DE MANO DE 8D M AGE S T AD
« Eldomingo no mebiôel nuncio, mas el lunes se vengo bien, porque me tuvô las dos oras que suele, y pasô; todo su memoria lejô, y me ablô en muchas cosas, y creo que para ellas siempre trae un mismo papcl y buelbe a decir lo que a dictao olras cien beces. Ablôme largo sobre la impresa de lnglaterra, diciendome lo que Su Santidad y Como le avian escrito, y todo lo demas que a vos os dijo, y pues con eslo no se salia, que biaganas,y muchas en Su Santidad de bolber â lo de antes, y que daria 5 6 6,000 soldados que fuesen por Italia y acudiria aun con mas, que solo ialtava gênerai, y que esto yo lo dévia rremitir é Su Santidad, que lo tratasse alla con mi Embajada, y â el tanbien lo del dinero. Mirad, como esta" en la cuenta teniendo alla 150,000 ducados, esta buena yntencion que muestra no nos engane y sospechen algo, y lo digan para tentai" ; y asi le rrespondi, agradecerle & el aviso y que lo continuasse y que era menester mirar mucho en este negocio y ver como se emprendia, que fiiese de manera que saliese con el à* luz, pues se le fiara) y que havia muchos dias que no ténia cartas de mi hermano, ni sa via como esta van allé las cosas, que séria menester
S. G. R. Magestad,
« De mas de lo qu'escrivo en esse papel a parte, me dijo* el nuncio que ténia cartas de Su Santidad y del cardenal Como, sobre la empresa de lnglaterra, que descava Su Santidad bolber a ella por aquel camino primero, que le mandava hacer sobre esto grandes oficios con V. M., pero que a* mi me diria, como havia hecho otras beces, todo lo que en este negocio pasava : y liera quel Sefior don Juan avia despachado à* Escobedo secretamente â Su Santidad y al cardenal Como, con cartas en la cifra que tienen, dandole cuenta de como no avia podido salirse con la traça que se llevaba con la salida de los Espanoles por mar, y pidiendole que, pues aquello ha cesado, se hagan oficios con V. M. paraque se buelba al primer camino, y questo benia con el mismo sccreto que las otras cosas ; que le parecia a el, pues no avia necesidad de mucha satisfacion con Su Santidad, rresponderle luego con agradecimiento y esperanças al negocio paraque esto mismo pueda el escrevir al sefior don Juan, y callar todo lo demas, y quel berà* d V. M. manana, y dira esto mismo, por si le parecerâ escrevir assi, 6 en que forma, para quel buelba luego à* despachar ; y muy en se—
lener aviso d'ello : el me rreplico' con alguna muestra de gana al negocio, y yo me estuve en lo que he dicho y cred ques bien aun no bar mucho del, ques Rromano, y diran uno por sacar i luz algo que quieran. Greo que os hablara* manana, dixome grandes bienes vu es tr os, bien sera le rrespondais por el camino que yo, sin tratar de lo de la yda i Rroma d'Escobedo y de lo que rrespondiere me avisa reis y lo que os parezca que sera bien décide. Mal consejo abran dado à* Gomo en lo de los escudos, que bien sera acer de mariera que bea que poco le abra" aprobecbado el consejo de los amigos, que cierto podian escusarlo y no despachar tantos correos, y teneis rraçon despantaros d'Escobedo, y desto abra servido su yda a Rroma.
« Esta quexoso y ara cualquier cossa, y, el me diccn, es i'acU. »
cretô me dijo, hechando ojo a la puerta : a No me contenta nada « eslo, y quanto me biniere ya dijé « a S. M. se lo dire, y aun mos- « traré las eartas y comigo llebaré « las de aora, y no nos entien- « den; » y preguntôme si me avia dicho Y. M. la segunda cossa sobre el despacho de aora, 6 si don Juan de Çunigâ avia olido algo, y dijele a lo primero que si, y a lo segundo que no avia leido los despachos que avian benido de Rroma, ni Y. M. tan poco, para savcr si dice algo; y el dice que de todo piensa ablar largo a Y. M. desenbaracesse para cuando baia ; y en verdad, que me pesa que, aunque de suyo el negocio de Inglaterra sea tan conveniente, se trate por estos secretos y inteligencias, porque se rreiran losRromanos de los que meten con ellos tantas prendas, y culpo poco al senor don Juan, y mespanto mucho d'Escobedo que avia siempre del rrecatado, y abominava de Solo y de sus maranas. V. M. lo oirâ* manana bien largo. Una cosa he considerado en una carta de don Juan de Çuniga, que dice quel Cardenal de Gomo no andava tambien en los negocios de V. M. como solia, quiça lo arâ por averse persuadido le aprobecharâ mucho este camino para sacar aun mas cantidad descudos de los que ymbiô a pedir y Escobedo se los abia ofrecido en cifra 4 . »
Ms.de la Haye, fol. 55.
Le 7 février, Perez écrivit à Escovedo sur le même sujet :
« En lo de Inglaterra yo certificio a V. M« d que a estado desseosso el Hey que se pudiera executar y que le bco ganosso de que aquello se encaminc, 6 por el Papa, 6 corao mexor se pueda ; y a este proposito bien vendra decir ' que cuerpo de Dios con V. M ed senor Escovedo, como diablos despacharon el correo à Rroma sobre esto de Tnglaterra sin prebenirme f porque a de eaberV. M ed , quel nxmcio me embià à llamar ochos diae ha que le ymportava ablarme, fuy y despues de àber puesto loe ojos en la puer ta con mucho cuidado y rrecato me diooo : que avia tenido un despacho de Su Santidad y del cardenal Como en lo quai avisava aver recevido otro de Su Alteça y de V.M ed en cifra sobre lo de Ynglaterra, pidiendo à Su Santidad bulas y brèves y dineros para ello, y que asi avia despachado al obispo de Ripa con todo ello, y embiado con el ochenta mill ducados al senor don Joan para el negocio, con nombre de que yba à procurar los conciertos, y metiàme lo iescifrado en la mono paraque le viesse y se le volviesse t que me lo comunicaba todo con la confiança que avia hecho del otro particular en la miama materia, y como à servidor del setter don Joan y amigo deV. AM para que yo viesse * que séria bien acer, y en que forma podria dar parte à Su Magestad dello, y hasla donde, y quel deseava que no se hiciesse nada sin comunicacion del rey por lo que deseava servir A Su Alteyi, para quo no aya yncombeniente dello a los amigos, sino tuviesen nul aviso dello, para acer cl su embaxada, que asi le mandava Su Santidad. Yo le agredeci grandemente la amistad y la conliança, y lo dixo lo que me. parecia para salbarse todo, y conforme à ello hiço el oficio, y en la forma que fue, y lo que Su Magestad le manda rresponder, verâ V. M«* por lo que escribe a Su Alteça. Queda «or» demas desUr Su Alteça y Y. M. advertidos de toda esta ystoria, que sabstengan al punto de no aver abisado acâ dello, que yo be dicho A Su Magestad por salbar esto, que sin duda lo devian aber escrito, y olvidadose alla el despacho, con andar Y. M«4 de acâ para alla enbareado» creo que parecera bien a Y. M. el modo en que rresolvimos el mmeio yo este negocio *. »
1 A ta mar$o et de ta main ta Philippe II : « Y este capitulo ba ann mexor al **v|hvmUv»
* Ce qui e*t en italique est souligne à 1 eocre rouge dans le manuscrit. s îfe. de ta Hau\l«4. *5 à Si, t.
