NO 4 LES ÉQUIPAGES DES VAISSEAUX BISCAYENS
On a vu dans les chapitres relatifs aux xvi* et xvii' siècles, que des corsaires basques, guipuzcoans et biscayens, jaugaient de 300 à 500 tonneaux et avaient jusqu'à 400 hommes d'équipage. Nous avons cru bien faire en donnant ici avec détail la composition de ces mêmes équipages, ainsi que ce qui était exigé soit pour faire un bon marinier ou un vaillant soldat.
Tout d'abord, un galion (galeone) de 3 à 500 tonneaux était généralement armé de 28 pièces de canon. Quatre d'enlr'clles étaient des demi-canons de 22 livres de balles, quatre de 18, dix demi-couleuvrines de 10 livres, dix sacres de 7 livres. Chacune de ces pièces comportait les accessoires suivants : un afTût à quatre roues avec leurs liens de fer ; deux palanquins avec leurs poulies servant à manœuvrer les canons ; une brague et un chargeoir de cuivre ; six écouvillons à manches pour nettoyer les pièces ; chaque canon devait être approvisionné de trois quintaux de poudre ; 20 boulets de métal ; six boulets rames ou enchaînés ; trois fanaux de combat ; un demiquintal de mèche ; un pied de biche en fer ; quatre barres d'anspect ; 20 gargousses : un demi-quintal de vieux cordages ; un porte-gargousse de ferblanc ; vingt quintaux de balles de mousquets et d'arquebuses ; le tiers en balles ramées.
Le galion de 500 tonneaux devait porter au moins un équipage de 225 hommes, se divisant ainsi : tout d'abord la compagnie d'infanterie, de 125 hommes, dont nous donnons ci-dessous la solde et le détail :
Un capitaine d'infanterie à 40
écus par mois 440
Un alferez 150
Un sergent 110
Deux tambours 120
Un fifre (50
Un porte-étendard 40
Un caporal d'escouade 90
Quatre caporaux ordinaires. . 320 Quinze soldats gradés (aven-
tajados) 900
Cinquante - quatre arquebusiers 2.160
Quarante mousquetaires 2 . 400
Le tout montant à 6,790 écus.
Les cent marins formant l'équipage de mer se composent de la manière suivante :
Le capitaine marin, à 25 écus
par mois 250
Un maître de manœuvre. . . . 200
Deux seconds maîtres 200
Un pilote 200
Un chapelain 120
Un contre-maître 150
Un gardien 110
Vingt-huit canonnière 1 . 848
Un chirurgien
Un dépensier
Un valet d'eau
Un commis aux vivres
Deux charpentiers
Un plongeur
Un trompette
Un conntMable 88
Trente-six mariniers 1.584
Quinze gourmettes 495
Huit pages 179
Soit 6,125 écus, et en tout 42,915 écus.
Un autre manuscrit nous offre les devoirs de ces hommes qui, avec un matériel primitif, exécutèrent des navigations si aventureuses et des actions si hardies.
Capitaine cViT\fanterie. — Al capitan de infanteria le toca hacer confesar y comulgar, si hay recado, todos los soldados el primer dia que saïga â la mar, para que nadie vaya en pecado mortal, poniendo pena al que jurare ô blasfeniare del santo nombre de Dios, para que se sirva darles buen viaje ; y sal)er los bastimentes que lleba el galeon para que se les dé é sus soldados la racion ordinaria que les toca, y cuando se quiera acostar, tenga eutendido es por falta de bastimentes, conformandose en esta parte con el capitan de mar para que se haga lo mismo con la gente de ella ; y si la navegacion fuese larga, no aguarde 'k que el bastimente obligue â acostalla, sino hacerlo antes, que con poco, que se cercene, â largo andar suple muchos dias, particularmente en el agua y pan. Saber la polvora y municlones que lleba, para que en las ocasiones de pelea no faite, y caso que se halle con poca, se portara con prudencia, no gastandola sino con efecto, aguardando â que el enemigo llegue muy cerca, con que se le hace mas dafio.
Llegada la ocasion de la pelea, guarnecera su galeon con la infanteria poniendo en la proa la gente de mas importancia : pero cubriendola con pavesada de cables viejos, que por lo menos no los ofenda mosqueto, por ser aquella parle la mas ocasionada y peligrosa ; nombrando un cabo, lo mismo en la mediania, alcazar y popa ; y si hubiese mucha gente, puede reservar la tercia parte de ella, para si el enemigo le matase alguno, salgan de refresco ; y si peleare con un navio, que es fuerza venga por un lado, acabando de disparar los que estuviesen en el, pasarân al olro â cargar, y los olrosâ la parte del enemigo â disparar, y consecutivamente entrando y saliendo, con que se hara mayor dafio. La mitad de los mosqueteros han de pelear con balas encarnadas, disparandolas por alto â ios aparejos para echarles las vêlas â bajo, y la otra mitad con balas rasas â las portas de la arlilleria para que no dejen jugar la arlilleria, con que el enemigo no harà tanto dafio con ella.
Hanse de senalar dos reformados ô personas de toda satisfaccion para que asislan û la cubierla de la arlilleria para que la manejen con presteza ; hanse de nombrar dos soldadas de los de mas experiencia y satisfaccion para que asistan en el paflol de la polvora, parte tan peligrosa, para que no consienlan bajar con lumbre ni cuerdas encendidas, y que los que estuvieren con ellos les hagan llevar frascos y â ratos carluclios, y los lleven à boca de escolilla para que de alli se lleven â la parte que fuere menester. Hace lleuar linas con agua salada, y eu algunas délias, pendiento â la parte de denlro, muchos eabos de cuerda para que el soldado que se le apague la suya acuda por olra ; que se pongan algunas capotes viejos en las linas para si se pégase f uego en alguna pai*le del havio acudir â apagarlo.
Sembrar por lodas las cubiertas canlidad de arena, que pata este efecto se lian de llevar cualro picas, por que las alcancias ô granadas de luego que el eneraigo ecliase en ella no peguen.
Nombrar algunas personas con su cabo, para que sallen en el enemigo, la tercia parle con arcabuces, lercia cliuzos, lercia parle con espadas y rodelas. Su alojamiento de este capilan sera en la camarâ, advirliendo que si fuese embarcado en este galeon algun gênerai ô almiranle, no le locâ ir sino debajo del alcazar ; pero de olra manera es suya la mllad de la camara, y la olra mllad del capilan de mar. Y advierlase que si fuesen embarcados mas capilanes de infanleria con sus compaiiias, les loca à lodos alojar en la camara, y al capilan de mar lambien. Eslo se eslila en la armada, y en compelencia se ha declarado asi en liempo del seflor don Louis Faxardo. Ningun capilan, por casos que se ofrezcan, debe dejar su galeon por pasar al del enemigo, si ya no se va al fonde el suyo por algun balazo irrémédiable, que enlonces pasarâ de golpe con su génie y armas al enemigo, procurando hacerse seîlor del, como ha sucedido alguna vez.
UAIferez. — Al Alferez, padre y amparo de los soldados, le loca el alojarlos en el galeon ; y si es compaflia de capilan de mar y guerra, sera en la banda de babor, donde eslâ el rancho de las banderas, y si se embarcase en esle galeon olra compaHia, ira alojado en la parle de eslribor, aunque el lai capilan sea mas anliguo que el de mas y guerra. Eslo se ha eslilado en lodas las escuadras de Cantabria, que han servido en la armada real, debajo de la mano del Sr. D. Fadrique de Toledo. Componer y aplacar lodas las pendencias que hubiese enlre sus soldados, sin que vengan â nolieia del capilan, si no es que sean de mucha consideracion, y lodas las tardes, ô cuando diere lugar el liempo, que melan su guardia, haciendolcs disparar à lodos para que se habililen y lengan sus armas listas. Saber que mosqueleria de respelo Irae el galeon y reparlirla enlre los arcabuceros y aventajados que sirven con picas, teniendo personas y fuerza para manejar. los, porque es la arma mas furiosa que esta invenlada y que mas ofende al enemigo, recogiere las que dejasen hasla que se desembarquen, y llegado el caso se le han de volver al maestro del galeon los mosqueles que hubiere recibido, y lodo el liempo que los infantes sirvieren con los mosqueles del galeon, se les ha de dar libra y média de polvora, como â los mosqueleros efeclivos de la compaflia, sin que se les cargue cosa alguna por ello mas que lo que locare â la arma ordinaria con que sirven en ella. Y si embarcase algun bisoflo, se le ha de dar por una vez la mitad de la polvora que le tocase en un mes, conforme à la arma que tuviere, para que se adieslre en la instruceion que da el lenienle de la arlilleria. De la dislribucion délia lo ordena asi al maeslre. Cuando llegai*e la ocasion de pelear no ponga la bandera de la compaflia en popa, dejando la en su alojamiento, porque no le obligue à guardarla, acudiendo con su persona à las cosas mas necesarias que se ofrecieren en la polea ; que en el disparar de la mosqueleria vera el enemigo si Irae infanleria, que es lo que lo ofende mas que la bandera en popa. Su alojamiento es en el rancho de las banderas, entre cubiertas, â la parte de babor.
