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DE MANO DE SU MAGESTAD

« Eldomingo no mebiô el nuncio, mas el lunes se vcngo bien, porque me luv6 las dos oras que suele, y pas6; todo su memoria lejo, y me ablo en muchas cosas, y creo que para ellas siempre trae un mismo papcl y buelbe â decir lo que a dicbo olras cien beces. Ablôme largo sobre la impresa de lnglaterra, diciendome io que Su Santidad y Como le avian escrito, y todo lo demas que â vos os dijo, y pues con esto no se salia, que biaganas,y muchas en Su Santidad de bolber â lo de anles, y quô daria 5 6 6,000 soldados que fuesen por Italia y acudiria aun con mas, que solo laltava gênerai, y que esto yo lo dévia rrcmitir a Su Santidad, que lo tratasse alla con mi Embajada, y â el tanbien lo del dinero. Mirad, como esta en la cuenla leniendo alla 150,000 ducados, esta buena yntencion que mueslra no nos engane y sospechcn algo, y lo digan para tentar; y asi le rrespondi, agiadecerle à el aviso y que lo continuasse y que cra menester mirar mucho en este negocio y ver como se emprcndia, que fuese de manera que saliese con el â luz, pues se le fiara, y que bavia mucbos dias que no ténia cartas de mi hermano, ni savia como estavan alla las cosas, que séria menester

S. C. R. Magestad,

« De mas de lo qu'escrivo en esse papel â" parte, me dijo el nuncio que lenia carias de Su Santidad y del cardenal Como, sobre la empresa de lnglaterra, que descava Su Santidad bolber à ella por aquel camino primero, que le mandava bacer sobre esto grandes olicios con V. M., pero que a mi me diria, como havia becbo otras beces, todo lo que en este negocio pasava : y liera quel Sefior don Juan avia despacbado â Escobedo secrelaraente à" Su Santidad y al cardenal Como, con cartas en la cifra que tienen, dandole cuenta de como no avia podido salirsc con la traça que se llevaba con la salida de los Espanoles por mar, y pidiendole que, pues aquello ha cesado, se hagan olicios con V. M. paraque se buelba al primer camino, y questo benia con cl mismo sccreto que las otras cosas ; que le parecia â el, pues no avia necesidad de mucha satisfacion con Su Santidad, rresponderle luego con agradecimiento y esperanças al negocio paraque esto mismo pucda el escrevir al senor don Juan, y callar todo lo dénias, y quel bcrâ à V. M. manana, y dira esto mismo, por si le pareccrâ" escrevir assi, 6 en que forma, para quel buelba luego A despachar ; y muy en se-

APPENDICES

(erier aviso d'ello : cl me rreplicô con alguna niuestra de gana al negocio, y yo me estuve en lo que hc dicho y cred ques bien juin no tiar mucho dcl, ques Rromano, y diran uno por sacar a luz algo que quieran. Creo que os hablara manana, dixome grandes fiienes vuestros, bien sera le rrespondais por el camino que yo, sin tratar de lo de la yda â Rroma d'Escobedo y de lo que rrespondicre me avisa reis y lo que os parczca que sera bien décide. Mal consejo abran dado d Como en lo de los escudos, que bien sera acer de manera que bea que poco le abrâ aprobecbado el consejo de los amigos, que cierto podian escusarlo y no despachar lantos correos, y teneis rraçon despantaros d'Escobedo, y deslo abrâ* servido su yda â Rroma.

« Esta quexoso y ara cualquier cossa, y, el me diccn, es làcil. »

• Ms. de la Haye, fol. 53.

crelo me dîjo, bechando ojo â* la puerta : « No me contenta nada « eslo, y quanlo me biniere ya dijc « a S. M. se lo dire, y aun mos- « traré las carias y comigo llebaré « las de aora, y no nos enlien- « den; » y preguntôme si me avia dicho V. M. la segunda cossa sobre el despacho de aora, 6 si don Juan de Çuniga avia olido algo, y dijcle a lo primero que si, y a lo segundo que no avia leido los despachos que avian benido de Rroma, ni V. M. tan poco, para savcr si dice algo; y el dice que de lodo piensa ablar largo à* V. M. desenbaracesse para cuando baia ; y en verdad, que me pesa que, aunque de suyo el negocio de Inglaterra sea tan conveniente, se trate por estos secretos y inteligencias, porquc se rreiran los Rromanos de los que meten con ellos tanlas prendas, y culpo poco al seîior don Juan, y mespanto mucho d'Escobedo que avia siempre del rrecatado, y abominava de Soto y de sus maranas. V. M lo oirà manana bien largo. Una cosa he considerado en una carta de don Juan de Çuniga, que dice quel Cardenal de Como no andava tambien en los negocios de V. M. como solia, quiça lo ara por averse persuadido le aprobecharâ mucho este camino para sacar aun mas cantidad descudos de los que ymbiô â pedir y Escobedo se los abia ofrecido en cifra »