Appendix D.
Ferez attribue à Escovedo, qui était originaire des Asturics, et qui s'y trouvait fort apparenté, la pensée d'avoir voulu fortiûer ce point de la côte situé près de Santander, dans un but factieux. Il résulte de documents qui m'ont été envoyés de Simancas que Escovedo, outre sa qualité de secrétaire d'État, était alcade ou gouverneur du château de Santander ; qu'on songeait depuis longtemps à fortifier ce port, placé dans une excellente position pour Tenvoi de flottes dans les Pays-Bas; qu'on voulait, en cas de guerre, le mettre à l'abri des coups de main d'une puissance ennemie ou des entreprises des corsaires ; que, quatre années avant l'envoi de don Juan en Flandre, Escovedo avait été autorisé à construire à ses frais un fortin dans le château même de Santander, fortin à l'érection duquel il avait consacré six mille ducats ayant une autre destination ; qu'on avait prescrit, vers la même époque, de pourvoir à la défense de la roche de Mogjv, au moyen d'un fort dont il avait sollicité le commandement et dont la construction avait été suspendue faute d'argent ; qu'en 1574- et 1576, on avait élevé dans le même but, sur le cap appelé Ano, un autre fortin qu'Escovedo avait réclamé comme une dépendance du château, ce qui ne lui avait point été accordé. Il revint à la charge au printemps de 1577, et demanda de nouveau que la pena de Mogro fût fortifiée et placée sous ses ordres. Philippe II consulta les conseils de finances et de guerre, qui, pour le moment, ne furent point de cet avis * . Il voulut aussi avoir le sentimentde Perez.
C'est à cette occasion que Perez, parlant des prétentions d'Escovedo sur la pena de Mogro, prétentions dont il a fait, dans ses Relaciones, un grief si terrible contre lui, répond à Philippe II que son opinion est de la fortifier sans en confier le commandement à Escovedo. Il rappelle les téméraires imaginations qu'il attribue au secrétaire de don Juan, mais qu'il traite avec le mé-
* Copia de consulta à S. H. sobre el gasto del dinero que se proveyô para la pefia de Mogro, 24 de mayo 4577. Àrch. gen. de Simancas; mar y tierra, leg. 82.
pris qu'elles méritaient, en rassurant à cet égard son ombrageux souverain. « Je n'ai pas besoin, lui dit-il, de remettre en mémoire à Votre Majesté ces propositions sur rentrée de Santander, sur la descente du sommet des monts dans ce royaume, et les partisans qu'Escovedo avait dans son pays. En affaires d'État, de pareils rêves peuvent motiver plus encore que le refus de confier à quelqu'un la roche de Mogro... Mais je prie instamment Votre Majesté de vouloir bien m'écouter dans les observations que je lui soumettrai pour qu'elle ne se scandalise pas trop des forfanteries et des bravades d'une demi-douzaine de vermisseaux ; ce que je lui dirai ne sortira pas des bornes de la douceur etdel'humamté 1 .» Dans la même lettre, il engageait le roi à user d'indulgence envers Escovedo au sujet des six mille ducats, qu'il avait détournés de leur destination pour les employer au fortin de l'intérieur du château. « Je crois, lui disait-il, qu'il est plus à propos de dissimuler, et c'est le parti que Votre Majesté aurait à prendre, mais de manière toutefois à'pouvoir revenir sur les six mille ducats, à moins que les services d'Escovedo n'aient mérité le contraire, auquel cas Votre Majesté fera comme Dieu, qui oublie et pardonne *. » Philippe II avait décidé que ces fortifications seraient ajournées, parce qu'il ne craignait rien pour le moment de la part de l'Angleterre et de la France et que les affaires de Flandre s'arrangeaient.
Appendix E.
(P. 27 et 67.) Un des points sur lesquels il est le plus facile de constater le
1 < No es menester acordar â Y. M. aquellos discursos de la entrada de Santander en Espafla y de la raontafia en estos reynos y del seguito qu'Esco • bedo ténia de su tierra. Pero la ymaginacion en cosas destado acese caso vastante para mas que no encomandar la pefia de Mogro .... Yo supplico a V. M. que me Oiga en lo que le advirtiere para que no le esrandalicen los desgarros y bravatas de seis gussanos y no sera lo que dixere fuere del camino de la blandura y humanidad de V. M. » (Perez au roi, m s. de la Haye, fol. 67-70.)
