‹ Espagne poetiqueChapitre 67 sur 112 · AUX ÉTOILES · texte numérisé non relu

AUX ÉTOILES

Ou suis-je? en quel essor,

S’enlevant avec moi, l’intelligence ailée,

Sur des nuages d’or ,

Me transporte au palais de la voûte étoilée ? Astres, arrêtez-vous :

Inextinguibles phares ,

Qui, pour notre œil mortel , de votre éclat avares Volez si loin de nous,

Restez : que, poursuivant cet ineffable songe , Mon regard dans vos feux lentement se prolonge.

Les clartés d’alentour

Révèlent plus avant des splendeurs infinies ;

Plus avant tient sa cour Le roi de l’univers , au sein des harmonies.

Il entend , gracieux ,

Les princes de ses anges ,

Au son des luths divins , moduler ces louanges Dont résonnent les cieux.

Et , roi de l’univers , l’Éternel en est l’âme ,

Le meut de son regard , l’échauffe de sa flamme.

M EL EN DE Z

Mais , où le globe obscur ,

Que l’homme ingrat ravage, a-t-il fui? Nulle trace N’en reste aux champs d’azur ,

Ni de l’astre serein , dont l’orbite l’embrasse.

Je l’oublie , et parcours Cette ardente coupole ;

Je plane, en melevant, sur le fanal du pôle;

En m’élevant toujours ,

Je fends l’immensité; d’une audace plus ferme, De la création j’atteins enfin le terme.

Le terme ! qu’ai-je dit?

Ici d’autres soleils , d’autres cieux , d’autres sphères Au maître qui les fit

Rendent nouvel hommage , en nouveaux caractères. Quel cercle eût arreté L’auteur inépuisable.

Pour qui le monde n’est qu’un atome de sable ,

A qui rien n’a coûté ,

Ni d’orbes radieux ces millions sans nombre ,

Ni d’autres millions prêts à jaillir de l’ombre?

L’homme a pu dire : assez !

Jamais rien n est assez pour la Toute-puissance;

Depuis que , traversés ,

Les gouffres du chaos reçurent son essence.

M EL EN DE Z

Que ce bel univers ,

Qui fut alors, réponde :

Orion, Syrius, soleil de notre monde,

Astres , signes divers ,

Parlez, peuple des deux , où plaça votre maître La ligne de contact du néant et de l’être ?

O vous, qui de la Nuit Semez de diamans la somptueuse robe ;

Vous, dont le cours conduit

La voile aventureuse aux limites du globe ;

Dieux de l’agriculteur,

Dans l’enfance des âges ,

Qui , seuls , dans le désert montrez les pâturages Au nomade pasteur ;

Chefs-d’œuvre du Très-haut : en quel lieu mon audace Peut-elle contempler les splendeurs de sa face ?

Pressé du même soin ,

Dôjà , j’ interrogeai bien des fois la nature :

« Plus loin » toujours , « plus loin , » Répond tout phénomène et toute créature.

L’insecte voltigeant Parmi les fleurs nouvelles Disait ; « Il est plus loin celui qui peint mes ailes » D’or, de pourpre et d’argent. »

MELENDEZ

« Plus loin, » me répondaient les oiseaux du bocage; « PI us loin , » disait l’aiglon dégagé du nuage.

« Plus loin , » du sein des airs,

« Plus loin » dit le tonnerre , en sa voix effrayante , « Est celui , qui d’éclairs

» M’environne, allumant ma flamme foudroyante. »

« Plus loin , » me dites-vous :

Où , donc , tient à l’espace Ce lointain fugitif, qui toujours me dépasse, Inaccessible à tous ?

Lieu d’où voit l’Eternel de son système immense Le départ et le but, s’il finit, s’il commence. «

Soleils, flambeaux sacrés,

( Car, peut-être , entre vous est celui qui l’éclaire ) Toujours vous brillerez,

Pour redire à nos sens sa grandeur tutélaire D’un vol ambitieux ,

Hors du but élancée ,

Vous verrez s’élever l’inquiète pensée Pour apprendre les deux;

Mais , retombé sur soi , cet autre phénomène N’aura fait que sentir la petitesse humaine.

„<J- ¿ti í-’V,

W ÿi

ME LENDE Z

ROSANA EN LOS FUEGOS.

