tome II
ROMANCES
El gallo ele las brabatas ,
La gala de los donayres :
Que pierdo mucho en perderte Que gano mucho en ganarte,
Y que si nacieras mudo ,
Fuera posible adorarte.
M as por este inconveniente Determino de dexarte ,
Que eres pródigo de lengua ,
Y amargan tus libertades.
Mucho pueden con las damas Los galanes de tus partes , Porque los quieren briosos ,
Que hiendan , y que desgarren Pero también , Zayde amigo ,
Si algún banquete les hacen , El plato de sus favores Quieren que coman y callen.
Costoso fue el que hiciste :
Venturoso fueras , Zayde,
Si conservarme supieras ,
Como supiste obligarme.
Pero no saliste apenas De los jardines de Tarfe , Quando hiciste de tus dichas
Y de mi desdicha alarde.
Y á un morillo mal nacido
ROMANCES
Me dixéron que enseñaste La trenza de mis cabellos ,
Que te puse en el turbante.
No pido que me la des.
Ni que tampoco la guardes ,
Mas quiero que entiendas , moro , Que en mi desgracia la traes.
También me* certificáron Gomo le desafiaste ,
Por las verdades que dixo ,
Que ¡ nunca fueran verdades !
Le mala gana me rio :
I Qué donoso disparate !
Tu no guardas tu secreto ,
Y quieres que otro lo guarde.
No quiero admitir disculpa.
Otra vez vuelvo á avisarte ;
Esta será la postrera .
Que me veas, y te hable. »
Lixo la discreta Zayda Al altivo Abencerrase
Y al despedir le replica :
Quien tal hace , que tal pague.
ROMANCES
EL DESAFIO.
» S i tienes el corazón ,
Zayde, como la arrogancia,
Y, á medida de las manos,
Dexas volar las palabras ;
Si en la vega escaramuzas ,
Como entre las damas hablas ,
Y en el caballo revuelvues
El cuerpo , como en las zambras ; Si el ayre de los bohordos Tienes en jugar la lanza,
Y como danzas la toca,
Con la cimitarra danzas ;
Si , como el galan ornato ,
Usas la lucida malla,
Y oyes el son de la trompa , Como el son de la dulzayna ;
Si respondes en presencia ,
Como en ausencia te alabas ;
Sal á ver si te defiendes ,
Como en el Alhambra agravias.
ROMANCES
Y, si no osas salir solo.
Como lo está el que te aguarda , Algunos de tus amigos ,
Para que te ayuden , saca.
Que los buenos caballeros No en palacio ni entre damas , Se aprovechan de la lengua ,
Que es donde las manos callan.
Pero aquí que hablan las manos , Yen , y verás como habla El que , delante del rey ,
Por su respeto, callaba. »
Esto el moro Tarfe escribe.
Con tanta cólera y rabia ,
Que donde pone la pluma ,
El delgado papel rasga.
Y llamando á un page suyo ,
Le dixo : «Yete al Alhambra,
» Y en secreto al moro Zayde » Da de mi parte esta carta,
» Y dirásle que le espero » Donde las corrientes aguas » Del cristalino Xenil » Al Generalife bañan, »
ROM AN CRS.