* Tengo por mas conbiniente cl disimular y asi debra V. M. acerlo, pero de tal manera que pueda, quando conbenga, bolber â la cuenta de los seis mill ducados y â lo que mas huriese, si los servicios no mereciessen lo contrario, que en tal casso ymite Y. M. à Dios, que olvida y perdo a. {Ibid.)}
peu d'exactitude et l'exagération des faits avancés par Perez est celui qui concerne les relations de don Juan avec les Guise, et le concert factieux qu'il suppose avoir existé entre ces deux princes. Perez prétend que ce fut Vargas Mexia, ambassadeur d'Espagne à Paris, qui dénonça ce concert au roi. Il n'indique pas, dans son Mémorial, la date de cette communication ; mais il semble la placer dans les premiers mois de 4577 *. Dans sa déclaration, après avoir subi la torture, il place la dénonciation de Vargas en juillet 1577, au moment où Escovedo débarqua à Santander. Or, comme je l'ai dit, Vargas n'arriva à Paris que le 40 décembre de cette année. Les avis qu'il peut avoir transmis en 4578 ne sauraient donc avoir influé sur la résolution de faire périr Esccvedo, résolution qui, d'après Perez lui-même, aurait été prise par le roi dès que le secrétaire de don Juan fut de retour en Espagne. Perez ajoute : « Bien que les personnes envoyées par don Juan parussent pendant un certain temps en public, il arrivait que, après avoir fait les choses pour lesquelles elles étaient cominissionnées, quelqu'une d'entre elles revenait pour se mettre et demeurer cachée dans le cabinet de M. de Guise. C'est ce que plusieurs fois Juan de Vargas fit savoir à Perez en sa qualité de ministre secrétaire d'Etat, lui semblant digne d'attention qu'une pareille intelligence eût lieu sans qu'il en fût prévenu, à plus forte raison si Sa Majesté n'en savait rien. Comme le roi n'en savait pas réellement la moindre chose, on écrivit à Juan de Vargas de tenir l'œil ouvert, et de tâcher d'apprendre de quoi il s'agissait, en rendant compte de ce qu'il avait pu découvrir. Il continua d'écrire que ces allées et venues se répétaient avec la forme et avec le mystère ordinaires, et il annonça qu'il avait appris que ces intelligences entre le prince don Juan et M. de Guise en étaient venues à une confédération particulière entre eux, sous le nom de défense des deux couronnes. Ceci donna au roi beaucoup de préoccupation et d'alarme, surtout quand il vit qu'on ne lui rendait compte de rien, et qu'il avait la preuve d'intrigues continuées à Rome, en arrière de lui, pour des affaires de haute importance. Il craignit qu'on couvrît par là quelque combinaison nouvelle, dont les con-
4 Mémorial, p. ZQ'..
séquences seraient peut-être funestes au bien public et au repos des États 1 . »
Ces détails sont circonstanciés et précis. Ils paraissent incontestables : il n'en est pas cependant ainsi ; on peut s'en convaincre en lisant la correspondance de Vargas, qui se trouve dans les papiers de Simancas 2 , et connaître ce que l'ambassadeur espagnol a su des projets de don Juan avec les Guise, et ce qu'il en a appris à Philippe II et à Perez. Avant tout, je dois faire remarquer qu'il ne s'est pas même écoulé quatre mois entre l'arrivée de Vargas et le meurtre d'Escovedo ; que les premières tentatives d'empoisonnement ordonnées par Perez remontent au mois de février ; enfin que les informations de Vargas sur don Juan et les Guise sont bien moins alarmantes que ne l'affirme Perez, et que, presque toutes postérieures à ce meurtre, elles ne sauraient avoir influé sur lui.
Don Juan avait envoyé à Paris Jérôme Curiel, en août 1577, pour y trouver quelques fonds, en attendant qu'il reçût ceux qu'il avait demandés en Espagne par Escovedo, et qui n'arrivaient pas. Curiel étant mort, il le remplaça, en février 1578, par Pedro Arcanti, contador ou payeur de son armée, qui eut pour successeur lui-même Alonzo Curiel, frère de Jérôme. Leur mission était ostensible, ainsi que le fut l'envoi de Longuevàl de Vaux, auquel Vargas, par Tordre de don Juan, ne devait rien cacher et devait plus particulièrement communiquer tout ce qui intéressait les Pays-Bas. Curiel et de Vaux correspondaient directement de Paris avec Philippe II et Perez. Enfin, don Juan fit partir pour Paris, au commencement de mai 1578, après la mort d'Escovedo, don Alonzo de Sotoraayor, chargé de s'entendre avec les Guise sur quelques points des affaires des Pays-Bas 3 .
Vargas, qui parle de tous ces agents et de leur mission, ne dit, dans aucune de ses dépêches, qu'après l'avoir remplie ils soient restés ou revenus pour se cacher dans le cabinet du duc de Guise,
1 « Havian llegado à particular confédération entre ellos con nombre de la defensa de las dos coronas. » {Mémorial, p. 304, 505.)
* Aux Archives du royaume, série 6, liasses 42 à 51 .
3 Voir passim la correspondance manuscrite de Vargas pendant Tannée 1 578 et les lettres de Curiel et de de Vaux.
et traiter mystérieusement avec lui. Les rapports de don Juan et du duc de Guise, dont il ne connaît pas le fond, lui paraissent avoir pour objet le triomphe de la cause catholique dans les Pays- Bas, en Ecosse et en Angleterre. Il n'est dit nulle part, dans sa correspondance, qu'ils se soient confédérés pour la défense des deux couronnes. Vargas écrit, il est vrai, le 31 décembre 4577, que les Guise ont des projets qui tendent à les rendre souverains d'une partie de la France; mais il ne parle pas de don Juan. Philippe II profite de cette ouverture, et, après avoir mis de sa propre main, en marge de la dépêche de Vargas : « Certainement, si on pouvait traiter avec eux (les Guise), ce serait fort à propos pour le tout 1 ; » il envoie à Vargas une lettre pour le duc de Guise *, qui la reçoit avec de grandes démonstrations de dévouement, et qui dit ensuite à l'ambassadeur d'Ecosse, intermédiaire habituel entre lui et Vargas : « Je ne ferai rien que je ne doive contre mon roi ; mais, là où il sera question du service de Dieu et de la religion catholique, j'aventurerai toujours ma vie et mes biens 5 . » Sur cela, que répond le roi à Vargas ? « Vous avez très-bien fait de m'informer de ce que le duc de Guise a communiqué à l'ambassadeur d'Ecosse, et de ce qu'il a dit; que s'il survenait quelque grand mouvement dans ce royaume, il resterait ferme en l'obéissance de son roi et dans la défense de la religion catholique. Il serait fort utile de gagner ledit duc et ceux de la maison de Guise, et de les mettre à ma dévotion, par les meilleurs moyens qu'il se pourrait. Aussi je vous charge d'y travailler, pour votre part, en conduisant cela avec l'adresse et la dissimulation convenables 4 . »
Philippe II voulait entraîner les princes lorrains dans cette
1 « Cierto si se pudiese tratar con cllos, séria muy à proposito por todo. » (Série B, liasse 41, nM 31.)
» /MA, n* 909.
5 « Yo no haré cosa que no deva contra my rey, pero donde interviniese el servicio de Dios y la religion catolica, siempre aventuraré vida y hazienda. » {Ibid., série B, liasse 45, n* 50.)