Le 7 février, Perez écrivit à Escovedo sur le même sujet :

« En lo de Ingla terra yo certificio â V. M cJ que a estado desseosso el Hey que se pudiera executar y que le beo ganosso de que aquello se encaminc, 6 por el Papa, 6 como mexor se pueda ; y à" este proposito bien vendra decir * que cuerpo de Dios con V. M<4 senor Escovedo, como diablos despacharon el correo à Rroma sobre esto de Ynglaterra sin prebenirme, porque a de saber V. M ed > quel nuncio me embiô d llamar ochos dias ha que le ymportava ablarme, fuy y despues de aber puesto los ojos en la puerta con mucho cuidado y rrecato me dixo : que avia tenido un despacho de Su Santidad y del cardenal Como en lo quai avisava aver recevido otro de Su Alteça y de V.M vd en cifra so'.re lo de Ynglaterra, pidiendo d Su Santidad bulas y brèves y dineros para ello, y que asi avia despachado al obispo de Ripa con todo ello, m y embiado con el ochenta mill ducados al seiïor don Joan para el negocio, con nombre de que yba d procurar los conciertos, y metiôme lo descifrado en la mano paraque le viesse y se le volviesse, que me lo comunicaba todo con la confiança que avia hecho del otro particular en la misma materia, y como d servidor del senor don Joan y amiyo de V. M cd para que yo viesse * que séria bien acer, y en que forma podria dar parte à Su Magestad dello, y hasta donde, y quel deseava que no se hîciesse nada sin comunicacion del rey por lo que deseava servir a Su Alteça, para que no aya yncombeniente dello â los amigos, sino tuviesen aca aviso dello, para acer el su embaxada, que asi le niandava Su Santidad. Yo le agredeci grandemente la arnistad y la conliança, y le dixe lo que me parecia para salbarsc todo, y conforme d ello biço el oficio, y en la forma que fue, y lo que Su Magestad le mandé rresponder, verâ V. M* ,(1 por lo que escribe â Su Alteça. Qucda aora demas destar Su Alteça y V. M. advertidos de loda esta ysloria, que sabstengan al punto de no aver abisado aca dello, que yo be diebo d Su Magestad por salbar esto, que sin duda lo devian aber escrito, y olvidadosc alla cl despacbo, con andar V. M«d de aca para alla enbarcado, creo que parecera bien â V. M. el modo en que rresolvimos el nuncio yo este negocio 3 . »

1 A la marge et de la main de Philippe 11 : « Y este eapitulo ba auu mexor ni proposito.»

* Ce qui est en italique est souligné à l'encre rouge dans le manuscrit. -' Ms. de la Haye, fol. 25 à 32, V.

APPENDICES

ÀrPENDIX D.

iP. 65.)

Perez attribue ù Escovedo, qui était originaire des Asturies, et qui s'y trouvait fort apjwrenté, la pensée d'avoir voulu fortifier ee point de la côte situé près de Sautander, dans un but factieux. 11 résulte de documents qui m'ont été envoyés de Simancas que Escovedo, outre sa qualité de secrétaire d'État, était alcade ou gouverneur du château de Santander ; qu'on songeait depuis longtemps à fortifier ce port, placé dans une excellente position pour l'envoi de flottes dans les Pays-Bas; qu'on voulait, en cas de guerre, le mettre à l'abri des coups de main d'une puissance ennemie ou des entreprises des corsaires ; que, quatre années avant l'envoi de don Juan en Flandre, Escovedo avait été autorisé à construire à ses frais un fortin dans le château même de Santander, fortin à l'érection duquel il avait consacré six mille ducats ayant une autre destination ; qu'on avait prescrit, vers la même époque, de pourvoir à la défense de la roche de Mogro, au moyen d'un fort dont il avait sollicité le commandement et dont la construction avait été suspendue faute d'argent ; qu'en 1574 et 1570, on avait élevé dans le même but, sur le cap appelé Ano, un autre fortin qu'Escovedo avait réclamé comme une dépendance du château, ce qui ne lui avait point été accordé. Il revint à la charge au printemps de 1577, et demanda de nouveau que la pena de Mogro fût fortifiée et placée sous ses ordres. Philippe II consulta les conseils de finances et de guerre, qui, pour le moment, ne furent point de cet avis 1 .11 voulut aussi avoir le sentimentde Perez.