ROMANCE

Del sol llevaba la lumbre

Y la alegría del alba En sus celestiales ojos La hermosísima Rosana ;

Una noche que á los fuegos Salió la fiesta de pasqua ,

Para abrasar todo el valle En mil amorosas ansias.

La primavera florece

Do la breve huella estampa :

Los Cupidos la rodean;

Y las Gracias la acompañan.

Y ella , así como en el valle Descuella la altiva palma ,

Y sus flotantes pimpollos Hasta las nubes levanta :

O , qual vid de fruto llena ,

Que con el olmo se abraza >

Sus largos vástagos tiende ,

Al arbitrio de las ramas :

Así , entre sus campañeras ,

El nevado cuello alza.

Hermosa , en medio , brillando ,

melendez.

Quai fresca rosa entre zarzas.

Todos los ojos se lleva Iras sí, todo lo avasalla .

J)e amor mata á los pastores ,

V de envidia á las zagalas.

Ni las músicas se atienden :

JNi se gozan las lumbradas :

Que todos corren por verla ;

V al verla todos se abrasan.

¡ Que de suspiros se escuchan !

; Que de vivas, y de salvas!

i\o hay zagal que no Ja admire,

V no se esmere en loarla.

Qual absortóla contempla, i á la aurora la compara , Quando mas alegre sale,

i el cielo de su albor baña.

Qual , al fresco y verde aliso , Que crece al mareen del aeua,

Quando, mas pomposo en hojas.

En su cristal se retrata.

Qual , á la Luna , si muestra Llena su esfera de plata ,

/ Y asoma por los collados ,

De luceros coronada.

Otros , pasmados la miran ,

Y mudamente la alaban ;

MELENDEZ

Y, mientras mas ïa contemplan, Muy mas hermosa la hallan.

Que es como el cielo su rostro , Quando , en la noche callada ,

Brilla con todas sus luces ,

Y los ojos embaraza.

¡ Oh ! ¡ que de envidias se encienden ! ¡ Oh ! ¡ que de zelos que causa En las Zagalas del Tormes Su perfección sobre humana !

Las mas hermosas la temen ;

Mas sin osar murmurarla:

Que , como el oro mas puro ,

No sufre una leve mancha.

Bien haya tu gentileza,

Una y mil veces bien haya;

Y ¡ abrase la envidia al pueblo , Hermosísima serrana !

Toda, toda eres perfecta :

Toda eres donayre y gracia.

El amor vive en tus ojos ;

Y la gloria está en tu cara.

La libertad me has robado :

Yo la doy por bien robada :

Mas recibe el don benigna.

Que mi humildad te consagra.

314 MELENDEZ

DE LAS NAVIDADES.

A J OVIN O.

ODA

Pues vienen navidades.

Cuidados abandona;

Y toma por un rato La cítara sonora.

Cantaremos, Jovino , Mientras que el Euro sopla , Con voces acordadas ,

De Anacréon las odas.

O , á par del dulce fuego ,

Las fugitivas horas Engañaremos juntos.

En pláticas sabrosas.

Ellas van, y no vuelven De las nocturnas sombras;

¿ Por qué pues con desvelos Hacerlas aun mas cortas ?

Yo vi en mi primavera Mi barba vergonzosa .

Qual el dorado vello ,

ME L EN DE Z

Que el albérchigo brota :

Y en mis cándidas sienes Ei oro en hebras roxas , Que ya los años tristes Obscuras me las tornan.

Yo vi al Abril florido ,

Que el valle alegre borda ;

Y al abrasado Julio

Y i marchitar su alfombra.

Vino el opimo Octubre.

Las uvas se sazonan ;

Mas el Diciembre helado Le arrebató su pompa.

Los dias y los meses Escapan como sombra;

Y á los meses los años

Suceden por la posta.

Asi á la triste vida Quitemos las zozobras ,

Con el dorado vino ,

Que bulle ya en la copa.

¿ Quien los cuidados tristes Con él no desaloja ;

Y al padre Baco canta ,

Y á Yénus cipriota?

Ciñámonos las sienes De mirtos y de rosa :

Brindemos; y aunque el Euro Combata con el Bóreas.

¿ Que á nosotros su silbo ?

Si el pecho alegre go$a De Baco y sus ardores.

De Vénus y sus glorias.

Y la Amistad me ofrece , Celeste encantadora ,

Dichas que antepusiera Un rey á su corona.

Acuerdóme una tarde, Quando el Sol , entre sombras Baxaba despeñado Al reyno de la Aurora ;

Que yo al hogar cantaba De mi inocente choza ,

Mientras baylaban juntos

Zagales y pastoras.

