AUX ÉTOILES
Ou suis-je? en quel essor,
S’enlevant avec moi, l’intelligence ailée,
Sur des nuages d’or ,
Me transporte au palais de la voûte étoilée ? Astres, arrêtez-vous :
Inextinguibles phares ,
Qui, pour notre œil mortel , de votre éclat avares Volez si loin de nous,
Restez : que, poursuivant cet ineffable songe , Mon regard dans vos feux lentement se prolonge.
Les clartés d’alentour
Révèlent plus avant des splendeurs infinies ;
Plus avant tient sa cour Le roi de l’univers , au sein des harmonies.
Il entend , gracieux ,
Les princes de ses anges ,
Au son des luths divins , moduler ces louanges Dont résonnent les cieux.
Et , roi de l’univers , l’Éternel en est l’âme ,
Le meut de son regard , l’échauffe de sa flamme.
M EL EN DE Z
Mais , où le globe obscur ,
Que l’homme ingrat ravage, a-t-il fui? Nulle trace N’en reste aux champs d’azur ,
Ni de l’astre serein , dont l’orbite l’embrasse.
Je l’oublie , et parcours Cette ardente coupole ;
Je plane, en melevant, sur le fanal du pôle;
En m’élevant toujours ,
Je fends l’immensité; d’une audace plus ferme, De la création j’atteins enfin le terme.
Le terme ! qu’ai-je dit?
Ici d’autres soleils , d’autres cieux , d’autres sphères Au maître qui les fit
Rendent nouvel hommage , en nouveaux caractères. Quel cercle eût arreté L’auteur inépuisable.
Pour qui le monde n’est qu’un atome de sable ,
A qui rien n’a coûté ,
Ni d’orbes radieux ces millions sans nombre ,
Ni d’autres millions prêts à jaillir de l’ombre?
L’homme a pu dire : assez !
Jamais rien n est assez pour la Toute-puissance;
Depuis que , traversés ,
Les gouffres du chaos reçurent son essence.
M EL EN DE Z
Que ce bel univers ,
Qui fut alors, réponde :
Orion, Syrius, soleil de notre monde,
Astres , signes divers ,
Parlez, peuple des deux , où plaça votre maître La ligne de contact du néant et de l’être ?
O vous, qui de la Nuit Semez de diamans la somptueuse robe ;
Vous, dont le cours conduit
La voile aventureuse aux limites du globe ;
Dieux de l’agriculteur,
Dans l’enfance des âges ,
Qui , seuls , dans le désert montrez les pâturages Au nomade pasteur ;
Chefs-d’œuvre du Très-haut : en quel lieu mon audace Peut-elle contempler les splendeurs de sa face ?
Pressé du même soin ,
Dôjà , j’ interrogeai bien des fois la nature :
« Plus loin » toujours , « plus loin , » Répond tout phénomène et toute créature.
L’insecte voltigeant Parmi les fleurs nouvelles Disait ; « Il est plus loin celui qui peint mes ailes » D’or, de pourpre et d’argent. »
MELENDEZ
« Plus loin, » me répondaient les oiseaux du bocage; « PI us loin , » disait l’aiglon dégagé du nuage.
« Plus loin , » du sein des airs,
« Plus loin » dit le tonnerre , en sa voix effrayante , « Est celui , qui d’éclairs
» M’environne, allumant ma flamme foudroyante. »
« Plus loin , » me dites-vous :
Où , donc , tient à l’espace Ce lointain fugitif, qui toujours me dépasse, Inaccessible à tous ?
Lieu d’où voit l’Eternel de son système immense Le départ et le but, s’il finit, s’il commence. «
Soleils, flambeaux sacrés,
( Car, peut-être , entre vous est celui qui l’éclaire ) Toujours vous brillerez,
Pour redire à nos sens sa grandeur tutélaire D’un vol ambitieux ,
Hors du but élancée ,
Vous verrez s’élever l’inquiète pensée Pour apprendre les deux;
Mais , retombé sur soi , cet autre phénomène N’aura fait que sentir la petitesse humaine.
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ME LENDE Z
ROSANA EN LOS FUEGOS.
ROMANCE
Del sol llevaba la lumbre
Y la alegría del alba En sus celestiales ojos La hermosísima Rosana ;
Una noche que á los fuegos Salió la fiesta de pasqua ,
Para abrasar todo el valle En mil amorosas ansias.
