo el lugar con vivas y acompailamiento de muchachos y ninas. Aqui ^todos se llaman Camilos y Camilas. El color favorito de que tinen sus telas es un buen naranjado, procedîdo de ias costras de hoUin y yesQ que sacan de las chimeneas. Es mui parecido al achoie. Los nitios del pecho lie van ya monieritas.
Dia 26.
Vamos con el cofre a cuestas, verdaderos caballeros andanbes. Ya salimos de S" Gruz de Mudela a las 2 de la tarde con seiscarros cargadosy siete coches, encaminados. a la villa del Viso. Hai dos léguas largas. A medio camino, coche con la justicia y diputacion de la villa. Uno de los alcaldes es el que rebuznô. Un poco mas alla quatro soldados y dos sargentos de una partida de dos regimientos de xjavalleria que por casualidad se hallaba en el lugar y salieron a render honores a S. E. Los sargentos marcharon a los estrivos del coche, y los quatro soldados iban deiante haciendo de batidores, todos espada en mano.
Luego algunos caballeros ginetes del pais ; y como nos ..^acercabamos al lugar, encontrabamos los pelotones de muchachos corriendo y chillando vivas. Ya se acabô el titulo de marques de S*® Gruz. « Viva el marques del Viso ! » y pobre del que diga otra cosa. Mas adelante una soldadesca de bravos mocetones que hicieron repetidas descargas de fusileria. Despues una danza de espadas, cuyos diestros danzantes llevaban chupasy monteras adornadas por sus mozas de cintas y lazos. Habiendo entretQxido las espadas, el que hacia de guion trepo encima y dixo a S. E. una décima con ademanes de energùmeno.Tambien habia otra danza de garrotes.
Hizose el recibimiento y entrada con toda esta rûstica pompa por medio de un juicio uni versai de gente que se
deshacia en viiores y manotéos. Las monjas en sus vistas tremolaban tantos pafiuelos blancos que parecia iavadero en dia de ayre solano. Enfin, al ruidode repiques, gritos y escopetazos, nos apeamos en el gran palacio del Viso, por fuera palacio encantado y por dentro un encanto.- Hallamos formado otro piqueté de soldados de ynfanteria sobre las armas en el pôriico, la villa, el cabildo eclesiastico, los frayles de S" Francisco, etc.
A iodas estas ya estaba D° Bartolomë Ortega en una ventana como Atabalipa, metiendo el puno en su taiego, y lleno de corage empezo a arrojar ochavos a la multitud, los quales, como caîan de mui alto, pudieran haberles hecho mal, si el dinero lo hiciese. que hombre tan amable se ba hecho este D° Bartolomé en estos lugares ! Por donde quiera que pasa lo seflalan los muchachos con el dedo.
Despues fue S. E. a rendir a Dios todos estos obsequios en la parrochia, templo pequeno, viejo y que amenaza ruina. Sirvenla mal diez sacerdoces con el cura. Luego a la yglesia del convento de monjas de S** Clara, y entramos en el locutorio. Son once religiosas que hablan, piensan y hacen biscochos comotodas las del mundo.
Por la noche, seguidillas, opéra del Metastasio del Viso, el licenciado Gastafio, presbitero y maestro de escuela que zurra bravamente la badana a los muchachos. Son dos voces, y la orquesta quatro guitarras y un violin. Este lo toca un boticario calvo, que quiza lo usa en su bofica para la mordedura de la tarântula. Asistiola justicia y rej^imiento. Asistio el vénérable cabildo en balandran y palo. Yluminacion de hogueras en las calles.
Nota que no fue décima la que declamo el danzante de las espadas, sino dos redondillas y una quarteta :
Coii bien venga V. Exelencia Oy al Viso con su hijo, Pues de su bondad coHjo Que le imita en la clemencia.