Le Sergent — Al sargenlo le loca el tener cuidado que se le dé à sus soldados y a la ççenie de mar su racion cabal y de baslimenlo sano y no daflado, ponieudo un aposta àboca de escotilla, donde se pesa. No se ha de abrir dicha escotilla sin licencia del cabo de el cuadra de guardia ; y cuando fuere necesario ir à la despensa la génie de map â hacer alguna faona, ha de bajar con ella un soldado con su linterna y vêla encendida, que ha de tener en la mano, sin que la largue por ningun aconlecimiento ni la fie de ninguna gente de mar, que es descuidada, porque no se pegue fuego al galeon. Hacer que el cabo de escuadra de guardia ponga sus postas y ronda en las partes y lugares que se le seflalara, que sera, de dia, una à la bandera, otra à la caniara del capitan, otra al porlalô, estando en el puerto, pero no en la mar, y otra al fogon ; y de noche se retirara la del fogon y se pornâ en el caslillo de proa ; y se afiadira otra en la toldilla de popa,acerca de la mesana, para que tenga cuidado del farol ; y si viese algun navio cerca, le adverlirâ al pilolo, caso que no le vea, porque se desvien de el.
Cuando se meliere la guardia, ha de estar en la plaza de armas ô crujia con una espada en la mano, enseflando â disparar â los bisofios para que se hagan capaces.
En tierra ha de cuidar de que se raigan los bastimentos â bordo, apretando al maestre que lo haga, que con sus descuidos lo dejan de hacer, y que se embarquen los que recibiere, porque suelen venderse algunos y lasiarlo la génie que lo ha de gastar.
Si en el puerto 6 mar se abriese alguna pipa de vino, se hallara présente con el maeslre, escribano y tonelero del navio, para saber lo que le falta, y lo cerlillcara con el escribano y tonelero, para que el capitan de mar le de recaudo al maestre para que se le pase en cuenta, porque â menos no lo haran los ministres que le tomaren cuenlas.
Si algun soldado esluviere enfermo en el puerto, pedira baja al maestre ô escribano del galeon y lo llevarà el hospilal, haciendo notar la baja en los oflcios del sueldo ; y si es en la mar, acudirà al cirujano que lo visite y que se le dé su diela ; y si la enfermedad creciese, acudir al capellaa para que le couliese ; y si hay recado para dcclr misa, que le dé el Santisimo para que muere como crisliano, haciendole hacer su testamento ante el escribano del galeon, para que valga en todo liempo ; y muerto, con sabiduria de su capilan, alferez y capellan, hacer inventario de lo que dejare, para que se venda y haga declr de misas por su aima. Y si fuere cosa de mucha consideracion, se cjecule lo que dispusiere en el testamento^ y no lo haciendo, se remita â sus padres ô hermanos, si los tuviere, con que cumpliran lodos con sus consciencias y obligacion.
Visilarâ de ordinario las postas que se pusieren, encargandoles la vigilancla y cuidado, debajo del cual viven con descuido los que van embarcados en dicho galeon.
Le Cap d'escadre. — Los cabos de escuadra tcrnàn cada uno sus soldados conocidos, y sabran sus nombres, y los que son de mas sallsfaccion ; visitandoles sus armas, harân que esten llmplas y prevenidas para el liempo de la ocasion ; y cuando le locase entrar la guardia, ira con ellos con sus
armas, y repartira las postas, visitandolas de ordinario, haclendo que cada uno la haga con igualdad, sin ecetar ni rescrvar â nadie por aflcion ô parentesco, que es hacerles daflo, porque mediante esta omision no se hacen capaces de lo que profesan, y siempre son bisoflos.
Hacer apagar el fogon antes que anochezca, y que se retire la posta.
Le Chapelain, — El capellan de la compafiia visitarà los soldados que esluvieren enfermes ; y si es tambien capellan del galeon, harâ lo mismo â la gente de mar, consoléndolos espiritualmente ; y si mostrare ser de peligro la enfermedad, confesarlos y darles el Santisimo Sacramento, si hay recado para lo poder hacer, y que haga su testamenlo ante el escrlbano del galeon ; y si muriere y dejâre alguna cosa, hara inventario délia, y que se vende, con acuerdo del capitan y oflciales de la compafiia, para que se distribuya en misas por su aima.
Tener cuidado que el cirujano los visité y que se les dé lo que hubiere de las dictas, conforme à la instruccion que trae el maestre, tomando razon de lo que se embarcaré para ellas, las cuales se han de distribuir con intervencion del capellan, y no de otra manera, quien dara relacion jurada In verbo sacerdotis, de las que se hubiesen consumido y gastado con los enfermes, para que los contadores de renias se las reciban, en cuenla al maestre.
Si hubiere recado de decir misa, la dira todos los dias que el tiempo diere lugar, para consuelo de sus subditos, y todas las tardes cantarà la Salud, y al fin de elle que toquen y recen la Ave Maria.
Tambours eij\fre, — Los atambores y pifano tenian cuidado cada uno con su instrumente para que esté à punto cuando sea necesario, y todas las maflauas se levanlarân al romper del dia dar el alborada con elles, eslando en ei puerlo, porque en la mar no se usa ; pero, cuando se mete â las tardes la guardia, han de asistir àella con sus instrumentos.
Les Soldais, — Ha de haber ronda perpetuamente, desde que se embarcase la compafiia hasla que se desembarque, para que de dia y noche se visita las postas ; y si alguna de ellas le llamase, acudir â salier lo que quiere, para dar noticia â sus oflciales, si es cosa de importancia.
Las postas que los cabos de escuadra pusieren en sus puestos han de apercibir en la memoria la orden que les da, para observarla. sin que por ningun caso consienta que se quebrante, y si se le ofreciese alguna diûcullad en orden â ella, llamarâ la ronda para hacerselo saber, el cual lo remediara 6 haré notorio à los oflciales para que lo hagan.
Hase de pasear, sin que se asiente por ningun caso, porque es ocasion de dormirse, que es el mayor delito que se comète en la mllicia, por el cual tienen pena de muerte ; por tanto, las ires horas que le caben de posta, pase en largo y tendido ; y si es en parte apretada y corte, se pondra donde con pena esté, con que se ira el sueûo.
Le Capitaine de marine. — El capitan de mar conviene que sea marinero de experiencia y ciencia, que entienda todas las cosas mecanicas del galeon, como darle caréna, guarnir una càbria, arbolar y desarbolar, marear las
vêlas y lemplarlas, conforme las ocasiones y fuerza del vienlo, y à ser posible, debia enlender un poco de allura y carlear, para que si el pilote se descuidase ô engaflase, como hombre, se supiese adverllr para la seguridad de la jomada.
Ha de ser certes, buen cristiano, temereso de Dios, y que trate cen amer y buenas y corteses palabras â sus subdites, ebligandolos à tedes, en saliendo à la mar, que se cenfiesen y comulguen, si el capellan llevâre recado para le poder hacer.
Procurarâ saber precisamente les baslimentos que se meten en el galeon, y de que génères, para que se embarquen tedes sin que el maestre y escribane dejen ningune en tierra, que le suella en hacer, para que, conforme à elles, dispenga su dislribucion ; y siendo larga la navegacien, cercene la racien, cen acuerde del capilan de infanteria, para que no faite al mejor liempe, particularmente en el agua y pan, que son les principales.