* « Muy bien haveis hecho en avisarme de lo que el du que de Guisa havia comunicado... y séria muy conveniente tener grangeados al dicho duque y â los de Guisa, y mantener los en mi dévotion por los mejores medios que se pudiere. Y assy os ancargo que vos lo procureys por vuestra parte, tratandolo con la dissimulacion y cordura que vos sabreis. » {lbid. y liasse 47, n* 47.)
union étroite et factieuse, dont les pourparlers commencèrent alors, mais dont la conclusion fut renvoyée à quelques années plus tard, au moment où la mort du duc d'Alençon, dernier héritier catholique du trône de France, augmenta leurs craintes, enhardit leur ambition et les décida, dans l'intérêt de la sainte Ligue, à s'appuyer sur le roi d'Espagne, dont ils devinrent les agents et les pensionnaires. Mais, en 1578, loin de rien négocier contre Henri III, dont ils espéraient l'appui pour leurs projets sur l'Ecosse et l'Angleterre, en faveur de leur parente Marie Stuart, ils proposèrent, comme on Ta vu plus haut, une union étroite entre les couronnes d'Espagne et de France. L'ambassadeur d'Ecosse fit dire à Vargas, le 15 avril 1578, à cinq heures du matin, que le duc de Guise l'attendait. Vargas se rendit auprès de lui. Le duc lui demanda alors s'il ne croyait pas que son maître, las des offenses que la reine d'Angleterre faisait chaque jour à la chrétienté, verrait avec plaisir que le duc de Lorraine et eux s'y opposassent, et s'il ne les y aiderait point. 11 lui donna à entendre, en même temps, qu'il traitait et qu'il avait fort avancé cette affaire avec Henri III et sa mère. Vargas lui ayant laissé espérer, en termes généraux, l'assistance de son maître, le duc s'ouvrit davantage en le priant de lui parler en confiance, et de lui dire avec franchise s'ils pourraient se servir du nom du roi de Portugal, qui en était informé et y consentait, pour lever une armée de huit ou dix mille Allemands, destinés en apparence pour l'Afrique, et qu'on embarquerait pour l'Ecosse, où elle arriverait en trois jours. 11 ajouta qu'il ne conviendrait point, par beaucoup de raisons, que les rois d'Espagne et de France ni le duc de Lorraine figurassent dans cette levée, mais que si le roi d'Espagne tenait à cette époque une flotte à la disposition de l'entreprise, celle-ci aurait beaucoup plus de chances de succès. Vargas répondit d'une manière encourageante, et lui demanda s'il devait en référer au roi catholique. Le duc répondit que ce n'était encore qu'un projet, mais qu'il l'en entretiendrait bientôt d'une manière plus explicite. Vargas fit part de cette conversation à Philippe II, et du désir que formait le duc de Guise de voir une alliance s'établir entre les deux couronnes de France et d'Espagne ' .
'. Voir plus haut p. 66.
Ainsi, à cette époque, loin de conclure une conférence secrète et factieuse avec don Juan, comme l'avance Perez, le duc de Guise pensait au contraire à une alliance entre les deux couronnes. 11 n'en entretenait pas moins des rapports fort étroits avec don Juan, notamment pour l'entreprise d'Angleterre, dans laquelle Philippe II hésitait beaucoup à s'engager, et ne voulait, selon son expression, marcher qu'avec un pied de plomb 1 . Ces rapports n'inquiétaient donc pas le roi catholique. Vargas, tout en conseillant à son maître d'en tenir grand compte lorsqu'il négocierait avec les. Guise, ne savait pas au juste jusqu'où ils s'étendaient. Il se borne à dire qu'il sait qu'il y a entre eux une grande confidence, qui donne beaucoup à penser, et qui va peutêtre plus avant du côté des Guise qu'il ne l'imagine 9 . Réduit à des conjectures sur la portée de leurs relations, il l'est à des bruits sur le but de leur accord touchant l'Ecosse et l'Angleterre. Tantôt il écrit à Philippe II qu'un Écossais qui s'est rendu auprès de don Juan va s'embarquer à Dieppe ou au Havre 5 ; tantôt il lui apprend qu'on lui a rapporté que, dans les papiers pris à l'évêque irlandais Frav Patronius, parti de Rome pour exciter des mouvements en Irlande, papiers envoyés à la reine Elisabeth, on avait trouvé « l'investiture du royaume d'Angleterre dressée à Rome, en faveur de don Juan * ; » tantôt il l'informe que l'ambassadeur de Venise lui a dit que l'ambassadeur d'Ecosse et les Guise avaient traité du mariage du roi d'Ecosse avec la fille du duc de Lorraine, et de celui de don Juan avec la reine d'Ecosse 5 . Philippe II, qui aimait à être instruit de tout ce qui se passait et de tout ce qui se croyait, reçoit ces nouvelles avec plaisir, mais sans paraître y attacher beaucoup d'importance : « Vous avez bien fait, écrit-il à Vargas, de m'avertir de ce qu'on vous a dit sur ces mariages du roi d'Ecosse avec la fille de Lorraine, et de mon frère avec la reine d'Ecosse ; bien que ce ne doivent être que des
1 « Que como es de tanto momento y consequencia, conviene caminar en el con el pié de plomo. » (Série B, liasse 47, n° iO.)
* Série B, liasse 44, n° 89.
5 Ibld., liasse 42, n° «2.
* « Una investidura del reyno de Inglaterra hecha en persona del seflor don Juan en Roma. » {Ibld., liasse 44, n° 84.)
5 Ibid., liasse 45, n' 46.
propos, et encore de peu de fondement, il convient néanmoins de tenir compte de ce qui se dit en semblables matières 1 . »
Âppemdix F.
La plus grande intimité subsistait entre Perez et Escovedo ; non-seulement ils étaient du même parti à la cour; mais les rapports les plus étroits et jusqu'à des relations de famille les attachaient l'un à l'autre. Perez, pendant l'absence d'Escovedo, était le conseil, et en quelque sorte le tuteur du jeune Escovedo. Le 7 avril 1577, il écrivait au père de celui-ci :
« A su hixo de Vuestra Merced, mostré lo que Vuestra Merced me escriviô a este proposito, diciendole que Vuestra Merced se quexava de mi porque no le avisava de lo que convenia que supiesse, y que por amor de Dios, el procediesse de manera, pues le iba su bien y lo dévia a tal padre, que no iuese menester Uegar â aquellos terminos... yo lo he dicho mi parecer, como lo haré siemprc, y berdaderamente, fuera de lo que Ueva la edad, de que no me espanto, que bixos y moços fuimos, yo no veo en el cosa que sea mala, solo lo que he diclio a Vuestra Merced que nace de las inclinaciones, poco amigo de papeles, pero esta la edad como le trae ; le gastara docientos ducados de rrenta, y trecientos de ayuda de costa para extraordinarios y esta con esto contento*. »
Les lettres d'Escovedo à Perez n'étaient pas moins familières ni moins affectueuses ; le 21 juin de la même année, quelques jours avant de quitter la Flandre et de retourner en Espagne, il écrivait encore à Perez :
« Y ya a mi edad prometia mas descanso que camino tan largo. Mire Vuestra Merced, senor Antonio Perez, que descanso le daran idas y venidas, y si alguno en la de aora es, por ver â Vuestra Merced y a toda su cassa y la mia, si tiene contra pesso este rregalo, aviendo de tornar a tierra y xente tan extrana. Mire lo Vuestra Merced *. »
1 « Ha sido bien advertime... sobre lo de los casamientos del rey de Escocia con la hija de Lorrena, y de my hermano con la de Escocia. Y aunque estas cosas deven de ser por via de discurso y de poco fondamento, todavia es conveniente tenter noticia de lo que se dize y discurre en semejantes materias. » (Série B, liasse 47, n° 47.)
