‹ Espagne poetiqueChapitre 79 sur 112 · NOR ON A · texte numérisé non relu

NOR ON A

» Tout fuit : le cloître saint de la vierge craintive » Ne cache plus le front;

» De sa voix , de sa main , dans sa fuite moins prompt » L’enfant veut arrêter sa mère fugitive.

» Elle n écouté pas :

» Les momens sont comptés et le fer suit ses pas.

» Chaque obstacle nouveau, le vainqueur le surmonte » Dois-je tout redouter ?

» Le Sort, pour me punir, va-t-il se répéter?

» Des temps de Roderic reverrai-je la honte ?»

— Non, belle Espagne, attends De la faveur du ciel des gages plus constants.

Quelle divinité s’avance , couronnée De roses et d’épis ?

Des nymphes devant elle en jettent des tapis ; Autour d’elle bondit la troupe fortunée Des Danses et des Jeux ;

Son regard a chassé le nuage orageux.

C’est la Paix ! c’est la Paix ! mille cris d’allégresse Répondent à ma voix;

Le ciel te l’a rendue, Espagne, tu la vois : Jette-toi dans les bras que t’ouvre sa tendresse ;

Reçois son doux baiser ;

Sur son sein protecteur tu vas te reposer.

NOROÑA. 347

Repos trois fois heureux ! Entends-tu le tonnerre , Encor retentissant ?

Encor d’autres sillons se remplissent de sang ; Encore autour de nous rugit l’affreuse Guerre :

Et , cependant taris ,

Les pleurs que tu versais , tu les changes en ris.

Ainsi renaît le jour d’un regard de l’Aurore ,

Et réjouit les airs :

Quelque temps il prélude , et de tons doux et clairs Nuance à l’horizon les nuages qu’il dore :

Tout à coup l’astre luit

Qui chasse au fond des mers les spectres de la nuit.

A LA PAZ ENTRE ESPAÑA y FRANCIA.

EN

ODA

L \ Discordia levanta su cabeza De vívoras crinada ,

Las mueve, las sacude, y agitada Retiembla la mansion de la tristeza ;

La turbia Estígia crece ,

Y el tenebroso Averno se estremece.

A su voz , semejante al despedido j

Trueno de parda nube La Muerte horrible con presteza sube En su carro fatal ; y conducida Por la espantosa Guerra ,

Hace gemir los polos de la tierra.

En pos de ella caminan la hambre fiera , La miseria afanosa,

La devorante fiebre , la ambiciosa Gloria , el furor y rabia carnicera,

Y todos cuantos males Comprimen con la Guerra á los mortales.

En medio eleva su orgullosa frente Desnuda y descarnada ;

De fuego y hierro la derecha armada ,

La mueve en derredor rápidamente ;

Y , las riendas tomando ,

A sus negros caballos va incitando.

Tascan el freno, con rabiosa espuma Bañan el ancho pecho ¿

Tiran , se afanan , corren con despecho , Que el látigo sonante los abruma •.

Su intrépida carrera Enciende el eje , cual si arista fuera.

Todo es fuego y furor; todo se llena De horrorosa matanza, la en medio de la Gália se abalanza,

Con sangre humana enrojeciendo el Sena ;

1 a en su centro se irrita ,

Desploma el templo , el trono precipita.

Ya revuelve su carro fulminante Hácia el Belga animoso ;

No le deja un momento de reposo

Le estrecha , apremia , oprime, y arrogante Le arranca , en solo un dia ,

Lo que ántes en cien años no podia.

NORON A.

Ya de la altiva Albion derriba al suelo

Las huestes sanguinosas ,

Que ganando las playas arenosas,

Al mar se arrojan con miedoso anhelo,

Y en sus naves veleras Abandonan confusas sus riberas.

Ya los muros de hielo, que á su paso El Bátavo le opone,

Osada pisa, y en su suelo pone El victorioso pié , su cuello laso El Holandés inclina :

Le abate , y hácia el Rin veloz camina.

Allí, como un torrente impetüoso ,

Cuanto encuentra arrebata ,

Y tala, y quema, y desordena, y mata.

El robusto Alemán y el belicoso Prusiano se retiran ;

Tiemblan al verla, con rubor se admiran.

Y los Alpes también al grave peso

Bajan la erguida cima ,

Pasa la presta Muerte por encima,

Envuelta en polvo , en sangre, en humo espeso;

Y queda sin aliento El Sardo á tan activo movimiento.

NORON A.

Así el Francés guerrero, conducido Por la tremenda Muerte ,

Aterra al animoso , rinde al fuerte ,

V sumerge en el seno del olvido

Todas cuantas victorias Al Griego y al Romano dieron glorias.

Y tú , España valiente , que infundiste

Terror al lácio imperio.

Tú, que del sarraceno cautiverio La pesada cadena destruiste,

Y con ardor guerrero Humillaste á tus pies otro hemisfero ;

Tú , que te viste del Francés triunfante ,

Y , con marcha atrevida ,

Ya del Tec refrenaste la corrida.

Ya diste espanto al Canigó gigante,

Mil laureles cociendo Cuando la Europa toda estaba huyendo;

¿ Tú , pálida y errante ? ¿ Tú , aterida Sueltas la fuerte espada ,

Y te ves del contrario atropellada?

¿El ropaje pisado, desceñida.

Destrenzado el cabello ,

Rotas las joyas del hermoso cuello ?

noroña.

¿ Qué tienes ? Di¿ Levantas á Jos cielos Tus ojos lagrimosos ?

¿ Exalas mil suspiros dolorosos ?

t No encuentras ¡ ay ! alivio á tus desvelos ?

¿ Tuerzes las blancas manos ?

*'• Tus males son tan fuertes ? ¿ tan tiranos?

« Lo son tanto. . . ¿ No miras ya la cumbre Del nevado Pirene

Poi el Galo ocupada ? ¿ Como viene Bajando con inmensa muchedumbre ?

¿ Que el polvo roba el día ,

\ ensordece su horrenda gritería ? »

(,¿ No miras que cá su impulso el fuerte murov Cede, se abre , le abriga ?

¿ No ves la hambre, la sed y la fatiga ? tí No ves que no haj^ asilo ya seguro,

Y que el Ebro espantado No pone diques al Francés osado?»

« ¿ No ves la reja dura abandonada En los surcos primeros , bin pastores balando los corderos ,

Los talleres desiertos , profanada La estancia de las Musas,

Y á ellas girando en derredor confusas ? »

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