Visitarles tedes de ordinario, para que si estuviere algune â pique de dafiar, se gaste el primere, y dar satisfaccion de las raermas que tuvieren las pipas de vine que se abriesen para el gaste de la gente de mar y guerra, en cempaflia del escribano y tenelere, para que se le reciban en cuenta al maestre.
Y tambien ha de saber la pelvera y municienes que se embarcan ; y ne siendo compétente para la artilleria y mesqueteria que lleva, acudir al teniente gênerai para que le mande preveer.
• Que se embarque la mesqueteria necesaria ô que se acostumbra para de respete, cen sus frasces, haciendeles pener en cajones y en parte que no se mejen, ni que les ratenes lengan lugar de reer les frasces.
Hacer que le centramaeslre 6 guardian laslren bien el galeon, arrumen les bastimenlos, particularmente las pipas cen sus canteres, para que no se salgan per mal arrumadas.
Cuande aparejare el galeon, visite les arbeles, vergas, jarcias, cables anclas y vêlas, para pedir le que le faltare ; y siendo viejo y de ningun serviclo, precurar le den être tante nueve, perque ne le faite en las ocasiones.
Le que se acostumbra en navies de S. M., ô que sirven â sueldo, es de cuatre cables de â cien brazas y un aguste del grueso que le pidiere el porte del navle ; cuatre calabretes para atear, cince anclas cen su cèpes, des ancletes para atear, un arpee de una arroba para la chalupa, y si llevâre lanche ô batel grande, être de cuarenta libras.
Ha de llevar de respete cincuenta quintales de jarcia de todas suertes, en que ha de haber dos pares de ustagas para mayor y trinquete, dos amuras ô contras, dos guindaretas para que pueda hacer drizas y escetas de gavia, amanlillos mayores, betas de todas bitelas para brandales de gavia, que son les cabos que mas Irabajan y estan sujetos â romperse.
Canlidad de molones de todas suertes, y dos cuadernales de respete para arbolar y desarbolar, y si se rompe algune de los que lleva en las drizas.
lia de llevar un mastelero mayor de respelo ajustado en los baos, y lamborele, como el que lleva puesto, perque si rompiese esté el de respeto presto para podelle echar arriba.
Y si hubiere una posa vergâ para si falta un arbol ô verga, no dafiara. Que se melan diez quintales de clavazon de respelo, de todas suerles, y
seis millares de la pequefla ; dos de aUajia, dos de barra y dos de lillado ; diez mil esloperoles, una plancha de plomo para tomar un agua y para tapar balazas ; seis mil taehuelos para las bombas, y dos cueros de suelas curlidas, que llaman aserradas, para ellas ; dos flerros de bomba para cada una para los zunchos ; cuati'o zunchos de madera y cualro morteros para cada una ; un asador y un sacanabo, y dos guimbaletes para achicarlas.
Una mandarria, un marlillo grande con sus orejas, dos pequeflos, dos rempujos acerados, dos para sacar pernos, dos pies de cabra, cualro pasadores de flerro para ingerir cabos, doce hachas de corlar, aceradas, para si se ofrece corlar un arbol ô cable en ocasiones de tormenta ; y si sallare gente en navios de enemigos, es la mejor que esla inventada, pues con ella se deshace una cubierta en brève liempo.
Un terno de toda suerle de barrenas, un corlahierra para corlar pernos, cualro cuflas de llerro, veinle remos para la chalupa, doscienlas varas de ' pacas para remendar las vêlas, cien libras de hilo de vêlas, dos cienlas agujas para coserlas, doce linternas pequeflas con lumbreras de cuerno, dos faroles de correr, dos quintales de vêlas de sebo, un farol grande para la popa, dos arrobas de velones de cera para el, dos quintales de sebo para los arboles y aparejos.
Saber las balas do piezas y cartuchos que melen en el galeon, haciendo que se melen veinle balas y veinle cartuchos por cada una, y que el condeslable las ponga al pié del arbol mayor, en la caja de balas que se hace para este efecto en aquel puesto, lo cual ha de tener tantos repartimienlos como lleva de calibres en la arlilleria, y poner cada uno de por si, porquo en las ocasiones de pelea no se lome un calibre por otro.
Repartira su gente de mar â los aparejos en dichas ocasiones, con sucabo nombrado, para que asistan en el paflol de la pôlvora el maestre, escribano y otras dos personas de importancia, para que ayuden â henchir frascos y cartuchos, darlos donde los pidieren.
Y que el galafate, carpinlero, despensero y botillero anden debajo mirando si dan algun balazo por debajo del agua, para taparle con tacos de madera por dentro, hasta que se repare por fuera.
Que el capellan asisla lambien bajo de la cubierta con el cirujano y barbero, para confesar y curar los heridos, para si es posible no muera nadie sin confesion, leniendo la caja de las medicinas cerca para sacar las necesarias.
Si se nombrase gente para saltar en el enemigo, en compaflia de la Infanteria, nombrara las personas que le pareciere que sean de las mas alenladas y diligentes, y cada una llevara una hacha de corlar en la mano para que en enlrando, si el enemigo se résiste, corten las jarcias y arboles y hagan agujeros en la cubierta para bajar â la de abajo donde estuviese el enemigo.
Esta ha de teoer encabadas debajo de su cama el capitan de mar, sin laltar las de nadie.
Nombrar personas que en abordando con el enemigo sallen en el co'n calabrotos y guindaresas para amarrarse, porque no se despida hasla rendirle ; y la que sobrare, que ayude â la arlilleria con alguna infanteria; porque una pieza no se puede manejar con solo un arlillero : ha menesler^ por los menos, cualro personas, y que los pajes acudan à dar cuerdas de las linas à la infanlerla.
El primero dia que salière à la rnar repartira sus guardias entre los marineros, pajes y grumeles en dos y ires cuarlos, dando é cada uno un cabo para que los liaga salir à ellos ; y si alguno fuese omise, condénele en la racion del vino, que gastarân los que se hallaren velando, que es el inayor casligo que se les puede dar.
Ilacer que el condeslable reparla los arlilleros para el limon, los limoneros y los que no lo son, al bolafuego.
No consenlirâ que duerma ninguna persona de mar ni arlillero bajo de cubierla, aunque hayan acabado su cuarto, sin arriba, para que eslen â mano para aferrar las vêlas, si el liempo cargase de repenle.
Que el galafate visite cada cuarto la oaja de las bombas para saber si hay agua en ellas ; y que la hay ô no, vaya al capitan ô pilote é decillo.
En las ocasiones de pelea le loca el mandar abordar al enemigo.
Su alojamiento es en la camara principal del galeon : si va un capitan de infanteria, le toca la mitad ; y si van dos, la lercia parte ; y si van très, la cuarla parte ; por manera que tiene en ella lanlo como un capitan de infanteria.
Le Maître, — El maeslre de raciones, que es la segunda persona del galeon, ha de ser papelisla cuidadoso é inteligenie, para dar cuenla con pago de lo que se le enlregare ; y si lo fuere de jarcia, conviene que sea marinero, para que sepa ayudar al capitan de mar, y en falta de el, gobierne el galeon.
Por ser anejo â su oflcio, locale el dar registre de los bastimentos y perirechos que se embarcaren, y que se pongan en sus pafioles con toda guardla y custodia pai»a que no se daflen, y que se embarquen lodos, sln dar lugar â que se vendan en tierra antes de embarcarlos ; que de haberlo hecho algunos han resultado rauchas desdichas, muertes de harabre, enlendiendo que se embarco en el galeon, y haberlo vendido en lierra ; delito lan grave, que se requière superior casligo.
Debe dar al capitan de mar una relacion de lo que reciba para que lenga enlendido el que lleva à la mar, para que dlsponga dello como viera que conviene, y hallarse lodos los dias â boca de escolilla con el escribano â ver dar la racion à la génie que va embarcada, para que el despensero la de cabal y no haya queja ninguna.
De lo que dislribuycrey gaslare lomarà cerlillcacion del capitan de infanteria, de su génie, y del de mar, de la suya, para que los contadores de cuonlas se los reciban en las que dlere.
Y si el lai maeslre fuere de jarcia, larablen dara reelbo del galeon y jarcia, arboles y velas, cables y anclas, arlilleria, polvora y municiones, y dcmas cosas â ella y al galeon anejas.
