Quien viere el suraptuoso
Tûmulo al alto cielo levantado
De luto rodeado,
De lumbres mil copioso.
Si se para â mirar quien es el muerto.
Sera desde hoy bien cierto,
Que no podrà. en el mundo bastar nada
Para estorvar la fiera muerte agrada.
Ni edad ni gentileza,
Ni sangre real antigua y generosa,
Ni de la mas gloriosa
Corona la belleza
Ni fuerte corazon, ni muestras claras
De allas virtudes raras,
Ni tan gran padre, ni tan grande abuelo
Que Uenan con su fama tierra y cielo.
l Quién ha de estar seguro,
Pues la Fenix que sola tuvo el mundo,
Y otro Gârlos segundo Nos Ueva el hado duro ?
Y vimos sin color tu blanca cara A su Espana tan cara
Como la tierna rosa delicada,
.Que fué sin tiempo y sin razon cortada.