' Hs. de la Haye, fol 27 à 52 V.
* /Wd., fol. 56 à 57, V.
ÀPPEKDIX G.
(P. sa.) Perez fait connaître, le 12 mars 1578, à Philippe II, comment une seconde tentative d'empoisonnement sur Escovedo n'avait point réussi, et comment les soupçons se portaient sur une esclave. — A la marge de sa lettre se trouvent les réflexions de Philippe II.
« No es bueno lo en que a dado el Verdinegro, porque quiça aran a la esclava decîr lo que se les antojare, y alguna sospecha dévia tener, y por sus papeles no parece que terne, y todabia querra escrevir alla, y por que no lo haga bien sera que le digais que escrebis bos por ambos ; y en lo de la provision que alli dice, mirad lo que sera bien decirle ; yo cscrebi â mi hermano que tanbien desto creo que tratariades con Garnica, y sino, bien sera que lo trateis, y si, mirad lo que sera bien escrivir a mi hermano. . .
y es muy bueno lo que mas aqui decis que abeis sabido, y buenas Iraças deve de acer Oneto, todas guiadas del Verdinegro, el por si, ya se quales; y taies quales son ambos yo me guardaré bien dellos y délias, y buelbos acordar lo que os escrebi de abrebiar con el Verdinegro,. que save mucho y no se entend era, y fue muy bien ymbiarme estas con nombre proprio y con el mismo os respondo. »
1 Ms. delà Haye, fol. 77 à 81 .
« Aquel nombre Verdinegro dura en su flaqueça y nunca acavara de lebanlarse. Arto cuidado traygo de mas de una manera como lo dije à V. Mag. y a dado en que saquen a la esclava, a quien se lo mandé como si ella lo supiesse y dizque comicnça â temer. Esta noche me lia escrito esso y hé savido lindas cossas de Oneto y el Verdinegro, y traças para el siglo, en atbrrando la prcsidencia, que ya la lienen por cierta, y yo no, asta que V. Mag.
lo diga; la cossa esta por tan cierta que se prebiene ya de mucha plata y lo que mas es menestcr ; dicen que abla con mucha soltura de la persona y cossas de V. Mag.
y el que lo oyé darâ teslimonio dello; juntandosse assi los dos, grandes cosas harian; prebengo a V. Mag. dello porque lo sepa todo ; que taies no conbienen para su servicio ; que son para rebolber el mundo buenos nombres y no tan orgullosos como este y otros, pero lo deste aora me à escandalizado que able. Yo callo con decirlo.
« Miercoles 2 de marzo 1577.
Com proprio f . »
ÀPPENDIX H.
Dans une lettre adressée par Perez à Philippe II, le 3 avril 1578, il lui rendit compte de l'agitation de Madrid, des poursuites exercées contre les meurtriers d'Escovedo, des soupçons dirigés contre lui, et des craintes qu'il éprouvait. — Les annotations placées à la marge de la lettre sont de la main de Philippe II 1 .
DE MAKO DE SU VAGESTAD.
« Fue muy bien venir ante noche y todo lo demas que aqui decis y huelgo de saberlo todo.
s. c. r. MAC
« Muy bien respondistes, y abldd con rrecalo, que os diran cien cosas, no por deciroslas sino por ber si os pueden sacar algo.
« Tan bien fue bucna rrespuesta y digo otra bez lo de arriba, y ablad lo menos que podais en el negocio.
4 Ms. de la Haye, fol. 81 à 86.
« Yo Uegué aqui anoche à* las nuebe y média, y aviendome dicho Lorenço Espinola, que me biné a ber luego, quel hijo de Escobedo ténia toda su confiança en mi de sus trabaxos, le ymbié a visitar con el mismo, luego a* la ora, y à decirle que yo le beria esta mafiana y que en sus cossas yo abia hecho y aria con V. M. todos los buenos oficios que pudiesse.
« Y esta manana estando me bistiendo me dizo Fuica quel alcalde Hernan Yelasquez le avia embiado a decir que, en biniendo yo se lo avisasse, dijele que lo hiciesse y que dévia de ser algo de Garcia de Arce y de sus negocios.
« Despues A las diez biné el alcalde a ber me. Gomençamos à* pasear y decirme el que esparava A Garcia de Arce, y luego entramos en la platica deste casso de Escobedo, y me dijo que no se allava rrastro de nada, que no se hacia sino prender A aies-
t Y en esto tan bien lo foe lo que dixistes , y yo os avisaré lo que sobre eslo m'escribieran para que como de vuestro lo pudieredes decir.
« Todo eslo tue asi muy bien.
Y esto lambien.
a Bien les paga e) amistad que le an hecho y aria bien en cal- )ar.
tro y sinieslro, si yo podia yroaxinar algo : dixele que arlo avia pensado y pensava en elto, de lo que decian de los estados, y lo que de soldados y mugeres.
c Vino â decirme que el bijo y la viuda decian cosas que no heran para escrivirse, y lo del despacho de Sanbenilo. y pregunt6me si yo savia quien era un fulano fragosso. Yo le dixe en esto lo que savia y avia pasado con Escobedo sobrello un dia ; tambien le dixe lo que Rrobles ba dicbo que en llegando aqui le avia dicbo el a Escobedo que se guardasse, que le querian matar, mostrando sser cossa de Flandcs , y que el Escobedo le avia dicho ne se que del Almirante y questo dévié de ser cierta platica que havian pasado el Almirante y el ; por aqui platicamos en el négocie Yo entiendo que bera visita, como suele verme, y como fue cuando lo de la esclava ; tras todo esto acavo con que querria ber à mi buesped Rrobles y Uevarle a su aposento.
« Acavado esto se lue y me ymbié à decir a la misma ora que ya habia llegado Garcia de Arce.
< Despues de ydo Hernan Velasquez, yo fui à* visitar à* Escobedo con Rrobles, y Lorenço Espinola, y con Negrete ques muy suyo, y con quien ay conciliabulos por pagarle la amistad que le bacen. Lo que en la visita passé fue pesâmes, y luego me aparté con el moço, y me dixo la con* fiança que ténia de mi y yo le ofreci.