Y recibira cerliflcaclones deJ capllan de infanleria de lo que le locase, y d'^l mar larabien, con que vivira ajustado, y los capilanes le deben dar recibo de lo que el raaestre diere y gaslare â elles y a su Rente, sin dar lugar à que el maeslre se queje, como se suele hacer de ordinario, que por sacarle alguna cosa al maeslre de la hacienda de S. M., que de la suya no la liene, regatean el darle recado de lo que se ha consumido, en gran daflo de sus conciencias y reputacion.
No puede dar cosa alguna de las que se embarcan en el galeon para servicio del, sin orden por escrilo de sus superiores, concurriendo juntes ; pero si no los hay, bastara del capllan de mar del.
En casos forzosos, como desaparejarse un galeon de los de la compafiia, â rendirle un arbol, puede el capitan, si lleva alguna posa, verga, jarcia, vêlas, poleame ù olras cosas de consideracion, ordenar â su maeslre lo de al del olro navio, tomando recibo, el cual, y todo los demas que recibiere, llegado al puerto, los Hevara A los oficiales de veiduria y contaduria de la armada, para cargarlos â quien le toca, para que en lodo tiempo haya razon de todo ; y acabada la Jornada ô viaje, todos los papeles que se hubiesen causado, en razon de su oflcio, los presonlarâ anle los contadores de cuentas de la armada, con relacion en cargo y data, con que el fin y remate de su oflcio se hallaré muy descansado.
Tiene su alojamiento, si es navio de mercancia, en el camarote, encima de la camara ; y siendo de guerra, â boca de astilla.
Le Pilote. — El pilote, que es la tercera persona del galeon, no ha de ser de los ignorantes que agora se usan, generalmenle sin experiencia ni ciencia, sino persona capaz de razon, de mediana edad y muy dichoso.
Y si supiese astrologia, y matematica, y cosmografia, harâ muchas venlajas al que no lo supiere.
Sus instrumentes son cuatro agujas de marear, fljas y bien tocadas ô cebailas con la piedra iman ; seis relojes de arena, llamados ampolletas, de média hora cada une ; una caria de marear, con sus compases ; estrolabio que pesé mas de diez libras ; balleslilla con très sonajes para sol y estrella ; cienlo y cincuenta brazos de sondaresa delgada y flna, alquitranada ; Ires plomos ô escandallos de seis, diez y quince libras cada une.
Tiene obligacion â sercierto en las alturas de estrolabio y balleslilla, y que sepa sacar lunas y marcas, y la régla del sol y de la estrella, derrotas y alluras, y lenga buen conocimiento de tierras y de la sonda, y cierto en el punto de fantasia, cuando la echâre en su caria, y sepa bien enmendarse por su altura.
Ha de ser muy vigilante de noche y dia, previniendo los liempos por los semblantes del sol y celajins.
En las ocasiones de tormenta debe ser animoso, diligente, temeroso y celoso del bien comun y del suyo, y de cualquier daflo, asi de liempos como de lierra, entradas y salidas de puerto, no dolerse del Irabajo del marinero en casos nncesarios, haciendo aforrar la vêla de gavia y demas, lemprano, sin aguardar â tiempo crudo ; y si fuere pilote mayor en parte para las suyas, con el mâs cojo ô mauco al poner del sol para que no se le
quede atras, y no largarâ mas vêla de la con que auocheclere, slu avisar con una pieza 6 faroles.
Cuando hubiere de mudar derrola, sea de dia muy claro, de manera que todos lo vean y entlendan, con que Iran lodos juntos.
Guardar los arbôles, no haciendoles mas fuerza de la que pueden Ilevar, no siendo forzoso.
Debe tener conûanza de lo que obrare en su arte con buena consideracion, porque desconûando y temiendo de su determinacion no acertara jamas ; y si se ofreciere algun caso difflcultuoso tocante à la navegacion, lo comunicarâ con su acompaflado y con el capitan y maestro, ù otros marineros que sean capaces ; y si los taies dieren razon suûciente, aunque sea contraria à la suya, tômela y aprovechese délia, sin arimarse à su parecer, como algunos idiotas, hacen, aunque vean que van errados, antes les agradezca el acertado parecer que dieren, que à ratos habla el Espiritu Santo con el mas ignorante, con que hallarâ consejo cuando lo hubiere menester ; y si sucediere mal, como fué con parecer de todos, hay mas disculpa.
Y sobre todo, ba de tener de dia y de noche mucho cuidado con el timonero, mirando de ordinario la aguja de marear, por ver si va por el camino derecho que se le manda ; porque en esta parte consiste el buen acierto de la navegacion. Terna gran cuidado con los arbôles, particularmenle con el baupré y Irinquete ; y en habiendo mareta, si cabeceare muchô el navio, bacer calar el mastelero de proa y arriar un poco la vêla de trinquete.
Que los marineros bagan sus guardias con vigilancia, haciendo que velen lodos los que les tocâre el cuarto, repartiendose por popa y proa ; mediania para apartarse de los demas navios de la conserva que no se aborden, y si fuese solo, desviarse del enemigo y ocasiones de lierra ô bajos ; y no permita que duerman todos los del cuarlo, eceto dos ô 1res, como se estila en la carrera de las Indias, cosa tan mal parecida à todos los que tienen uso de razon, y aun à los que lo usan mirandolos sin pasion ; pues yendo en parte tan peligrosa y ocasionada como en la que van, se entregan al sueflo como si estûvieran cien léguas por la tierra adenlro, no se usando en ninguna navegacion de las de Espafla ni de las naciones extraflas, eceto en la carrera de las Indias.
Ha de tener cuidado de que el galafate visite la caja de las bombas cada cuarto, y que baya agua ô que no la baya, lo vaya à decir al piloto, para que vea si tiene cuidado.
Si fuere en flota ô armada, cuidado con la bandera de dia, y de noche con el farol ; y habiendo mucha mar, se aparté de todô genero de navios por que si se quedan en calma no se aborden, que es terrible caso.
Y si le sucediere, eehar la chalupa â la mar para apartarse, con que excusarâ muchas pesadumbres.
Su alojamiento es en el camarote de arriba de la camara principal. Si llevan acompaflado, militara en el lo mismo que en el piloto, y de noche velarâ el uno un cuarto y el otro en el otro. Terna su alojamiento con el piloto.
Le CoAi^re-Mafïre. -• El contra maestro es oflcio de imporlancia en esta
repùblica naulica : ha de ser persona de mucho trabajo y conflanza, y que sepa leer y escribir, por si recibiere alguua cosa en el navio, en ausencia del maeslre.
Gran marinero, y que la mecanica de la mar sepa lodo lo necesario, como dar caréna, hacer câbrias, arbolar y desarbolar, y otro cualquier aparejo que se ofreciere arriba y abajo ; porque si no lo sabe hacer, no lo sabra mandar.
Ha de laslrar bien el galeon, si es de guerra, Uenando por lo menos siete baos ; y si es de mercancia, lo que pareciere que basla para enterrar dos ô très andanas de pipas ; y si Uevâre flerro, tantos menos lastre habra menesler ; tener cuidado de hacer echar abajo lo mâs pesado, y lo ligero arriba, aparlando de las amuradas y caja de la bomba y escolilla lo que recibiere daflo mojandose ; arrumar la piperia con sus canleres, porque no se salgan y al mejor liempo no se hayen sin baslimento.
En la caja de las bombas no se ha de mêler nada, llevandola desembarazada para visi tarie de ordinario, y cuandô cortare algun aparejo ô vêla, ha de ser con sabiduria del capitan, que es el que ha de dar con su mision al maestro, â quien se le harâ notorio, porque no entienda que se le hace fraude en la hacienda que esta â su cargo.
Procurarâ que la jarcia y vêlas de respeto vayan bien acomodadas en parte enjuta, porque si hay goteras, cuando las hubiese menester las hallarâ podridas ; para cuyo efecto hara que se haga un camarote para las vêlas, pegado al rancho de santa barbara, entre los puntales del alojamiento de la infanteria, parte enjuta donde las pornâ, y la lona de respeto, hilo de vêlas y otras menudencias ; y para la jarcia, un paflol en proa donde vaya scgura ; y los motones y poleas, brea, alquitran, clavazon y otros Irastes de respeto, para que se halle â mano cuando se pida.
