‹ Espagne poetiqueChapitre 68 sur 112 · TOME II · texte numérisé non relu

TOME II

M EL EN DE Z

Que ornais el manto de la noche umbría ,

Los hombres embebidos

Alzando hasta la altura Del Ser grande que os guia ,

Rodando en esas playas eternales :

Vosotros que segura

Senda al sabio mostráis , que os mira atento. Por el tendido, líquido elemento.

O en voluble semblante l)iéi -ais al labrador en la apartada Edad lecciones, como fiel partiese Su trabajo incesante ,

Y la rauda presteza De los tiempos midiese :

Decid , globos, decid ¿ donde le agrada De su faz la belleza

Mostrar á ese gran Ser ? ¿ donde mi anhelo La verá de su gloria caido el velo ?

Buscárale cuidoso

Por todo el ancho mundo, á la indistinta Variedad de los seres demandando Por su hacedor glorioso.

El insecto brillante Me responde sonando :

MELENDEZ

« El que de oro y azul mis alas pinta Está mas adelante : »

« Está mas adelante » me responde La garza, que en la nube audaz se eSconde.

Y la mar pr ocelosa « Mas adelante» rebramando suena ,

Y el fiero Leviatan en su hondo abismo :

En la aura vagarosa Trinando al pueblo alado Decir oigo lo mismo ;

Y el rayo asolador que el mundo llena

En su vuelo inflamado De horror y pasmo , «mas allá » , me clama , « Mora el que enciende mi sonante llama. »

¿ Donde , soles gloriosos ,

Esta este mas allá, que nunca veo ?

¿ Jamás ni un alma vencerá atrevida Los lindes misteriosos De este imperio inefable ,

Por mas que enardecida Avance en su solícito deseo ?

¡ Ah Î siempre inmensurable '

Al hombre agoviará naturelaza ,

Abismado en su mísera baxeza.

MELENDEZ

Siempre , lumbres sagradas , Vosotras arderéis : en pos la mente Vuestro áureo giro seguirá afanosa Con alas desmayadas ;

Y caerá sin aliento.

La noche misteriosa Colgará con su velo refulgente El ancho firmamento,

Y yo en mi amable error luego embriagado Tornaré inquieto á mi feliz cuidado.

YGLESIAS.

Don José de Yglesias , curé de village , mort à Salamanque sa patrie, en 1791 , à l’âge de 38 ans , fut un écrivain des plus faciles. On n eût point présumé son genre sur sa physionomie, non plus que d’après son état. C’est de cet ecclésiastique , à la mine la plus rébarbative dont on puisse se faire une idée, et dont il s’est moqué lui- même d’une manière assez plaisante, que sont les petites pièces les plus lestes que 1 on ait publiées de nos jours. La dernière épigramme de notre collection lui appartient. Nous donnerons un autre échantillon de sa gaieté satirique , mais nous avons jugé convenable de le placer plutôt ici, à l’ombre de ces explications préliminaires. Le texte porte :

letrilla.

Ni mimen parlero , Al son del pandero ,

Produxo este tono De estilo asaz 7/1 ono Que siempre repito :

¡ Mira qué bonito!

« Amiga gaitería , Sabrás que esta feria Mi cortejo amado De cristal dorado Me regaló un pito :

¡ Mira qué bonito ?

Ayer Don Mateo , Yendo de paseo ,

Me quitó el bonete ,

Y me dio un villete , Consu sobreescrito :

¡ Mira qué bonito !

Ya sabes que viejos , T uve seis cortejos ; Mas de ellos cansada Solo estoy prendada De Don Agapito :

¡ Mira qué bonito !

U na tarde fresca , Estando de gresea3

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