La primavera florece
Do la breve huella estampa :
Los Cupidos la rodean;
Y las Gracias la acompañan.
Y ella , así como en el valle Descuella la altiva palma ,
Y sus flotantes pimpollos Hasta las nubes levanta :
O , qual vid de fruto llena ,
Que con el olmo se abraza >
Sus largos vástagos tiende ,
Al arbitrio de las ramas :
Así , entre sus campañeras ,
El nevado cuello alza.
Hermosa , en medio , brillando ,
melendez.
Quai fresca rosa entre zarzas.
Todos los ojos se lleva Iras sí, todo lo avasalla .
J)e amor mata á los pastores ,
V de envidia á las zagalas.
Ni las músicas se atienden :
JNi se gozan las lumbradas :
Que todos corren por verla ;
V al verla todos se abrasan.
¡ Que de suspiros se escuchan !
; Que de vivas, y de salvas!
i\o hay zagal que no Ja admire,
V no se esmere en loarla.
Qual absortóla contempla, i á la aurora la compara , Quando mas alegre sale,
i el cielo de su albor baña.
Qual , al fresco y verde aliso , Que crece al mareen del aeua,
Quando, mas pomposo en hojas.
En su cristal se retrata.
Qual , á la Luna , si muestra Llena su esfera de plata ,
/ Y asoma por los collados ,
De luceros coronada.
Otros , pasmados la miran ,
Y mudamente la alaban ;
MELENDEZ
Y, mientras mas ïa contemplan, Muy mas hermosa la hallan.
Que es como el cielo su rostro , Quando , en la noche callada ,
Brilla con todas sus luces ,
Y los ojos embaraza.
¡ Oh ! ¡ que de envidias se encienden ! ¡ Oh ! ¡ que de zelos que causa En las Zagalas del Tormes Su perfección sobre humana !
Las mas hermosas la temen ;
Mas sin osar murmurarla:
Que , como el oro mas puro ,
No sufre una leve mancha.
Bien haya tu gentileza,
Una y mil veces bien haya;
Y ¡ abrase la envidia al pueblo , Hermosísima serrana !
Toda, toda eres perfecta :
Toda eres donayre y gracia.
El amor vive en tus ojos ;
Y la gloria está en tu cara.
La libertad me has robado :
Yo la doy por bien robada :
Mas recibe el don benigna.
Que mi humildad te consagra.
314 MELENDEZ
DE LAS NAVIDADES.
A J OVIN O.
ODA
Pues vienen navidades.
Cuidados abandona;
Y toma por un rato La cítara sonora.
Cantaremos, Jovino , Mientras que el Euro sopla , Con voces acordadas ,
De Anacréon las odas.
O , á par del dulce fuego ,
Las fugitivas horas Engañaremos juntos.
En pláticas sabrosas.
Ellas van, y no vuelven De las nocturnas sombras;
¿ Por qué pues con desvelos Hacerlas aun mas cortas ?
Yo vi en mi primavera Mi barba vergonzosa .
Qual el dorado vello ,
ME L EN DE Z
Que el albérchigo brota :
Y en mis cándidas sienes Ei oro en hebras roxas , Que ya los años tristes Obscuras me las tornan.
Yo vi al Abril florido ,
Que el valle alegre borda ;
Y al abrasado Julio
Y i marchitar su alfombra.
Vino el opimo Octubre.
Las uvas se sazonan ;
Mas el Diciembre helado Le arrebató su pompa.
Los dias y los meses Escapan como sombra;
Y á los meses los años
Suceden por la posta.
Asi á la triste vida Quitemos las zozobras ,
Con el dorado vino ,
Que bulle ya en la copa.
¿ Quien los cuidados tristes Con él no desaloja ;
Y al padre Baco canta ,
Y á Yénus cipriota?
Ciñámonos las sienes De mirtos y de rosa :
Brindemos; y aunque el Euro Combata con el Bóreas.
¿ Que á nosotros su silbo ?
Si el pecho alegre go$a De Baco y sus ardores.
De Vénus y sus glorias.
Y la Amistad me ofrece , Celeste encantadora ,
Dichas que antepusiera Un rey á su corona.
Acuerdóme una tarde, Quando el Sol , entre sombras Baxaba despeñado Al reyno de la Aurora ;
Que yo al hogar cantaba De mi inocente choza ,
Mientras baylaban juntos
Zagales y pastoras.