Los cables han de ir en parte enjuta que no haya goteras, y los que tuviere entalingados en sus anclas, que han de estar forrados los adetes para que no se corten.
Ternan los otros chicotes dados vuelta â un bao vacio ô al arbol mayor, para que cuando diere fonde, si la nao llevâre mucha furia y no pudiesen detenerla con bozas y média bitura, que Uevara â la bila, esté por lo menos seguro cuando fuere â saber del chicote que esta amarradô, por haber sucedido muchas veces irse el cable por las manos, no estando amarradô, por no poder detener al nabio.
Lo mismo hara en cuantos diere fonde, pues no le cuesta mas que mandarlo, y aforrarlos muy bien el escoben y roda porque no se corten, y de cuando en cuando recorrer sus cables, no se corten abajo ; y estan en parle peligrosa de ratones, azayarlar con pipas ô masteleos.
Tener cuidado cada dia de ir é las gavias dos veces â visitar los aparejos, para que si se rozaren ô acortaren, se aforren ; y ver las roldanas y pernos de las cabezas de los arbùles, para que si estan gastadas se muden.
Hacer que el guardian haga otro tanto, y estando los motones y poleas broncos, hacerles mirar las soldanas y pernos, limpiandolas y ensebandolas para que laboren bien.
Su puesto es al pié del arbol mayor, para oir lo que manda el piloto ai capitan, para que lo haga ejecutar à la génie de mar.
De noche pondra de guardia â cada una de las escotas de gavia^ y â las mayores, y â las drizas de gavia, un marinero de culdado, para que si ei tlempo viniese de repente las larguen, alislando y zafando todos los apare- ]os de dia, poniendolos en su lugar, para que el marinero aciérie con elles con la oscuridad de la noche.
Tendra cuidado de salvar con su pilo à la capitana, almiranta y demas navios, â cada uno como le toca ; y si no lo pudiere hacer por sotavento, sea por barlovenlo, que la corlesia por cualquiera parle es buena.
Y siendo cerca de lierra, llevara dos anclas aseguradas y lislas, para si se ofreciere dar fonde de repenle.
Le Garde, — El guardian ha de ser hombre diligente, buen marinero, cuidadoso y de mucho trabajo : préside entre los grumetes y pajes ; y como quien lidia con gente moza, ha de ser algo riguroso en castigarlos, porque le teman y obedezcan.
Ha de ser fiel y de buena razon, por que le toca andar en la chalupa del galeon à tierra, meliendo y sacando lo que se embarca y desembarca en el, y lo enlrega al maestro ô contramaestre.
Hacer que la lancha ande siempre bien esquifada de buenos remos derechos, estruepos y toleles, una balea ô verledor para achicar la agua ; su vêla, arbol y limon ; una bêla y arpeo ô rezon, para dar fondo ; que un grumete ô marinero que sea de menos trabajo que esté de ordinarlo con un carretel haciendo rebenques para amojelar los cables, y otras necesidades que se ofrecen, y que haya dos cienlos de sobra para que Jamas fallen.
Estes se hacen de las filarcigas mejores que se sacan de les cables que no son de servicio por eslar gastades, poniendolos en un camarole que ha de tener de proa de la bile, si fuere de marchante, y en el de guerra en el paflel de la jarcia, porque no embarace la artilleria.
Ha de precurar se alislen Iodes les cabes ântes de anochecer, poniendolos en su lugar para que se aciérie con elles de noche.
Visilar los ârboies des veces al dia en la mar, subiendo â las gavias para ver si cerla algun aparejo.
Hacer aferrar y limpiar tedas las poleas y molones que no laboraren bien, ensebândelas ; y las centras y escetas do guia, teniendolas prevenidas, y les lienzos y agujas para remendar las vêlas.
Y cuande se diere fende, precurar que sea en parte limpia y desembarazada de anclas, porque ne cerlen les cables, aforândoles en el escoben y tajamar.
Que esten listas las linternas y velas de sebe para si fueren menester en neches tenebresas.
Tener cuidado que se apague el fegen anles de anechear, y que el galeon esté limpio arriba y abaje^ haciendo trabajar â les pajes con ayuda de algunes grumetes.
Y que les pages tengan cerdenes y filarcigas en las cinlas para cuando las pidlese el marinero.
Su puesto ordinario es en el easlillo do proa, ejecutando 16 que mandare el piloto y contramaeslre.
Le Commis aux vivres. — El desponsero, que le toca el reparlir los bastimentos cada diâ entre la génie de mar y guerra que se enibarcâse en el galeon, ha de ser de mucha confianza, sufrido, coUado y corlés ; que como ha de lidiar con lanla génie, es necesario lo sea por evitar pesadumbres.
Tocale, como digo, reparlir las raciones por peso y medida, dando â cada uno lo que manda la Inslruccion que para eslo le enlrega al maeslre el proveedor de la armada ; y cuando se cercanâre por falla de baslimenlo, se eslarà â la que diere el capilan de mar con acuerdo del de infanleria.
lia de mirar los baslimenlos que estan cercanos à corromperse, para que se gasten los primeros, haciendolo saber al capilan para que lo ordene, aunque no sea conforme â la Inslruccion, como si fuera pescado, que se gasla cada dia de carne.
Pesar y medlr bien lo que diere, sin que se le qui le al soldado ni marinero nada de lo que le loca.
Ha de saber escribir, para si diere algunas raciones adelantadas ô las dejàre alguno en la escotilla, lo ponga por memoria.
Tener prevenldas en la despensa las linlernas, para si de noche hubiere necesidad de ellas.
Tocale su alojamlenlo en Ire la génie de mar.
Valet d'eau. — El alguacil de agua ha de ser muy buen marinero, porque en falla de guardian ha de hacer su oficio, y le loca de derecho ; y el capilan que no lo hace, echando de mano de olro, no cumple con su obligacion, y es quitarle al alguacil lo que le loca.
Por lanlo, cuando se elige alguacil, sea lambien marinero que pueda ser guardian y conlramaeslre.
Tocale reparlir el agua enlre la génie de mar y guerra que va embarcada en el galeon, que para esle efeclo se ha de poner â bordo, en la parle donde se apreslare el lai navio, haciendo una lisla de loda para que reciban lodos, y nadie mâs de lo que le loca, echandolâ en una lina â boca de escolilla, donde la reciban y vean medir ; pero loda la agua que se hiciese en el curso del viaje hasla volver à Espafla liene obligacion hacerla, eslando en parle cômoda para la poder hacer, dândole los grumeles necesarios que le ayuden.
UEcrivain. — El escribano do raciones ha de ser papelisla y buen escribano.
Ha de tener cuenta y razon en un libre encuadernado de todo el baslimenlo, armas, municiones que recibe el maeslre, que sera como cargo, mediante el cual se procura la salisfaccion y descargo del.
Ha de tener una lisla de la gente de mar, nombre por nombre, y oira de la de guerra, para darles su racion ordinaria cada dia, conforme lo dispone la Inslruccion que para elle le dio el proveedor de la armada, que la debe pedir, y olra al tenienle de la arlilleria pai*a la dislribucion de la polvora y municiones.
Todas las mafianas se pornà à boca de escotilla en la cubierta de la infan-
terla, que es el puesto donde ha de lener su alojamienlo entre los puntalés de la mediania â la parte de proa, y alli ira llamando por la lista toda la génie de infanteria primero, eslando surto la nao en el puerto ; y si es en la mar, à la génie de mar délia, que es lo que se acostumbra, haciendo sacar à boca de escolilla, en costales, el pan, y en dos tinas, una para vino y otra para agua.
Ha de estar la posta bajo de la escolilla â un marinero para que reciba los costales, botijas y deraas cosas en que se echa la racion, y el soldado ô marinero que la recibiere estarâ arriba mirando si se le pesa y mide bien, y no se ha de consentir que nadie baje abajo, por excusar los latrocinios y robos que hay en los bastimentos, de bajar las partes à recibillo bajo de la escotilla.
Ha de tomar cada mes carta de pago de capitan de infanteria de la que diere à su persona y soldados, ansi del bastimento como de la pôlvora y municiones, nombrando los generos y cantidad que diere.
Hase de hallar présente cuando se abriesen algunas pipas de vino y vinagre, en compaftia del tonelero y persona que esté por el capitan de mar, para que se vea la merma que luvieren, y al cabo del viaje hacer una memoria ô certiflcacion, y la firmaran dicho capitan, tonelero y escribano, para que al maestre se le reciban en cuenta.