C'est à cette occasion que Perez, parlant des prétentions d'Escovedo sur la pena de Mogro, prétentions dont il a fait, dans ses Helaciones, un grief si terrible contre lui, répond à Philippe II que son opinion est de' la fortifier sans en confier le commandement à Escovedo. 11 rappelle les téméraires imaginations qu'il attribue au secrétaire de don Juan, mais qu'il traite avec le mé-

' Copia de consulta à S. M. sobre el gasto del dinero que se proveyô para la peila de Mogro, *24de mayo 1577. Arch. gen. de Simancas; mar y tierra, lejj. 82.

594 ANTONIO PEKEZ ET PHIUPPE 11

pris qu'elles méritaient, en rassurant à cet égard son ombrageux souverain. « Je n'ai pas besoin, lui dit-il, de remettre en mémoire à Votre Majesté ces propositions sur l'entrée de Santander, sur la descente du sommet des monts dans ce royaume, et les partisans qu'Escovcdo avait dans son pays. En affaires d'État, de pareils rêves peuvent motiver plus encore que le refus de confier à quelqu'un la roche de Mogro... Mais je prie instamment Votre Majesté de vouloir bien m'écouter dans les observations que je lui soumettrai pour qu'elle ne se scandalise pas trop des forfanteries et des bravades d'une demi-douzaine de vermisseaux ; ce que je lui dirai ne sortira pas des bornes de la douceur et de l'humanité 1 .» Dans la même lettre, il engageait le roi à user d'indulgence envers Escovedo au sujet des six mille ducats, qu'il avait détournés de leur destination pour les employer au fortin de l'intérieur du château. « Je crois, lui disait-il , qu'il est plus à propos de dissimuler, et c'est le parti que Votre Majesté aurait à prendre, mais de manière toutefois à pouvoir revenir sur les six mille ducats, à moins que les services d'Escovedo n'aient mérité le contraire, auquel cas Votre Majesté fera comme Dieu, qui oublie et pardonne*. » Philippe 11 avait décidé que ces fortifications seraient ajournées, parce qu'il ne craignait rien pour le moment de la part de l'Angleterre et de la France et que les affaires de Flandre s'arrangeaient.

Appendix E.

(P. 27 et 67.)

Un des points j>ur lesquels il est le plus facile de constater le

1 « fso es menester acordar à V. M. aqucllos discursos de la entrada de Santander en Espafia y de la montafïa en eslos rcynos y del seguito qu'Escoliedo ténia de su tierra. Pero la ymaginacion en cosas destado acesc caso vastante para mas que no encomandar la peûa de Mogro .... Yo supplico a V. M. que me oiga en lo que le advirlierc para que no le esraudalicen los desgarros y bravatas de seis gussanos y no sera lo que dixere fucre de* camino de la blandura v humanidad de V. M. » (Perez au roi, ms. de la Haye, fol. 67-70.)

* Tengo por mas conbiniente cl disimular y asi debra V. M. aceilo, pero de tal manera que pueda, quando conbenga, bolLer à la cuenla de los seis mill ducados y â lo que mas hutiese, si los servicios no mereciessen lo contrario, que en tal casso ymite V. M. â Dios, que olvida y perdo I. {Ibid.) x

APPENDICES

peu d'exactitude et l'exagération des faits avances par Perez est celui qui concerne les relations de don Juan avec les Guise, et le concert factieux qu'il suppose avoir existé entre ces deux princes. Perez prétend que ce fut Vargas Mexia, ambassadeur d'Espagne à Paris, qui dénonça ce concert au roi. Il n'indique pas, dans son Mémorial, la date de cette communication; mais il semble la placer dans les premiers mois de 1577 1 . Dans sa déclaration, après avoir subi la torture, il place la dénonciation de Vargas en juillet 1577, au moment où Escovedo débarqua à Santander. Or, comme je l'ai dit, Vargas n'arriva à Paris que le 10 décembre de cette année. Les avis qu'il peut avoir transmis en 1578 ne sauraient donc avoir influé sur la résolution de faire périr Escovedo, résolution qui, d'après Perez lui-même, aurait été prise par le roi dès que le secrétaire de don Juan fut de retour en Espagne.

