Z U LEMA EN LOS TOROS
Aquel valeroso moro.
Rayo de la quinta esfera, Aquel nuevo Apolo en paces, Y nuevo Marte en la guerra; Aquel que dexó memoria De mil hazañas diversas, Antes de apuntarle el bozo , Por punta de lanza hechas ; Zulema, al fin, el valiente, Hijo del fuerte Zulema,
Que dexó en la gran Toledo Fama y memoria perpetua;
No armado sino galan, Aunque armado mas lo era , Fue á ver en Avila un dia
Las fiestas , como de fiesta.
En viéndole, la gran plaza Toda se alegra y se altera.
Que el ver en fiestas al moro Les parece cosa nueva.
ROMANCES. '123
En los andámios Reales
Los adalifes le ruegan
Que se asiente, aunque se temen.
Que á todos los escurezca.
Quando mas breve que el viento,
Y mas veloz que cometa ,
Del celebrado Xarama Un toro en la plaza sueltan .
De aspecto bravo y feroz,
Yista enojosa y soberbia ,
Ancha nariz, corto cuello.
Cuerno ofensibíe y piel negra.
Desocúpale la plaza Toda la mas gente de ella;
Solo algunos de a caballo.
Aunque le temen, le esfuerzan.
Piensan hacer suerte en él.
Mas fuéles la suya adversa,
Pues , siempre que el toro embiste ,
Los maltrata y atropella.
No osan mirar á las damas ,
De pura vergüenza de ellas.
Aunque ellas tienen los ojos En otra fiera mas fiera.
A Zulema miran todas;
ROMANCES
Y una disfrazada entre ellas,
Que hace á todas la ventaja Que el sol claro á las estrellas,
Le hizo señas, con el alma,
De quien son los ojos lengua ,
Que esquite aquellos azares ,
Con alguna suerte buena.
La suya bendice el moro.
Pues gusta de que se ofrezca Algo que á la bella mora De sus deseos dé muestra.
Salta del andámio luego.
Mas no salta , sino vuela ;
Que Amor le presto sus alas.
Como es suya aquesta empresa.
Quando vé que á un hombre el toro Con pies y manos le huella,
Y , siendo sujeto al hombre,
Agora al hombre sujeta.
A pie se parte á librarle ,
Y aunque todos le vocean,
No lo dexa , por que sabe Que está su victoria cierta.
Llega al toro , cara á cara ,
Y con la indomable diestra
ROMANCES
Esgrime el agudo alfange, Haciéndole mil ofensas.
Retírase el toro atrás,
Líbrase el que estaba en tierra, Grita el pueblo, brama el toro, Vuelve á aguardarle Zulema.
Otra vez vuelve á embestille ,
Y, mejor que la primera,
Le acierta, y riega la plaza,
Con la sangre de sus venas.
Brama, bufa escarva, huele, Anda al rededor , patea ,
Vuelve á mirar quien le ofende, Y de temelle da muestra.
Tercera vez le acomete ,
Echando por boca y lengua Blanca y colorada espuma ,
De corage y sangre hecha.
Pero ya cansado el moro De verle durar , le acierta Un golpe , por do á la muerte Le abrió una anchurosa puerta.