« Greo por lo que aqui decis deve de sospechar algo el Garcia de Arce ; que no es lerdo pues os ha dicho tanlas cosas, pero a sido vien tener estaplatica conel, porque aqui se podia entender algo, aunque creo que no dexaran de avisarme los alcaldes de lo que huviere, y oy no me an ymbiado nada, y de créer es que an de sospechar cien mil!
cosas, mas como no sea con fundamento, sino sospechas, no ba nada en ello.
« El me conté algunas cossas bien estrafias de ciertas salidas que su padre hacia muchas noches, solo, à las doce y a la una de la noche.
« Vineme a cassa y allé a Garcia de Arce y luego me ablé en este negocio y casso, y me bino à* decir que su suegro le avia dicho que Escobedo y su madré decian algunas cosas que no havia parecido ponerlas en escrito; preguntéle que heran; rrespondiéme que tocantes al duque de Alba y al Almirante ; con esto se fue y vino despues de corner y me dijo que, aunque la muger de Escobedo era su parienta algo, hera mi amigo y me ténia obligacion. Quel caso hera questando sobre comida con su suegro, entré un criado de Ximenez Ortiz y le dixo â Hernan Velasquez que su amo le besaba las manos y que se acordasse quel secretario Antonio Perez hera venido, y que rrespoudié questaba bien, y quel Garcia de Arce le pregunté que éra aquello : que no le rrespondié a" esto, sino que le dijo que demas de lo que avia dicho la viuda y el hijo de lo del Almirante y duque de Alba, le avia dicho avian dicho a la muger del Hernan Velasquez que del mayor amigo que su marido avia tenido se temia ella, y diçe Garcia de Arce que su suegra en esto no le nombre persona, pero que despues de todo esto le dixo el marido que me avia venido a visitar con dissimulacion de venir â ver mi huesped.
a Tambien le respondisles muy bien.
« Sino ay mas queslo esta bien ; y asi lo parece segun lo que os dijo; y si huviera mas, creo lo yrabiara a decir A Ximenez Ortiz.
con el paje ; bien es hir con tiento y cuidado como os digo aqui, y os guardad de Garcia, aunque no ay de que teroer, y es cierlo la muger ser terrible por lo que dice.
« Bien veo que no puede dexar de aver passos amargos como decis, pero es bien hir en cllos con la dissimulation y rrecato que vos la sabreis kacer.
« Muy bien acertado a sido que no se aya ido vuestra xente por la caussa que decis aqui, y aun me parece a mi que lo niéjor es que sesten quedos por aora, teniendo bos el cuidado que tendrais, y no me parece que los ymbieis aora con despachos, sino que se esten quedos como lie dicho por la caussa que aqui decis, que cierto es lo mas acertado, y assi lo encaminad, que muy bien lo sabreis hacer.
« Preguntô me tras desto el Garcia de Arec si yo avia tenido algun disgusto con Escobedo : respondile que ninguno, sino algunos celos de amigos, dependientes de cosas de Soto de que cl estaba bien informado.
a Es Lan do escribiendo esto a buelto a mi Garcia de Arce y dichome que avia querido enterarse de su suegro y que le avia dicho quera verdad que avia parecido cierla luz de la muertc; que séria bien informarsse de mi en este negocio, por si pudiesse darles luz alguna en el : dixele que ya yo avia dicho a su suegro lo que entendia, pero no me quadra lo de arriva con esto, digo lo del rrecado de Ximenez Ortiz ; de la viuda Vuestra Magestad créa qualquier arrojamiento.
« De mas desto V. M. sepa que yo he pasado mistragos amargos en todas las estaciones y passos que he dicho y dire lo demas aora.
a Mi xente no se ha ydo porque fuera perdida por el mismo casso que ay de tomar cuantos salen, y con la dilixencia que se hiço ayer de que maniiestassen todas las alquiladoras de*camas sus huespedes; es tan aqui los très criados mios y el que hiço el lance, que es sobrino de un Catalan que anda ay en la obra, el cual avia venido a buscarle, y yo le hice bolber â Alcala, y esta alli entretenido, porque me terni embaraçar a su sobrino, como dixe â V. M., y estoy rresuelto que sesten quedos y voy pensando
« Todas estas oossas de billetes y llaves me parecen muy mal ; no me an escrito nada, los alcaldes dello, si lo dexan para decirlo a bocca, olgaria que me lo escreviessen 6 dixessen porque tomaria yo f undamento dello para ordenarles que supiessen del paje donde y como era eslo, que quiça sera bien saverlo para mas fines y corto quedô el alcalde en no lo saver del paie.
« Esto de mandar que uno solo se encargasse del negocio les podria dar que sospechar, siendo de la calidad ques, si no ay algun f undamento para ello. Si me huvieran escrito lo del vaul y lo dellus llaves pudiera aver dello ocasion con ello, mas como no me lo an escrito no la ay. Si huviera alguna yo la tomaré, que bien veo es esto bueno, y si entendiere algo 6 me lo escrivieren que sea menester avisaros lo haré, y bos baced lo mismo y creo que los alcaldes no baran nada sin avisarmelo , y como he dicho lo mexor es que esos nombres sesten quedos y no trasplantarlos, y si yo pudiera detenerme aqui mas, muy bueno fuera que me bierades, mas no puedo porque la rreyna entra la semana que biene en el mes, y antes abré de scr, y asi A lo mas largo abré de
en embiarios, con algun despacho cada uno por si, porque dizque ay gran cuenta en los pasos.
c He pensado senor una cessa que dire luego.
c A me dicho Garcia de Arce esta tarde, en confiança al parecer, que le dijo su suegro en scercto que ténia un baul en su cassa con unes billeles de mugeres, y unas llaves de cassa agena para entrar en ella, y que un paje savidor dello avia estado con el alcalde esta tarde y dichole que por amor de Dios no supiesse la viuda de aquellos llaves por que se lebantaria una polborada del diablo que séria muy peor que la muerte cien beces.
« Digo aora senor que creo que séria bien que Y. M. mandasse que Hernan Velasquez 6 olro se encargasse de la aberiguacion del negocio ; como ques, por el rrecato de las cosas que se a escrito a V. M., que se asoman de terceros paraque assi se alargue 6 acorte la rrienda en alguna ocasion, porque, como digo, la xente no se puede trasplantar apriessa, y para esto yo huviera avido menester verme con V. M. que me allô solo apretado y metido en un bravo laberinto y se que se ha hecho cuanto se a podido, y se harâ asta perderlo todo y si se hace todo por V. M. y por su servicio comoloago, que sera ganado.