Perez ajoute : « Bien que les personnes envoyées par don Juan parussent pendant un certain temps en public, il arrivait que, après avoir fait les choses pour lesquelles elles étaient commissionnées, quelqu'une d'entre elles revenait pour se mettre et demeurer cachée dans le cabinet de M. de Guise. C'est ce que plusieurs fois Juan de Vargas fit savoir à Perez en sa qualité de ministre secrétaire d'Etat, lui semblant digne d'attention qu'une pareille intelligence eut lieu sans tm'il en fût prévenu, à plus forle raison si Sa Majesté n'en savait rien. Comme le roi n'en savait pas réellement la moindre chose, on écrivit à Juan de Vargas de tenir l'œil ouvert, et de tâcher d'apprendre de quoi il s'agissait, en rendant compte de ce qu'il avait pu découvrir. Il continua d'écrire que ces allées et venues se répétaient avec la forme et avec le mystère ordinaires, et il annonça qu'il avait appris que ces intelligences entre le prince don Juan et M. de Guise en étaient venues à une confédération particulière entre eux, sous le nom de défense des deux couronnes. Ceci donna au roi beaucoup de préoccupation et d'alarme, surtout quand il vit qu'on ne lui rendait compte de rien, et qu'il avait la preuve d'intrigues continuées à Rome, en arrière de lui, pour des affaires de haute importance. Il craignit qu'on couvrît par là quelque combinaison nouvelle, dont les con-

« Mémorial, p. c0

séquences seraient peut-être funestes au bien publie et au repos des Etats \ »

Ces détails sont circonstanciés et précis. Ils paraissent incontestables : il n'en est pas cependant ainsi ; on peut s'en convaincre en lisant la correspondance de Vargas, qui se trouve dans les papiers de Simancas 2 , et connaître ce que l'ambassadeur espagnol a su des projets de don Juan avec les Guise, et ce qu'il en a appris à Philippe II et à Perez. Avant tout, je dois faire remarquer qu'il ne s'est pas même écoulé quatre mois entre l'arrivée de Vargas et le meurtre d'Escovedo; (pie les premières tentatives d'empoisonnement ordonnées par Perez remontent au mois de février , enfin que les informations de Vargas sur don Juan et les Guise sont bien moins alarmantes que ne l'affirme Perez, et que, presque toutes postérieures à ce meurtre, elles ne sauraient avoir influé sur lui.

Don Juan avait envoyé à Paris Jérôme Curiel, en août 1577, pour y trouver quelques fonds, en attendant qu'il reçût ceux qu'il avait demandés en Espagne par Escovcdo, et qui n'arrivaient pas. Curiel étant mort, il le remplaça, en février 1578, par Pedro Arcanti, contador ou payeur de son armée, qui eut pour successeur lui-même Alonzo Curiel, frère de Jérôme. Leur mission était ostensible, ainsi que le fut l'envoi de Longueval de Vaux, auquel Vargas, par l'ordre de don Juan, ne devait rien cacher et devait plus particulièrement communiquer tout ce qui intéressait les Pays-Bas. Curiel et de Vaux correspondaient directement de Paris avec Philippe II et Perez. Enfin, don Juan fit partir pour Paris, au commencement de mai 1578, après la mort d'Escovedo, don Alonzo de Sotomayor, chargé de s'entendre avec les Guise sur quelques points des affaires des Pays-Bas 5 .

Vargas, qui parle de tous ces agents et de leur mission, ne dit, dans aucune de ses dépèches, qu'après l'avoir remplie ils soient restés ou revenus pour se cacher dans le cabinet du duc de Guise,

1 « Havian llegado a particular confédération entre ellos con nombre de la defensa de las dos coronas. » {Mémorial, V- 30 *> 505 >

* Aux Archives du royaume, série B, liasses 42 à 51 .

3 \oir passim la correspondance manuscrite de Vargas pendant l'année 1578 et les lettres de Curiel et de de Vaux.

