N^ 5 CORSAIRES FRANÇAIS DEVANT CADIX
Relacion verdadera de los grandes encuentros y refregias qve dos galeras de Espaha y otros bajeles han tenido con cinco navios de franceses que andaban robando espaiioles por las costas de Espaha, desde la ciudad de Almeria hasta la de Malaga, los cuales llevaban à vender à los puertos de Berberia. Este présente aho de i639. Con licencia. Impresa en Sevilla por Juan Gomez de Blas.
(Coll. Vargas^PoncCf liasse /.)
Sallendo de la ciudad de Almeria una barca de pescadores que iban a hacer su pesca seis léguas de aquel puerlo, à 1res léguas del, poco mas 6 ménos, descubrieron cinco navios de alto bordo que con gran presleza se les iban acercando y dando caza.
Los pescadores, creyendio serian de moros (que son los comunes corsarioâ de aquellas costas), quisieron volverse al puerto, pero no les dieron lugar porque en brève se hallaron cercados de los dichos navios que reconocieroû ser de franceses.
Viendose los pescadores oprimidos, invocando el auxilio de Dios Nueslro Seflor, par intercesion de la milagrosa imagen de Nuestra SeAora de la Mar, que esta en el convento de predicatores do aquella ciudad, se arrojaron â ragua.
Salieron â la villa dando voces : « Franceses ! franceses I » Alborolose la ciudad y aun toda la costa ; cogiô el enemigo la barca â vista de todos, lomô de ella io que le pareciô mejor, y dândolo barreno la écho â pique, retirandose â la mar, de tal modo que no fué mas visto. Sosegoso la costa, y siendo necesario enviar â Oran, puerto de Africa, una polacra con basti- ' mentos y otras cosas, por mandado de S. M. (Dios le guarde), se ordenô al capitan Salvador Rodriguez, que con una saetia bien pertrecbada y con buena infanteria fuera en conserva de dicba polacre. Obedecio el dicho capitan esta orden, salio à ejecutarla el jueves 28 de abril, y à pocas horas de camino, en el cabo de Gâta, se descubrieron los cinco navios franceses, que con viento en popa venian â pescar la polacra y saetia. Nuestro capitan, viendo el peligro en que se hallaba y que no se podia excusar la pelea, se previno para ella, teniendo por mejor morir que ser preso. Peleose desde las diez del dia hasta las dos de la tarde, à cuya hora llegaron los franceses
casi â abordai- à uuestra polacra, porque de muy conflados, echaron en una larlanA mâs de cuarenta hombres, para que con cabos y garlias la aferraran y rindieran ; perô succdio que disparando la dicha polacra un liro pedrero, lue â dar con lanlo acierlo en la tartana, barriendola de modo que apenas quedaron en ella cualro ô cinco hombres. Viendo el enemigo lan gran deslrozo en su gente, no se atreviô à aventurar otro lanlo, y asi, reiirandose à la raar, diô lugar para que nueslro capitan prosiguiese su viaje à Oran, adonde allego con salvamenlo, habiendo perdido en la dicha refriega ocho hombres. Hallaronse orillas del mar cincuenla y 1res cuerpos muerlos, que en el Iraje parecian franceses, como lo eran. Volvioseâ poner en arma loda la cosla, previnieronse algunos navios, salieron â buscarlos, y no se pudo dar con ellos.
Viernes 27 de mayo vino aviso de la ciudad de Malagâ como los dichos navios andaban pireateando muy cerca de alli ; Iralôse de remedio, y dando cuenta de ello al cabo de dos galeras de Espafla que en aquella ocasion se hallaban en aquel muelle, mando el dicho cabo zarpar las dos galeras : salio en busca del enemigo, y haciendose â la mar à vêla y remo, se descubrio un navio poco mas de très léguas del puerto, el cual reconociendo nueslras galeras pretendio ponerse en huida, pero no le valiô, porque haciendo Irabajar bien à la chusma, se hallaron sobre el en menos de dos horas. Disparole una de las galeras una pieza sin bala, mandandole amainar por el Rey de Espafla nueslro seflor. La respuesla que dieron fué disparar con balas lodas las piezas de arlilleria y mosqueleria que Iraian y algunos lires pedreros. Viendo el cabo su alrevida desverguenzâ, se le arrimo con las dos galeras, y auuque los franceses hicieron lodas las diligencias posibles en defenderse y huirse, no lo pudieron hacer, anles fué abordado el dicho navio, entrado y saqueado de nueslros soldados. Hallaron debajo de cubierta treinla Espafioles aprisionados, los mas dellos pescadores de aquellas costas, y mas de setenla veslidos, tambien de Espafioles, de que se admiraron lodos muchisimo. Trajeron el navio remolcado hasla el muelle de la ciudad de Malagâ, y hallaron en el mucha canlidad de sedas, cora, eslaflo, plomo y otras muchas mercaderias de mucho precio que habian robado. El navio era de porle de 350 loneladas, lenia diez piezas de arlilleria, cualro pedreros, y cienlo y doce mosqueles, sesenta Franceses y trece Holaudeses. Dioselo tormenla al capitan del navio y âotro de los mas alentados que con el venian, con intente de saber si eran de los que alborolaban la costa y que hacian ô querian hacer de los treinla espafioles que tenian aprisionados debajo de escotilla, à todo lo cual dijeron que el principal intenlo que les moviô â salir de Marsella, puerto de Francia, â cinco navios bien prevenidos de armas, municion y bastimenlos. con guarnicion de infauleria francesa y holandesa, fué venir â las costas de Espafia y en ellas hacer todo el mal y dafio que pudieran, y los Espafioles que pudiesen cautivar, dar con ellos en Argel ô en otro cualquier puerto de los de Berberia, adonde tenian coniratado con los Moros, y dellos cierta lanla canlidad por cada persona. Y que habiendo conseguido lodo lo dicho por algun liempo, les diô un recio temporal con el que se apartaron los unos de los
olros. Y asi que ellos no sabian de los otros cuatro navios, ni que se habrian liecho. Eslo f ué lo que los dos franceses confesaron ; y este era el trato que leiiian hecho con nueslros comunes enemigos observadores de la perversa secla mahomelana, indigna accion de vasallos del Rey Crislianisimo. Con haber confesado maldades tan grandes, dignas de grandisimos castigos, el mayor que â estes franceses se les hizo fué raparlos y echarlos al remo. Anda esta ciudad y las demas de la Costa de Espafta con mucba vigilancia hasta pescar los otros cuatro navios. Plego à Dios Nuestro Seflor se consiga este intente y se sirva abrir los ojos â los de esta nacion para que reconozcan el error en que estan, y que es mejor tener por amigos â los Espafioles, que son catolicos cristianos, que no â los herejes, Turcos y Moros, enemigos de Dios Nuestro Seflor y de su Iglesia Santa.