Si algun bastimento esluviere â pique de daflarse, procurar se gasle lo primero ; y si estuviere podrido y de niugun servicio, avisar al veedor de la armada, eslando â mano, para que lo vea y pesé y se eche à la mar; pero si esluviese ausenle, se podra pesar en su presencia y là de los capitanes de mar y guerra, y echar à la mar, porque el mal olor no inflcione la gente.
Llegando en lierra, debe el tal escribano acudir â los oficios de la Veeduria y Conladuria de la armada, A cargar lodos los papeles y carias de pago que habieso lomado, para que en ellos se cargue â cada uno lo que le toca, y ayudara al maestre à enlregar lo que hubiere sobrado.
Terna libros ô lislas de la génie de mar y guerra que va embarcada, cada uno de por si, con los nombres de cada uno, flliacion, naluralezas, seflas y edad, para acudir con ellas cuando se lomare mueslra por los oficiales del sueldo, y en ellas nolarâ las bajas y allas que hubiere.
Y si alguno muriere en la mar, nolarà en su asienlo el diâ, mes y aflo, para que desde dicho dia se le haga baja del sueldo y racion, en que dara nolicia â los oflciales del sueldo para que lo nolen en sus lislas.
Si alguno enfermaré, procurar que haga lestamenlo : y si muriere, hacer invenlario en presencia del capellan ; y 16 que dejare. si no es mas que veslidos y otras cosas del adorno de su persona. venderlo y con asistencia del capellan, el cual lo ha de dislribuir por su aima diciendolo de misas ; y siendo cantidad, repartir parte de ello en conventos de frailes, para que digan con mas brevedad.
Le Chapelain, — El capellan es la plaza mas importante para la salud de las aimas : ha de ser ordenado de ôrden sacro, letrado, buen cristiano, caritalivo, ainigo de acudir al remedio de las nccesidades del prôgimo.
Dira misa, si Uevare ornamenlos, lodos los dias que el liempo diere
lugar ; visitarâ los enfermes dos veces al dia, y hara que el cirujano haga le mismo, y que les recelé las medicinas ; que se le dé al enferme la racion de dieta que le tocâre, y que se la guise un grumete que para este efecto se le ha de dar, en un pucherillo que se le dé â sus horas ; y si pasare adelante la enfermedad, confesarâ al enfermô y darâ los sacramentos, si llevare recado para ello ; acompaflarale, consolandole y animandole hasla que muere.
Hacer que haga su teslamento, y lo que dejare, hara inventario anle escribano, con acuerdo del capitan de mar,si fuese marinero ; y si soldado, del alferez,
Hara que en saliendo â la mar se confiesen y comulguen todos los que fuesen en el galeon.
En las ocasiones de pelea ha de estar en la boca de la escolilla con el cirujano y barbero para confesar los heridos, y los que no tuvieren remédie los absolverâ.
Las dielas que se embarcaren para los enfermes se han de distribuir con su inlerA encion, teniendo un camarote donde guardar las pasas, almendras, azùcar y biscocho blanco, para que no se gaste en olras cosas, como se hace de ordina^io.
Acabado el viaje, darâ al maeslre certiflcacion en cerbo sacerdoiis de lo que se hubiere gastado, para que se le reciba en cuenta.
Todas las tardes dira la Salve, y algunas, las lelaniàs.
Su alojamiento es bajo del alcazar, ô en el rancho de santa barbara, entre los arlilleros, si es capellan del galeon ; y si es de la infanteria, entre ella en su alojamiento.
Le Chirurgien, •— El cirujano es muy necesario en navios de la armada, por las ocasiones que hay de enfermedades y pelea : ha de ser examiuado y que sea lalino, porque ha de servir de medico y cirujano ; buen cristiano, caritativo, diligente, y no perezoso para acudir cun puntualidad â las necesidades de sus compafieros.
Terna toda la herramienta necesaria para curar de cirugia, aserrar, y cortar brazos y piernas, muy limpia, acicolada.
En tierra acudirâ al protomedico y administrador del hospital, para que en la arca de las medicinas metan todas las necesarias, buenas y frescas, vlsitandolas el para que vayan â su salisfaccion.
Que metan jeringas, ventosas, cazos para coser y calcular las medicinas, y ollas par guisar â los enfermes su comida, y almendrades ô urdiates, y almidones para su salud, y advenir al capellan lo que han de comer los enfermes para que lo mande adrezar.
Hace de hallar en las ocasiones de pelea â boca de escolilla con el capellan y otros ayudantes, donde se le traeran los heridos para que los cure.
En las enfermedades ordinarias visitarâ dos veces los enfermes y aplicarâ las medicinas ordinarias conforme su enfermedad.
Si no llevare barbero que le ayude, harâ coger las ayudas y las darâ, y todas las sangrias necesarias.
Afeilara, asi â la génie de mar como de guerra, los cuales, cuando les
paguen, dan al barbero dos reaies cada uno, para ayuda de coinprar y aderezar su herramienta.
Su alojamienlo es cerca de las cajas de medieina, que de ordinario van é boca de escolilla, entre la infanteria.
Le Charpentier. — El carplntero ô carplnteros del galeon han de haber Irabajado en fabricas de navlos ; ha de ser buen marinero, para que en la mar suba à las gavias ô masteleos à hacer cualquier obra, que de no serlo, no podrla obrar arriba.
Ha de saber hacer las eosas que se ofrecieren, como arbôles, vergas, eehar calceses y chapuces, baos de gavia, roldanas y cuademales, chalupa y olras cosas nocesarias al galeon.
Tlene obllgacion de hacer cuanlo se ofreclere en la mar en el, y en lierra tambieu, slendo obra de poca eonsideraclon, como adrezar la chalupa y algunos remiendos en el galeon ; pero si la obra es de mucho trabajo, le han de dar carpinteros que le ayuden.
Adviertase que por estas cosas no se le paga nada, por estar ganando sucldo y raclon de S. M. : pero si trabajare en la caréna ù olras obras de la maestranza, entre oficlales de fuera, se le ha de dar la mltad del jornal que gana el forastero, como se acostumbra en la armada real.
Terna su herramienta toda, como cuatro hachas aceradas y encabadas, dos azuelas, un martlUo grande, dos pequeflos, un taladro, barrena grande para pernos, un medlo taladro, dos barrenas de coslado, otras dos de média costado, sels pequefias de escora y barrole y tillado.
Una sierra grande de dos manos, otra de una mano, almagre, liflas de lana, cuatro escoplos, dos gubias.
Su alojamiento es entre la gente de mar, y on las ocaslones de pelea le toca estar debajo de cublerta, alajar los balazos que dlerc el enemlgo.
Le Calf'at. — El galafate ha de ser marinero y cuidadoso en las cosas de su profesion.
Ha de tener guarnidas las bombas, y para cada una dos fierros de zunchos y 1res de madera, olros Ires morteros cou guimbalete ; hacer que se embarquen dos aserradas de cuero curtido para ellas, sels mil tachuelas, diez mil esloperoles.
Su herramienta ordinaria es un mallo de meter, dos de recorrer, très fierros de cortar, sels de galafatear, dos magajos, una sierra de mano, cuatro martlllos, dos grandes y dos pequefios ; dos hachas y una azuela, un juego de barrenas de toda suerte.
Su obllgacion es recorrer las cublertas y altos por donde hay goteras ; ha de adrezar la lancha y chalupa cuando se lo ordene el capltan.
Si trabajase en caréna, le han de dar de jornal la mltad de lo que gana un oiicial de la lierra doudo trabajare.
Todas las uoehcs y dias por sus cuarlos visilara la caja de la bomba ; y si hubiere agua, la hara achicar ; pero que la haya 6 que no la haya, ha de ir al capitan y piloto y decir lo que hay, para que entienda que no se descujda y cumple cou su obligacion.
En las ocasioneà de pelea ha de estar abajo de cubierta, à tapar balazas que diere el enemigo.
Su alojamienlo es entre la génie de mar.
Le Plongeur. — El buzo es do mucha imporlancia en una nao, pues medlante su resuello va abajo y recorre por debajo del agua todo el galeon y busca por donde la hace, con que se repara la que suele hacer, y muchos navios se salvan que, si no llcvasen buzo, se quedarian en la mar.