APPENDICES

et traiter mystérieusement avec lui. Les rapports de don Juan et du duc de Guise, dont il ne connaît pas le fond, lui paraissent avoir pour objet le triomphe de la cause catholique dans les Pays- Bas, en Écosse et en Angleterre. 11 n'est dit nulle part, dans sa correspondance, qu ils se soient confédérés pour la défense des deux couronnes. Vargas écrit, il est vrai, le 31 décembre 1577, que les Guise ont des projets qui tendent à les rendre souverains d'une partie de la France; mais il ne parle pas de don Juan. Philippe II profite de cette ouverture, et, après avoir mis de sa propre main, en marge de la dépêche de Vargas : « Certainement, si on pouvait traiter avec eux (les Guise), ce serait fort à propos pour le tout 1 ; » il envoie à Vargas une lettre pour le duc de Guise*, qui la reçoit avec de grandes démonstrations de dévouement, et qui dit ensuite à l'ambassadeur d'Ecosse, intermédiaire habituel entre lui et Vargas : « Je ne ferai rien que je ne doive contre mon roi ; mais, là où il sera question du service de Dieu et de la religion catholique, j'aventurerai toujours ma vie et mes biens 3 . » Sur cela, que répond le roi à Vargas ? « Vous avez très-bien fait de in'informer de ce que le duc de Guise a communiqué à l'ambassadeur d'Ecosse, et de ce qu'il a dit, que s'il survenait quelque grand mouvement dans ce royaume, il resterait ferme en l'obéissance de son roi et dans la défense de la religion catholique. 11 serait fort utile de gagner ledit duc et ceux de la maison de Guise, et de les mettre à ma dévotion, par les meilleurs moyens qu'il se pourrait. Aussi je vous charge d'y travailler, pour votre part, en conduisant cela avec l'adresse et la dissimulation convenables*. »

Philippe II voulait entraîner les princes lorrains dans cette

1 « Cierto si se pudiese tratar con cllos, séria rauy à proposito por todo. » iSérie B, liasse 41, n« * Ibid. y n* 209.

3 « Yo no haré cosa que no de va contra my rey, pero donde interviniese el servicio de Dios y la religion catolica, siempre aventuraré vida y hazienda. » (Ibid., série B, liasse 45, n" 50.)

4 « Muy bien haveis hecho en avisarme de lo que el duque de Guisa havia coinunicado... y séria muy eonveniente tener grangeados al dicho duque y à los de Guisa, y raantener los en mi devocion por los mejores medios que se pudiere. Y assy os ancargo que vos lo procureys por vuestra parle, U'atandolo con la dissiraulacion y cordura que vos sabreis. » (/Wd., liasse 47, n» 47.)

union étroite et factieuse, dont les pourparlers commencèrent alors, mais dont la conclusion fut renvoyée à quelques années plus tard, au moment où la mort du duc d'Alençon, dernier héritier catholique du trône de France, augmenta leurs craintes, enhardit leur ambition et les décida, dans l'intérêt de la sainte Ligue, à s'appuyer sur le roi d'Espagne, dont ils devinrent les agents et les pensionnaires. Mais, en 1578, loin de rien négocier contre Henri III, dont ils espéraient l'appui pour leurs projets sur l'Écosse et l'Angleterre, en faveur de leur parente Marie Stuart, ils proposèrent, comme on Ta vu plus haut, une union étroite entre les couronnes d'Espagne et de France L'ambassadeur d'Ecosse fit dire à Vargas, le 13 avril 1578, à cinq heures du matin, que le duc de Guise l'attendait. Vargas se rendit auprès de lui. Le duc lui demanda alors s'il ne croyait pas que son maître, las des offenses que la reine d'Angleterre faisait chaque jour à la chrétienté, verrait avec plaisir que le duc de Lorraine et eux s'y opposassent, et s'il ne les y aiderait point. Il lui donna à entendre, en même temps, qu'il traitait et qu'il avait fort avancé cette affaire avec Henri III et sa mère. Vargas lui ayant laissé espérer, en termes généraux, l'assistance de son maître, le duc s'ouvrit davantage en le priant de lui parler en confiance, et de lui dire avec franchise s'ils pourraient se servir du nom du roi de Portugal, qui en était informé et y consentait, pour lever une armée de huit ou dix mille Allemands, destinés en apparence pour l'Afrique, et qu'on embarquerait pour l'Ecosse, où elle arriverait en trois jours. 11 ajouta qu'il ne conviendrait point, par beaucoup de raisons, que les rois d'Espagne et de France ni le duc de Lorraine figurassent dans cette levée, mais que si le roi d'Espagne tenait à cette époque une Hotte à la disposition de l'entreprise, celle-ci aurait beaucoup plus de chances de succès. Vargas répondit d'une manière encourageante, et lui demanda s'il devait en référer au roi catholique. Le duc répondit que ce n'était encore qu'un projet, mais qu'il l'en entretiendrait bientôt d'une manière plus explicite. Vargas fit part de cette conversation à Philippe II, et du désir que formait le duc de Guise de voir une alliance s'établir entre les deux couronnes de France et d'Espagne 1 .

