Ed. de J572 : dobla con fortale::;a al enemigo
i la injuria a tu nombre cometida
80 sea el hierro contrario de su vida. Levante la cabeça el poderoso que tanto odio te tiene; 'n nuestro cstrago juntô el consejo i contra nos pensaron los qu'en el se hallaron.
85 « Venid, dixeron, i en el mar ondoso hagamos de su sangre un grande lago ; deshagamos à éstos de la gente i el nombre de su Cristo juntamente i, dividiendo d'ellos los despojos,
90 hartens' en muerte suya nuestros ojos. » Vinieron d'Asia i portentosa Egito los Arabes i levés Africanos i los que Grecia junta mal con ellos, con los erguidos cuellos,
95 con gran poder i numéro infinito, i prometer osaron con sus manos encender nuestros fines i dar muerte a nuestra juventud con hierro fuerte, nuestros ninos prender i las donzellas, 100 i la gloria manchar i la luz d'ellas. Ocuparon d'el pielago los senos,
80. Hierro contrario, « le fer ennemi », c'est-à-dire « la punition, le châtiment ». Ed. de 1572 : sea el diiro ciichillo de su vida.
81-88. Ecce inimici tui sonuerunt : et qui oderunt te, extulerunt caput. — Super populum tuum malignaverunt consilium... Dixerunt : Venite et disperdamus eos de gente et non memoretur nomen Israël ultra (Psaumes, LXXXII,
85. Ondoso. Ce mot est indiqué par Pedro Estala (Rimas de Fernando de Herrera, éd. de Madrid 1808, t. I, p. 20 de l'introduction) parmi ceux qu'Herrera aurait créés ; cependant le Diccionario de autoridades dit qu'il se trouve dans leslexiq'ies de Nebrija et du P. Alcali. Ed. de 1572 : undoso.
91-92. « Moab et Agareni, Gebal et Ammon et Amalec : alienigenae cum habitantibus Tyrum » (Psaumes, LXXXII, 7-8).
100. « No hay falta que desluzca mas un verso, que las voces inutiles que suelen embutirse en él para completar la medida ô concordar la rima ; voces â que se ha dado en castellano el espresivo nombre de ripios, con que se designan
puesta en silencio i en temor la tierra,
i ccssaron los nuestros valcrosos
i callaron dudosos, 105 hasta qu'ai liero ardor de Sarracenos,
el Senor eligiendo nueva guerra,
s'opuso el joven d'Austria generoso
con el claro Espaiîol i belicoso;
que Dios no sufre ya en Babel cativa iio que su Sion querida siempre viva. Cual leon a la presa apercebido,
sin recelo los impios esperavan
a los que tu, Senor, eras escudo,
qu', el coraçon desnudo 115 de pavor i de fê i anior vestido,
con celestial aliento confiavan.
Sus manos a la guerra compusiste
i sus braços fortissimos pusiste
como el arco azerado, i con la espada 120 vibrastc 'n su favor la diestra armada.
Turbaronse los grandes, los robustos
riendieronse temblando y desmayaron,
los escombros de los edificios con que se suelen rellenar los huecos... Si no me equivoco, el poeta se hubiera alegrado raucho de esponer su idea con la bella expresion y su gloria maiicbar, sin que la medida y la rima le hubiesen obligado à. anadir malamente y la lui ^'^ ^'''^^ » (Martinez de la Rosa, Poética,