Es forzoso que sea marinero ; precisamenle ha de saber nadar.
Su herramienla es un cuchillo fifero, con que lienta las cosluras ; una macelilla pequefla de pino de cinco libras, poco mas ô menos, con un cabo corlo de madera, con que galafalea las cosluras y clava esloperoles con planchas de plomo.
Su obligacion es tomar por de fuera alguna agua grande que se descalza 6 su galeon û olro de la armada ; y aunque su trabajo no se le paga por enlero, siempre se le da un pedazo ; pero si es de mercader, le pagan muy bien.
Su alojamienlo es enlre la gente de mar.
En las ocasiones de pelea ha de eslar bajo de cubierla ayudando à lapar balazos que diere el enemigo ; pero aparlandose de el, ha de ir por fuera à taparlos todos, galafaleandoles y echando planchas de plomo con sus esloperoles.
Le Trompette. — El Irompela es necesario en navio de guerra, y con su inslrumenlo anima à los amigos y amedrenla à los enc^migos.
Su pueslo es en la popa, cerca del farol ; su obligacion, tocar todas las maflanas y lardes ; y cuando viniere â salvar olro navio, hacerle fiesla despues de haber salvado.
Este genero de gente de ordinario son marineros.
Le Connétable. — El condoslable importa mucho que sea marinero, y tanto, que ha de tener parles y capacidad para ser conlramaestre, ô que lo haya sido, para que en todas las ocasiones de tormenla sea el primero, con sus arlilleros, à las faenas, que como los eligen y dan estas plazas por avenlajados marineros, vale uno por cuatro ; y asi cônviene que le sea para que acuda con aûcion.
Ha de saber reconocer la arlilleria, si esla con el refuerzo necesaHo : cortar carluchos y cucharas de cobrc para cargarlas ; saber la canlidad de pôlvora que toca à cada pieza, y ha de hacer vilolas de todos los calibos de su arlilleria, sacando el viento para escoger por ellas las balas de cada una, poniendolas en una caja que se pone al pié del arbol mayor, con tanlos reparlimientos como tiene calibos su arlilleria, para en las ocasiones de pelea que no se toma una por otra.
En tierra, solicitar ai teniente de la arlilleria que se la de buena, y veinte balas por lo menos para cada pieza, y olros tanlos carluchos ; una cureûa con cuatro ruedas, cuatro arandelas, cuatro sotrozos, très cufias, una solera, dos palanquines con sus molones, un draguero, un cargador 6 cuchara de cobre con su asta ; un atacador de cabo, y en la otra punta una lanada ; seis sacatrapos para todas las piezas, con sus astas ; très quintales de pôlvora
para cada una ; inclusa la necesaria para la infanteria : sois palanquetas y enramadas y de cadena ; 1res sislemas de dados ; medio quintal de cuerda, inclusa la necesaria para la infanteria ; un pié de cabra de lierro ; cualro espeques de madera ; medio quintal de jarcia vieja para tacos ; un guardacarluchos de hoja de lata ; un taco de madera para lomar balazos ; très quintales de plomo para tapar balazos y los logones de las piezas ; cincuenta tablas de corcho para meter y sacar la artilleria ; diez quintales de jarcia para de respeto ; una arroba de sebo para ensebar los ejes ; hilo y agujas de coser cartuchos, média libra ; y cincuentas agujas y dos libras de hilo de vêlas para atar las bocas dellos ; cuatro embudos de hoja para henchirlos ; cien chabetas para las cbapas de fierro de los muflones.
En saliendo à la mar, debe repartir sus arlilleros en dos cuartos, por milad, sin ecetar ni reservar â nadie ; los que fuesen limoneros, al timon, para que por sus cuartos gobiernen desde la oracion hasta que en la mafiana saïga el sol ; y los que no saben gobernar, al bota-fuego, que es en el fogon, donde terna desde prima noche hasta el alba dos botafuegos encendidos y cuatro apagados, para si se ofreciese encendellos de repente, y con su chille ô cuerno de polvorâ en la cinta, estarâ de posta su cuarto.
Ha de seftalar â cada artillero su pieza para que la tenga reconocida, y como instrumente con que ha de pelear, en llegando la ocasion, la tenga lista.
Que haya una chilleria en la cublerta, cerca de cada pieza, capaz de caber seis balas rasas y una palanqueta ô de cadena, y pegado en el costado del galeon, encima de la pieza, el calibo de cada una.
Que se ponga un pedazo de plomo en el fogon que tape, atado con una lilaveiga, y la bocacon olra, una tapa de corcho para que no se entre la agaa del cielo ni de la mar ; y se moje la pôlvora ; ha de ser muy justa y que esté ensebada por los lados.
En las ocasiones de pelea, acudir â los capilanes de infanteria y mar le den alguna génie para que ayuden â los arlilleros, que por lo menos han de ser dos.
Si se peleare por un lado, que los del otro ayuden â los que estuvieren mas cerca, por manera que nadie esta ocioso.
En caso semejanle no pcrmilira que el arlillero haga liro en vacio, procurando que haga buena punteria, y de cerca, que para rendir un navio asi ha de ser, y no de lejos ; y es mas que cierlo que los que pelean de lejos le hacen de cumplimienlos, gaslando la polvora inconsideradamenle.
No se ha de disparar al enemigo hasla que esté muy cercâ, sino cuando anda màs que el nueslro para desarbolarle.
Ha de andar muy lislo y diligente, acudiendo à una y olra parte, procurando hallarse en cada pieza cuando se haya de disparar, por si lleva buena punteria.
Ternâ cuidado de hacer refrescar con vinagre la artilleria de très tiros adelanle, porque no revienle ; y cuando no se pudlere rendir al enemigo eslando bordo à bordo, procurar echai'le â fonde con palanquetas ô plés de cabra.
Debe procurar se le den algunos inslrumentos de fuego para echar al enemigo, particularmente granadas, alcancias, bombas y otras, que aunque no les peguen fuego, le amedrenlan ; y caso qu^ no se ios den, los procere hacer con la polvôra del galeon y algunas adhérentes que comprarâ, que en el discusso del viaje no faltarâ ocasion en que se haga pagado de lo que en esta parte gastare.
De noche no consentira que nadie duerme en su rancho, sino encima de cubierta con sus capotes, por estar mas â mano si se ofreciese de acudir â las vêlas y aparejo, porque es caso infâme que el arlillero ni marinero duerman estando en la mar debajo de cubierta, no estando con juste impedimento de enfermedad ù otro accidente.
Su alojamiento es en el rancho que llaman de santa barbara, en la cubierta del alojamiento de la infanteria, desde la mesana â popa, donde se alajacon tablas pare que nadie entra ni duerma en el sin licencia suya.
Tiene superioridad sobre los artilleros pai-a ordenarlos en cosas de su olicio, y al descuidade é inobediente le puede prender en la bandera, dando al capitan de mar parte, Uegando donde estuviere.
Artilleurs, -- Los artilleros, todos en gênerai, y cada uno en especial, deben acudir à embarcar la artilleria en su galeon, encabalgarla en sus cajas, bien ensebados los ejes, y ponerlas en sus portas y arrizarlas con sus palanquinos y bragueros : y en saliendo â la mar, reconocer cada uno la que le tocâre, y poner cerca délia â recado â las latas de la cubierta, su cuchara ô cargador, atacador, lanada y sacatrapos, y ponerle una corcha en la boca muy justa con un cordon que paso por medio délia, y el otro cabo atado â la joya de la pieza, para que destapandola no se caiga â la mar, y en el fogon un tapon de estopas con sebo y un p'edazo de plancha de plomo para taparle, atada con un cordon à la culata délia.
Meter en una chillera, que ha de estar cerca de la pieza, seis balas rasas de su calibo ; una palanquela ô bala de cadena, para que esten presas ; poner encima de la pieza un pedazo de olona, clavado con tachuelas, y con tinta ô almagre sefialar en guarismo el calibo ô libras de bala que tira.
De ocho â ocho dias desarrizarla y estirar los palanquines y braguero, para que al tiempo de la ocasion no esten broncos, y que se limpie y saque la suciedad que estuviere debajo délia.