« Avia pensado, si V. M. sestuviera ay, hir yo alla y Uevarme mi jente y bir la despachando desde alla acia aca y acia allé.
« V. M. perdone que le he can-
partir de aqui el lunes, y si fuese sado, pero no puedo menos y almucbo menester, podriades venir lome sin V. M. muy solo porque al Pardo y detenerme yo para deseo acertar lo principal aunque esto alli el martes si la rreyna da se aventure lodo el rresto. lugar A ello, pero podria en esta « Dice me Garcia de Arce que
ocasion, por algun yndicio que Antonio de Liada esta hecho un alla tienen, dar que sospechar, y perro de que se diga en cassa asi tengo por lo méxor y mas d'Escobedo qu'es cosa del de Alba acertado que os estcis quedo bos y a eslado determinado de ablar y la xente, acicndo cara â todos al bijo.
como lo sabeis acer, pero si com- « Yten que la viuda quiere
biniere otra cossa podreis bénir ablar a V. M. y decirle cossas de al Pardo, y aun aqui, si fuese sus sospechas del duque de Alba fuerça, aunque os digo que darâ y Almirante y quiça yo. bien que sospechar. y si lo de « Juebes â 3 de avril 1578. »
aqui huviesse de ser, aviades de
venir manana domingo porque, como digo, me parti ré el lunes a dormir al Pardo, si no fuese menester antes por lo de la rreyna, aunque creo que no sera porque no entra en el mes basta los once 6 doce del.
<t No os allais muy solo pues estoy con vos y noos faltaré a todo lo que convenga y sea menester, como es tan rraçon, estad cierto desto y bien lo sabeis.
« Si la viuda me quisiere ablar ay, abréla de hoir, y sera lo mas acertado â solas o con solo su hijo, y eslo creo sera lo mexor y beremos lo que dira, y de lo que convenga y fuere menester me avisar por mémentos, que yo are lo mismo. Biernes antes de corner por cer rar luego el pliego aunque no hiré asta la noche. »
AtTENDIX I.
(P. 62, 81 et 181.)
DÉPOSITION DE PEREZ , Al'RES AVOIR SUBI LA TORTURE , SUR LES VÉRITABLES CAUSES DE LA MORT D'ESCOVEDO.
[Pràceso manuscrit.)
a Y quedando â solas con el lizenciado Juan Gomez y yo el escribano, dixo el dicho Antonio Perez, que aviendo enlendido que Juan de Escobedo no procedia con la fidelidad y seguridad en el trato de las cosas del servicio de Su Magestad y que en particular se tubô noticia por el nuncio Hermaneto que avia entrado en Roma el algunas veces que fue alla con el cardenal de Como para que Su Santidad hi-
ciesse oticio con cl rey, para que Su Magestad embiasse al reyno de Inglaterfa al sefior don Juan de Austria, por lo quai viniendo aqui a la corte Escobedo despues que el senor don Juan de Austria acetô la jornada i Flandes, y no aviendo dado quenta dello â Su Magestad ni a este que déclara, con ser el dicho Escobedo confidente suyo : loqual como el dicho déclarante lo entendit del dicho nuncio Hermaneto, diô quenta à* Su Magestad, y le mandé que se pusiesse en particular de lo que avia; y el dicho Hermaneto dixô A este déclarante una manana, estas palabras : — Senor Antonio, quien es un Escobedo ? Porque me ha venido un despacho del papa nuestro senor en cifra con orden que yo mismo lo descifre ? T este que déclara respondiô : Debe de ser el sec. Escobedo, y preguntôle de que era el despacho ? — Que era ordenarle Su Santidad que hiciesse todos aquellos oficios que cl dicho Escobedo pidiesse para que tubiesse por bien Su Magestad que fuesse investido (el senor don Juan) del reyno de Inglaterra, de lo quai este déclarante diô quenta a Su Magestad, el quai recibiô disgusto por ver que Escobedo no le avia dado quenta dello para resolverse. (Se concerté) que se dissimulasse con Escobedo, para ver donde iba a dar, y consultado con este déclarante, que era bien dissimular y esperar al ruego de Hermaneto, y o6cio de Su Sanlidad en su nombre, y correspondia responder gratamente a la proleccion, como se liizo, y sucediô : porque yendo el Hermaneto a Su Magestad con la tal demanda conforme à" lo que Escobedo, le respondiô Su Magestad mui gratamente dando gracias & Su Santidad por el cuidado que ténia del acrecentamiento de su hermano ; lo quai pareciô convenia asi por ver donde se iba â dar con esta materia. Viendo que ni de parte del senor don Juan, ni por Escobedo se avia dado quenta desto, antes Su Magestad avia tenido una carta de mano de don Juan de Zuniga, embaxador que entonces era en Roma, en que le decia que alli avia ido Escobedo, embiado por cl sefior don Juan de Austria, y que aunque le avia dado quenta de algunas cosas de su ida, y que le avia visto tratar con el cardenal estrechamente y no sabia que podia ser, y como sobrevinô por aca saberlo, como arriba esto dicho, y no tener noticia dello Su Magestad por otra parte, concibiô sospecha del procéder de Escobedo, de que debia de meter al senor don Juan en cosas mayores.