De nuestro amor sencillo
La suerte venturosa :
Riquísimo tesoro ,
Que en ti mi pecho goza.
Y haciendo por tu vida
MELENDEZ
Que tanto á España importa, Mil súplicas al cielo Con voces fervorosas;
Cogi en la diestra mano ,
Cosí la brindadora
Taza , y, con sed amiga ,
Por ti la apuré toda.
Quedaron admirados Zagales que blasonan De báchícos furores,
Al ver mi audacia loca.
Mas yo , tornando al punto , Con sed aun mas beoda , Segunda vez libréla Del néctar que la colma.
Cantando enardecido ,
Con lira sonorosa ,
Tu nombre, y las amables Virtudes que te adornan.
^ MELENDEZ
ODA
A LAS ESTR-ELLAS.
¿ Dó estoy ? qué presto vuelo De alada inteligencia me levanta ,
Desde la tierra vil , a los reales Alcázares del cielo?
Parad, soles ardientes :
Lámparas eternales,
Que huís girando en ligereza tanta ,
Las alas esplendentes Coged , coged ; y en vuestra luz gloriosa Abísmese mi vista venturosa.
Por do quiera fulgores ,
Y viva acción y presto movimiento.
El dios del universo aqui lia sentado
Su corte, entre esplendores :
Del infinito coro De ángeles acatado ,
Grato aqui escucha el celestial concento De sus laúdes de oro r Qual alma celestial el orbe alienta ;
Y en sola una mirada le sustenta.
MELENDEZ
¿ Qué es de la tierra obscura :
Este átomo de polvo que orgulloso Debastándolo agita el hombre insano ?
¡ Ay ! ora en guerra dura Despareció : y perdido Su sol con ella, en vano Ansia el ánimo hallarlo , cuidadoso Entre tanto encendido Fanal, ni à sus planetas ? alli estaba La blanca luna ; y Marte allá tornaba.
Sobre ellos sublimado ,
Corro en la inmensidad : la lira ardiente El Orion , las Pléyadas lluviosas ,
Y á ti , o S irio , inflamado
En viva , hermosa lumbre ,
Dexo atrás y las Osas.
Sobre el fanal del polo refulgente ,
Del empireo á la cumbre Trepo : la mente aun mas allá se lanza ;
Y de la creación el fin alcanza.
¡ Qué digo : el fin! . Empieza
Otro y otro sistema , y otros cielos ,
Y otros soles y globos cristalinos ,
De indecible belleza.
MELENDEZ
¿ Qué serafín glorioso ,
En sus vagos caminos ,
Podrá alcanzarlos con sus raudos vuelos ?
Mi espirtu congojoso Por do quier halla mas , si mas desea ;
Y el infinito en torno le rodea.
Si, si ; que la inefable Diestra del Hacedor no se limita,
Qual la mente humanal , à cerco breve.
El mar ancho , insondable Tan nada le ha costado Qual la arenilla leve :
Lo proprio un claro sol , que esa infinita Multitud que ha sembrado ,
Gomo el polvo , en el ancho firmamento ;
Y hoy de nuevo encender miles sin cuento.
Ante El , como la nada ,
Así es la creación ; menos que un puro Rayo solar á su orbe luminoso :
Ni en su mente sagrada Hay hasta aquí : su diestra Jamas yace en reposo ;
Del punto que animando el caos obscuro , En soberana muestra ,
M EL EN DE Z
De su alto mando le intimó : feneee •
Y á esta ancha, inmensa bóveda : aparece.
Aqui la demandara
Por su infinito Autor ¿ donde asentado Entre esplendores y eternal ventura Su excelso trono alzara ?
¿ Por qual feliz camino La humilde criatura l uede trepar a su inefable estado ?
¿ Do su confin divino
Toca y que sol le alumbra ? ¿ ó donde dixo : «De mis obras el termino aqui fixo ? »
« Cesemos : este sea Postrer lucero, el valladar lumbroso A La gran obra que yacia acordada En mi inefable idea :
Columna majestuosa Entre el ser y la nada ,
Alzada por mi brazo poderoso.
Mi bondad ve gozosa Del postrer mundo al átomo primero ;
Y en todo brilla , y mi supremo esmero. »
Decid pues , encendidos Globos, que ardeis sin número; fanales,