De nuestro amor sencillo

La suerte venturosa :

Riquísimo tesoro ,

Que en ti mi pecho goza.

Y haciendo por tu vida

MELENDEZ

Que tanto á España importa, Mil súplicas al cielo Con voces fervorosas;

Cogi en la diestra mano ,

Cosí la brindadora

Taza , y, con sed amiga ,

Por ti la apuré toda.

Quedaron admirados Zagales que blasonan De báchícos furores,

Al ver mi audacia loca.

Mas yo , tornando al punto , Con sed aun mas beoda , Segunda vez libréla Del néctar que la colma.

Cantando enardecido ,

Con lira sonorosa ,

Tu nombre, y las amables Virtudes que te adornan.

^ MELENDEZ

ODA

A LAS ESTR-ELLAS.

¿ Dó estoy ? qué presto vuelo De alada inteligencia me levanta ,

Desde la tierra vil , a los reales Alcázares del cielo?

Parad, soles ardientes :

Lámparas eternales,

Que huís girando en ligereza tanta ,

Las alas esplendentes Coged , coged ; y en vuestra luz gloriosa Abísmese mi vista venturosa.

Por do quiera fulgores ,

Y viva acción y presto movimiento.

El dios del universo aqui lia sentado

Su corte, entre esplendores :

Del infinito coro De ángeles acatado ,

Grato aqui escucha el celestial concento De sus laúdes de oro r Qual alma celestial el orbe alienta ;

Y en sola una mirada le sustenta.

MELENDEZ

¿ Qué es de la tierra obscura :

Este átomo de polvo que orgulloso Debastándolo agita el hombre insano ?

¡ Ay ! ora en guerra dura Despareció : y perdido Su sol con ella, en vano Ansia el ánimo hallarlo , cuidadoso Entre tanto encendido Fanal, ni à sus planetas ? alli estaba La blanca luna ; y Marte allá tornaba.

Sobre ellos sublimado ,

Corro en la inmensidad : la lira ardiente El Orion , las Pléyadas lluviosas ,

Y á ti , o S irio , inflamado

En viva , hermosa lumbre ,

Dexo atrás y las Osas.

Sobre el fanal del polo refulgente ,

Del empireo á la cumbre Trepo : la mente aun mas allá se lanza ;

Y de la creación el fin alcanza.

¡ Qué digo : el fin! . Empieza

Otro y otro sistema , y otros cielos ,

Y otros soles y globos cristalinos ,

De indecible belleza.

MELENDEZ

¿ Qué serafín glorioso ,

En sus vagos caminos ,

Podrá alcanzarlos con sus raudos vuelos ?

Mi espirtu congojoso Por do quier halla mas , si mas desea ;

Y el infinito en torno le rodea.

Si, si ; que la inefable Diestra del Hacedor no se limita,

Qual la mente humanal , à cerco breve.

El mar ancho , insondable Tan nada le ha costado Qual la arenilla leve :

Lo proprio un claro sol , que esa infinita Multitud que ha sembrado ,

Gomo el polvo , en el ancho firmamento ;

Y hoy de nuevo encender miles sin cuento.

Ante El , como la nada ,

Así es la creación ; menos que un puro Rayo solar á su orbe luminoso :

Ni en su mente sagrada Hay hasta aquí : su diestra Jamas yace en reposo ;

Del punto que animando el caos obscuro , En soberana muestra ,

M EL EN DE Z

De su alto mando le intimó : feneee •

Y á esta ancha, inmensa bóveda : aparece.

Aqui la demandara

Por su infinito Autor ¿ donde asentado Entre esplendores y eternal ventura Su excelso trono alzara ?

¿ Por qual feliz camino La humilde criatura l uede trepar a su inefable estado ?

¿ Do su confin divino

Toca y que sol le alumbra ? ¿ ó donde dixo : «De mis obras el termino aqui fixo ? »

« Cesemos : este sea Postrer lucero, el valladar lumbroso A La gran obra que yacia acordada En mi inefable idea :

Columna majestuosa Entre el ser y la nada ,

Alzada por mi brazo poderoso.

Mi bondad ve gozosa Del postrer mundo al átomo primero ;

Y en todo brilla , y mi supremo esmero. »

Decid pues , encendidos Globos, que ardeis sin número; fanales,

Page 1