c Despues desto, vino el senor don Juan â esta corte despues de aver acetado cl cargo de Flandes, y mandô Su Magestad â este déclarante que fuese siempre teniendo quenta con los andamientos de Escobedo, teniendolos por sospechesos por el recato que avia tenido en darle quenta desto : y aviendo Uegado el senor don Juan, se lue tratando de su despacho para Flandes ; y como se traia esta otra materia en platicas, fue una de las cosas que el senor don Juan pidiô â Su Ma-* gestad, que le diesse la jornada de Inglaterra con la gente que se
resolviô entonces que se sacasso de FI an des. Su Magestad vino en"] ello por obligar al senor don Juan al trabajo de la jornada, pero otorgôsele ladiclui jornada, acomodando primero las cosas de Flandes con la dicha gente, como dicho, que de alli se sacasse. Succdiô que partido el senor don Juan, y llegado a Flandes, los estados no quisieron venir en que la gente de tierra pudiesse salir por raar, sino es que volviesse a Ytalia de donde avia venido. Estando en esto la cosa, llegô un correo despachado por el senor don Juan, y entre los despachos que trahia, venia uno para el déclarante del senor don Juan en cil'ra, en que le escribia que procurasse en todas maneras que Su Magestad tenga por bien que la gente no vuelva a Ytalia; y en la dicha car ta, si no se acuerda mal, le ofrecia un buen regalo porque encaminasse este négocies y aun le ha hablado en ella con iee de Escobedo, que es cl que cii'raba, y descifraba estas cosas confidentes, y este déclarante comunicaba todo esto con Escobedo, como que Su Magestad no sabia nada de lo que entre ellos passaba. Pcro este déclarante daba quenta y mostraba todo lo que le escribian y pasaba con el , a Su Magestad , el quai mandé responder que en ninguna manera convenia, sino que se exécutasse lo resuelto de antes acerca de la dicha gente; y este déclarante respondiô al despacho suyo, como que avia hecho oficios con Su Magestad y con eso se entretubô mas la dicha gente. En este tiempo hubo carta de Juan de Vargas, embajador en Francia, y particularmente para este déclarante, dandole quenta como iban alli algunos embiados del senor don Juan de Austria, y que aunque estaban en publico algunos dias, se despedian, y despues se sabia que estaban secretos en la recamara de Monseur de Gissa. Con este aviso se tomô mas cuidado destos tratos y mas no se dando quenta â Su Magestad. Con esto y conque llegô Escobedo a San Lorenzo, sin saber que venia hasta parecer alla, Su Magestad recibiô de esta venida gran pesad timbre, pareciendole que debia de ser alguna invencion suya como estaba ya tocado de las cosas dichas, tanto que se acuerda este déclarante que Su Magestad le escribiô en una carta de mano de Escobedo en que daba quenta de su Uegada a Santander, vos vereis que os ha de matar esse hombre. Llegô Escobedo y Su Magestad mandô a este de clarante que le saliesse â recibir al camino y sonsacarle la invencion a* que venia. Hizolo asi, y dixole en la vista : « Que ay ? Es rota la « guerra con Francia? » Respondiô : « Como asi que es rota? Y es me- « nester tratar las armas » y que conviene detener la gente por que avia celos de Francia y cosas a este proposito. Tratandose desto tubô carta este déclarante de Juan de Vargas Mexia embaxador de Francia, que le vol via â avisar de las idas y venidas por el senor don Juan de Austria A Monseur de Gissa con quien pensaba que avia inteligencias. Su Magestad entendido desto y sobre lo passade, tubô por mui sos
pechoso A Escobedo cerca de la persona del senor don Juan, y siempre este déclarante de todas estas cosas, y las que iba entendiendo, iba dando quenta a Su Magestad como es buen testigo, y los papeles de su real mano que se podran hallar entre los suyos en que le dice se doble con Escobedo, para sacarle lo que traia, y ser aquello lo que convenia, y que asi lo haga y esto fue lo principal de aver dado quenta a Su Magestad y fue ocasion de parecer que la compania de Escobedo no era conveniente cerca el senor don Juan : y esto dixo ser verdad y lo ûrmô.
« Fuele preguntado, si eran estas las cosas que dixo â Su Magestad avia para la muerte de Escobedo? dixo que lodo lo que ha dicho pasaba asi, y que secomunicô con el marques de los Vêlez, el quai, entendida la relacion, y viendo los papeles délia, y delenguage tan peligroso, que llegaba & decir Escobedo que si salian con Tnglatcrra, segun se lo dixo diversas veces â este déclarante, avian de ser un milord y senores en aquel reyno ; y quando se recobrô* Espana fue por la montana, que bechos senores de Tnglaterra lo serian de la ria de Santander y que por alli vendrian â ganar i Espana, y a hechar â Su Magestad de ella, y esto tratado con termino de mucho menosprecio de la persona de Su Magestad ; y el marques de los Vêlez aviendo entendido esto y vislo algunos papeles de lo dicho arriba, le parecio ser peligroso nombre, que convenia desviarle del senor don Juan ; y de tal manera fue esto que dixo en Âlcala de Henares â Hernando de Escobar que era el secretario de las cartas, que desde el conde don Julian, no avia avido mayor traidor que Escobedo : de mas desto el dicho Escobedo hablaba mui mal de la persona de Su Magestad, de tal suerte que el Li^ Padilla, clerigo , que fue el que aqui reformé a los frailes Franciscos, escribiâ â Su Magestad & San Lorenzo como delante de el avia dicho é la princesa de Eboli, y â Brianda de Gusman cosas mui ofensivas contra Su Magestad, quien estubo mui cerca de hacerle prender, y se dejô de hacer porque el senor don Juan se recataria, sino le dejaran volver y era verterlo todo, y que era menester medio, porque el uno inconveniente, y el otro se remédiasse : y pareciô méjor al marques de los Vêlez darle un bocado y acabarle : y que estas (dixo) son las cosas que dixo â Su Magestad.
€ Y esto respondiô ser verdad y lo firmd de su nombre Antonio Perez. »
Appendix J.
Le frère aîné d'Escovedo avait fait les démarches les plus actives pour obtenir la mise en accusation des meurtriers de son frère. Plusieurs fois il s'était adressé au président de Castille, Antonio Pazos, qui s'était vainement efforcé d'écarter son intervention. Pazos y était enfin parvenu par un moyen détourné et l'annonçait ainsi à Perez, le 25 juin 1579" :
« Al fin por acortar enbites con este hechadicho, yo enbié a llamar Joan Gomez, y por rrenglones escritos de mi mano le nombre por juez en esta caussa, y toméle juramento de secreto, y le déclaré ej camino donde havia de caminar y como ; y maiïana bolbiendo à* mi el ombre yo le dire que ya le tengo dado por juez al alcalde, que acuda â el, y que quando à el baia sinque interbenga notario le comience â examinai-, y con juramento, que parentesco ténia con el muerto y si avia bijos y muger y otros trasbersales mas propincos quel, y si alguna persona le avia traido 6 ynducido a este negocio 6 le dava dineros 6 ayuda para seguirlo, e quien y donde posava el, y comia en esta corte, y que todo lo que dixesse se lo hiciesse firmar y reconocer y despues le declararemos por no parte. T hecho esto à* mi juicio conbiene acavar el negocio de una bez, y séria quel alcalde dé su emplaçamiento y llamamiento â la muger y hixos del muerto, llamandolos si quisieren bénir â* qucrellar y acusar y poco â* poco hir procediendo hasta aver declaracion con todos, e porque, venido Y. M. a qui, babria lugar a" platicar todo mas largo no digo mas de que darà Y. M. relation de todo esto. De Madrid â* 25 de junio de 1579. Servidor de Y. M., el obispo don Antonio de Paços '. »
Appendix K.
(P. 328.) ANTOMU8 PEBEZIUS AD COMITEM ESSEXI£.
(Musée Britannique, ms. addit., 4115, p 65 s .)