Cuando peleare con el enemigo, hâgalo con desenfado y no se de priesa en disparar al largo, sino dejarle Uegar muy cerca, por manera que no se yerre tiro, haciendo toda buena punteria.
Cuando le tocâre cualquiera de las guardias, asl del bota fuego como del timon, estar con vigilancla y cuidado, y de ordinario acudir â ayudar â los marineros, particularmente en las ocasiones de tormenta, que es obligacion précisa ayudar â los de su profesion, pues por ser uno de los buenos délia, se le diô plaza de artillero con dos ducados de ventaja.
Hay algunos bachilleres quediendo entendido que en siendo artillero no les pueden mandar nada, ni estan sujetos al capitan gênerai de la armada, ni deben de acudir sinô â su artilleria ; pues han entendido mal, porque el capitan gênerai es sobre todos^ y los artilleros y condestable van â ôrden
del capilan de mar del galeon dondc se embarcasen, no yendo embarcado en él el tenienle gênerai de la arllUeria, y debe acudir en el puerto à amarrar y desamarrar el galeon, y en la mar â lodas las faenas que se ofrecieren.
Los que se precian de buenos y lionrados marineros no rehusan en acudir â cuanio he dicho ; antes se ofrecen ellos à acudir sin llamarlos.
Los que reparan son los haraganes y ruines marineros, y que por favor, sin parles y suliciencia, alcanzaron el pueslo de arlilleros, â quienes aconsejo que trabajen y acudan con cuidado y vigilancia à sus obligaciones y à las faenas de las cosas de la mar, con que los capilanes y générales echaràn mano dellos para guardianes, conlramaeslres, maestres de jarcia y capltanes de mar, y sirviendo y aguardando pasaran â pueslos de générales y almirantes, que pudiera yo nombrar mas de doce que caminaron por esle camino, y con Irabajo y desvelo ocuparon semejanles puestos.
Su alojamiento es en el rancho de santa barbara, con el condeslable.
Mariniers. — Los marineros, y cualquiera dellos, para saber con perïeccion esle arte lan difllculloso, esla obligado â saber sacar las lunas y marcas, para que sepa cuando ha de enlrar y salir de los* puertos que lienen barras, porque, de no saberlo, enlendiendo que va en busca dellos con marca, va con su génie à gran riesgo de ahogarse.
Saber guarnir cualquier aparejo que fuese menesler liacerse en la gavia ô en el lope, por manera que cuando falle, sabido el aparejo que es, lo haga sin que los oflciales lengau necesidad de adverlirselo.
Lo mismo cuando fuese necesario guarnir una câbria para arbolar y desarbolar, encapillar la jarcia y desencapillarla, aferrar y largar las vêlas de gavia, mayores y cebaderas.
Tomar un limon y gobernar con él donde el pllolo le mandare, sin dar guiflada ; conocer lodos los cabos del galeon por sus nombres y efeclos, y el puesto que liene cada uno para acudir à el cuando fuese necesario ; arrumar y estivar el galeon y las mercaderias 6 baslimenlos que se melieren en el ; coser las vêlas y corlallas ; alquitranar las jarcias y cables, y si supiere carlear y pesar el sol, como es juste que lodos lo sepan, aspirando à pasar adelante y ser de los primeros de su profesion, sera consumado marinero y esllmado del capilan del galeon.
Debe acudir â lodas las faenas que se ofreciesen en el, y en el puerto, amarrar y desamarrarle, aforrar los cables y los escobenes y lajamar ; y fuera agayarle con pipas ô masleleos, eslando en parle sospechosa de ratones, para que los cables no calgan sobre ellos y no se corlen ; arrelar los arrêtes de las ancoras ; en la mar, alargar y aferrar las vêlas, y de noche, haciendo sus guardias por sus cuarlos.
En esla parle se ha de preciar de muy vigilante y cuidadoso, sin que por nlnguu caso le coja el sueilo y se duerma, que demas de ser caso infâme y que puedc ser casligado severamenle, se terna por hombre sin honra y que hace poca esilmacion de su vida, llevandola à lanto riesgo.
Y cuautos por no hacer buena guardia se han perdido y ahogado, asi en bajos y costas, como anegados con huracanes, lumbandoles ; y olrps
rompiendoles los ârboles, que es lo que mejor han librado ; y olros, por liacerla buona, se han salvado viendo la tierra ô ba]o y guardandose del y aferrando sus vêlas en tiempo por los aguaceros y huracanes.
La guardia es 1res horas ; estas es juste se velen, pues va la vida, puesto que en el resto de la noche hay basta tiempo para dormir y el dia siguiente que velan todos.
Y para no dormir conviene que se pasecn sin asenlarse, que si no lo bacen, fâcil sera venir el suefio.
Mirar hacia la proa, que es por donde ba de ir el bajo ô tierra que le puede daflar, y por barlovento el aguacero, y advertir al pilote 6 contramaestre para que ordenen lo que convenga.
Si Uegase la ocasion de pelear, sera animoso, ayudando con obras à sus compafleros, à ratos el aparejo, otros à la artilleria, si le mandasen acudir à ella, y otros al mosquete, y con palabras esforzandolos y animandolos â que peleen, y no se rindan hasta no poder mas, con que sera estimado y alabado de todos y de los enemigos con quien pelease, y si se rinde como gallina, sera abalido de todos.
Por ningun caso ha de andar sin cuchillo, cosa de tan poca valor y que tanto sirve, pues à las veces, por falta del y no tener con que cortar una fllarciga, cordon 6 rebenque, esta el navio por perderse, ô por lo menos Uevarse el viento las vêlas.
Su alojamiento es, si hay alcazar, debajo del, y no le habiendo, entre cubicrlas, del arbol mayor à popâ.
Gourmettes. — Los grumetes han de tener persona y fuerzas, y de cdad de diez y ocho à veinte afios.
En primer lugar, han de saber bogar un remo en la chalupa ô batel : hacer estruepos y toletes ô escalamos ; subir â la gavia ô juanetes, cebadera y mesana acelargarlas y aferrarles ; torcer en el caiTetel y colchar rebenques y saulces para amojelar los cables cuando se zarpan, y para otros efectos ordinarios.
Han de conocer todos los aparejos del galeon por sus nombres, y el puesto en que estàn, para acudir de noche â obrar con elles.
Desembarazarlos y zafarlos â las tardes, para que lo esten de noche, poniendolos en su lugar cada une.
Saber tomar agua en la bomba, achicarla cuando se ofrezca, amarrar el batel por la popa con buena vuelta y cabo, porque no se largue y pierda.
Han de andar de ordlnario ceflidos con sendos rebenques para que se valgan del en casos necesarlos.
Precisamente ha de traer cada une un cuchillo en la cinta, con su vaina, para corlar cualquier cabo, fllarciga y cordon que sea necesario, asi en la gavia como en la cubierta, y al que no le trujere, le castigue el guardian, porque es tan necesario como el comer.
Uno dellos ha de tener à su cargo el encender la bitacora donde va la aguja de marear, y poner recaudo en ella, asi aceite y torcidas en el candil, cuando se alumbra con aceite, como de vêlas de sebos, alumbrandose con ellas.
Olro grumete le lerna de Uevar luz con su llnlorna y vêla de sebo al farol para cuando fuese necesario encenderle, y en las ocasiones de pelea acudiran donde los reparliere su capitan, que de ordinario es à las vêlas, y parle à la arlilleria.
Su alojamiento es eulre la genlc de mar y castillo de proa, si io liubiere.
Pages. — Los pajes son muchachos desde Irece à diez y siele aflos ; su obligacion y ejercicio es, en las maflanas, cantar los buenos dias, y à la tarde, despues de anochecido, las buenas noches.
A boca de noclie, la oracion, encomendando en ella â las animas del purgalorio para que recen un Pater noster y Ace Maria,
Bai'rer lodas las tardes y maflanas las cubiertas y alojamienlos de la infanteria.
Hacer filarcigas y (îordones, y Iraerlos en las cinlas para cuando los pidieren los marineros.
Aboca de noclie, Iraer en una linlerna lumbre à la bilacora para que el timonero y pilote vean la aguja de marear, y otros ejercicios de la nao,con que se van criando marineros, y en las ocasiones de pelea acuden â dar cuerdas encendidas â la infanteria, de las que estan en las tinas, que para este efecto se ponen en casos semejantes.