«. Voir plus haut p. 66.

APPENDICES

Ainsi, à cette époque, loin de conclure une conférence secrète et factieuse avec don Juan, comme l'avance Perez, le duc de Guise pensait au contraire à une alliance entre les deux couronnes. 11 n'en entretenait pas moins des rapports fort étroits avec don Juan, notamment pour l'entreprise d'Angleterre, dans laquelle Philippe II hésitait beaucoup à s'engager, et ne voulait, selon son expression, marcher qu'avec un pied de plomb *. Ces rapports n'inquiétaient donc pas le roi catholique. Vargas, tout en conseillant à son maître d'en tenir grand compte lorsqu'il négocierait avec les Guise, ne savait pas au juste jusqu'où ils s'étendaient. Il se borne à dire qu'il sait qu'il y a entre eux une grande conGdence, qui donne beaucoup à penser, et qui va peutêtre plus avant du côté des Guise qu'il ne l'imagine*. Réduit à des conjectures sur la portée de leurs relations, il l'est à des bruits sur le but de leur accord touchant l'Ecosse et l'Angleterre. Tantôt il écrit à Philippe II qu'un Ecossais qui s'est rendu auprès de don Juan va s'embarquer à Dieppe ou au Havre 5 ; tantôt il lui apprend qu'on lui a rapporté que, dans les papiers pris à l'évêque irlandais Fray Patronius, parti de Rome pour exciter des mouvements en Irlande, papiers envoyés à la reine Élisabeth, on avait trouvé « l'investiture du royaume d'Angleterre dressée à Rome, en faveur de don Juan 4 ; » tantôt il l'informe que l'ambassadeur de Venise lui a dit que l'ambassadeur d'Ecosse et les Guise avaient traité du mariage du roi d'Écosse avec la fille du duc de Lorraine, et de celui de don Juan avec la reine d'Ecosse 5 . Philippe 11, qui aimait à être instruit de tout ce qui se passait et de tout ce qui se croyait, reçoit ces nouvelles avec plaisir, mais sans paraître y attacher beaucoup d'importance : « Vous avez bien fait, écrit-il à Vargas, de m' avertir de ce qu'on vous a dit sur ces mariages du roi d'Ecosse avec la fille de Lorraine, et de mon frère avec la reine d'Ecosse ; bien que ce ne doivent être que des

1 « Que como es de tanto raomento y consequencia, conviene caminar en el con el pic de plomo. » (Série B, liasse 47, n° 10.)

* Série B, liasse il, n* 89.

5 Ibid., liasse 42, u" 132.

* « l'na investidura del reyno de Jnglaterra liecha en persona del seiïor don Juan en Roraa. » {Ibid., liasse 44, n" 84.)

» Ibid., liasse 45, n« 46.

propos, et encore de peu de fondement, il convient néanmoins de tenir compte de ce qui se dit en semblables matières 1 . »

AprEKDix F.

La plus grande intimité subsistait entre Perez et Escovedo ; non-seulement ils étaient du même parti à la cour; mais les rapports les plus étroits et jusqu'à des relations de famille les attachaient Tun à l'autre. Perez, pendant l'absence d'Escovedo, était le conseil, et en quelque sorte le tuteur du jeune Escovedo. Le 7 avril 1577, il écrivait au père de celui-ci :

