ISLA A D. JUAN MANUEL DE SANTANDER
« ...En D. Miguel de Médina me faltô uno de los mayores y mas fieles amigos que lie tratado. Nunca le vi, sino en los rasgos de aquella noble aima, tan generosa como ilustrada, que se retrataba en cada clàusula de sus cartasy de sus escritos. Por lo mismo era mas pure nuestro reciproco amer, como totalmente abstraido de toda especie malerial. En menos de sels meses me ha llevado el Sr. â dos de mis mas flnos amigos (1), y como arabos dieron tan pùblico teslimonio de que lo eran en aquell.i desgraciada obra, no dejarda de repetir aora los éuiulos y los necios la cantilena à que dieron principio en la muerte del Sr. Rada, atribuyendola â la pesadumbre de ver su dictamen tan desayrado; y si dntes me publicaron reo de un homicidio, aora me acbacaràn dos. Bien se el desprecio que merecen estas cabilaciones, no creidas ni aun de los mismos que las producen, pero no déjà de mortiflcarme el que mi amistad suene â contagiosa, aunque esto no pase desonido... » Isla redemande ses papiers, qui doivent être aux mains de la veuve de D. Miguel de Médina : celui-ci était mort à Antequera. Isla prie Santander de recueillir au plus vite les comptes de VAno cristiano et de Fray Genindio, dont Médina était chargé, la réponse à l'avocat Maymô et au capucin Marquina, écrites par Isla lui-même, et « que pueden divulgarse... y tampoco esloi libre de cuidado por la segunda parte de la Historia {de Fray Gerundio), pues aunque se recogiô el original para la Real Biblioteca, es mui verosimil que el difunto hiciese sacar alguna copia, la que publicada produciria los pesadumbres que se dejan considei'ar. » Il prie aussi Santander de recueillir « todas las carias de mi corresponde ncia (avec Médina) porque explicdndome en varios asuntos de ellas con la Iranqueza que pedia nuestra conflanza, puede suceder que algunas no sean para todos... » (Santiago, 28 oct. 1760.)