« A sa hixo de Vuestra Merced, mostré lo que Vuestra Merced me escriviô a este proposito, diciendole que Vuestra Merced se quexava de mi porque no le avisava de lo que convenia que supiesse, y que por amor de Dios, el procediesse de manera, pues le iba su bien y lo devia A tal padre, que no i'ucse menester llegar â aquellos terminos... yo lo he dicho mi parecer, como lo haré siempre, y berdaderamente, fuera de lo que lleva la edad, de que no me espanto, que hixos y moços fuimos, yo no veo en el cosa que sea mala, solo lo que he dicho â Vuestra Merced que nace de las inclinaciones, poco amigo de papeles, pero esto la edad como le Irae; le gastara docientos ducados de rrenla, y treeientos de ayuda de costa para extraordinarios y esta con esto contento *. »

Les lettres d'Escovedo à Perez n'étaient pas moins familières

ni moins affectueuses ; le 21 juin de la môme année, quelques

jours avant de quitter la Flandre et de retourner en Espagne, il

écrivait encore à Perez :

« Y ya a mi edad prometia mas descanso que camino tan largo. Mire Vuestra Merced, senor Antonio Perez, que descanso le daran idas y venidas, y si alguno en la de aora es, por ver â Vuestra Merced y a toda su cassa y la mia, si tiene contra pesso este rregalo, aviendo do tornar a tierra y xente tan extrana. Mire lo Vuestra Merced 5 . »

1 « Ha sido bien advertime... sobre lo de los casaraientos del rey de Escocia cou la hija de Lorrena, y de my hermano con la de Escocia. Y aunque estas cosas deven de ser por via de discurso y de poco fondamento, todavia es conveniente tener nolicia de lo que se dize y discurre en semejantes materias. * (Série B, liasse 47, n* 47.)

• Ils. de la Haye, fol 27 à 52 v\

5 fJM., fol. 56 à 57, V.

APPENDICES

Appendix G.

Percz fait connaître, le 12 mars 1578, à Philippe II, comment une seconde tentative d'empoisonnement sur Escovedo n'avait point réussi, et comment les soupçons se portaient sur une enclave. — A la marge de sa lettre se trouvent les réflexions de Philippe II.

« No es bueno lo en que a dado cl Verdinegro, porque quiça aran a la esclava decir lo que se les antojarc, y alguna sospecha devia tener, y por sus papeles no parece que terne, y todabia querrâ escrevir alla, y por que no lo haga bien sera que le digais que escrebis bos por ambos ; y en lo de la provision que alli dice, mirai! lo que sera bien décide; yo escrebi a mi hermano que tanbien dcslo creo que tratariades con Garnica, y sino, bien sera que lo trateis, y si, mirad lo que sera bien escrivir a* mi hermano...

y es muy bueno lo que mas aqui decis que abeis sabido, y buenas traças deve de acer Oneto, todas guiadas del Verdinegro, el por si, ya sé quales; y talcs quales son ambos yo me guardaré bien dcllos y délias, y buelbos acordar lo que os escrebi de abrebiar con el Verdinegro, que save mucho y no se entendera, y fue muy bien ymbiarme estas con hombre proprio y con el mismo ps respondo. »

1 Ms. de la Haye, fol. 77 à M.

a Aquel hombre Verdinegro dura en su flaqueça y nunca acavarâ de lebanlarsc. Arto cuidado traygo de mas de una manera como lo dije a V. Mag. y a dado en que saquen a la esclava, ii quien se lo mandé como si ella lo supiesse y dizque comiença a* temer. Esta noche me ha escrito esso y hé savido lindas cossas de Oneto y el Verdinegro, y traças para el siglo, en at'orrando la presidencia, que ya la lienen por cierla, y yo no, asta que V. Mag.

lo diga ; la cossa esta por tan cierta queseprebienc ya de mue ha plata y lo que mas es menester ; dieen que abla con mucha soit tira de la persona y cossas de V. Mag.

y el que lo oyé darâ testimonio dello ; juntandosse a?si los dos, grandes cosas harian; prebengo a V. Mag. dello porque lo sepa lodo ; que talcs no conbienen para su servicio ; que son para rebolber el mundo buenos nombres y no tan orgullosos como este y otros, pero lo destc aora me â escandalizado que able. Yo callo con decirlo.

« Miercoles 2 de marzo 1577.

Com proprio 1 . »

Appehdix H.

Dans une lettre adressée par Perez à Philippe II, le 3 avril 1578, il lui rendit compte de l'agitation de Madrid, des poursuites exercées contre les meurtriers d'Escovedo, des soupçons dirigés contre lui, et des craintes qu'il éprouvait. — Les annotations placées à la marge de la lettre sont de la main de Philippe 11 1 .

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