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AL MAR

Calma un momento fus soberbias ondas , Océano inmortal , y no á mi acento Con eco turbulento Desde tu seno líquido respondas.

Cálmate , y sufre que la vista mia Por tu inquieta llanura Se tienda a su placer. Sonó en mi mente Tu inmenso poderío,

Y á las playas remotas de occidente Corrí desde el humilde Manzanares ,

Por contemplar tu gloria ,

Y adorarte también , dios de los mares.

Que ardió mi fantasia En ansia de admirar , y desdeñando El cerco obscuro y vil que la ceñia ,

Tal vez allá volaba ,

Do la eterna pirámide se eleva ,

Y su alta cima hasta el Olimpo lleva.

Tal vez trepar osaba Al Etna mugidor , y allí veia

Bullir dentro el gran horno ,

QUINTANA.

Y , por la nieve que le ciñe eti torno ,

Los torrentes correr de ardiente lava.

Los peñascos volar , y en horido espanto Temblar Trin acria al pavoroso trueno :

Mas nada , ¡ oh sacro Mar ! nada ansié tanto Como espaciarme en tu anchuroso seno.

Heme en fin junto á tí. Tu hirviente espuma El alto escollo sin cesar blanquea,

Do entre temor y admiración te miro.

Inquieto centellea

En tu cristal el sol , que al occidente De magestad vestido huye y se esconde.

¿ Donde es tu fin ? ¿ en donde Mis ojos le hallarán? Con pie ligero Tú te tiendes y corres , y llevado Cual en las alas de aquilon sonante ,

Mi espíritu anhelante Te sigue al ecuador , te halla en el polo ,

Y endeble desfallece

A tanta inmensidad ¿ Te hizo el destino Para ceñir y asegurar la tierra ,

O en brazo atterrador hacerle guerra ?

¡ Ay ! que ese resonante movimiento Me abate el corazón. Yo vi las mieses

quintana.

Agitadas del viento En los estivos meses ,

V dóciles y trémulas llevarse,

Y en seco son de su furor quejarse.

Vi el vértigo del polvo , y vi en las selvas

Contrastados también los altos pinos

Sacudirse y bramar : mas no este cierro

Este hervir vividor , estas oleadas Que llegan, huyen, vuelven.

Sin cansarse jamas : tiembla la arena Al golpe azotador , y tú rugiendo Revuélveste y sacudes ,

Una \ez y otra vez : al ronco estruendo Los ecos ensordecen ,

Los escollos mas altos se estremecen.

Cesa ¡ oh Mar Î cesa ; oh Mar ! ten compasiv Piedad del flaco asiento Que me sostiene exánime y pasmado.

¿ No me oyes , no ? ¿ y violento Te ensoberbeces mas ? Ya desatado El hoi i endo huracán , silba contigo •

¿ Qué muralla , qué abrigo bastarán contra ti ? Negras las olas A manera de sierras se levantan ,

V en hondos tumbos y rabiosa espuma

QUINTANA.

Su furia ostentan y mi pecho espantan.

¿ Llegó tal vez el dia En que , tras tanta guerra ,

El paso vencedor des en la tierra ,

Y bramando allá dentro envuelvas ciego Playas , imperios y hombres infelices ,

Y al hondo abismo los sepultes luego ?

Como cuando en tu vértigo espantoso La Atlántica se hundió. Con fuerte mano Las zonas todas de la tierra asidas Burlar pensaban tu furor, y en vano :

Que al golpe redoblado , impetuoso ,

El eje poderoso

Se sintió vacilante , y estallando Perdió su alto nivel : luchando entonces,

Las ondas con las ondas se encontraron ,

Y horrísonas cayeron ,

Y el orbe estremecido desgarraron.

¿ Dó la región vastísima que un dia Desde Atlas á la América corría?

Destrozada, anegada, hoy solo dura

En la fragosa altura Que de tanto furor salvó la frente :

Dura ya solo en la memoria obscura ,

Que lleva ; oh insano Mar ! de gente en gente,

quintana.

Los ecos voladores

De tu antigua violencia y tus horrores.

i Y tanta fue del hombre la osadia Que los quiso arrostrar! Sube á los montes Y la tenaz porfía

De su mordaz segur humilla al suelo Al cedro que resiste á las edades ,

Al pino que se esconde allá en el cielo. Gimieron ambos cuando al mar lanzados En nadantes alcázares miraron Trocar su antiguo ser y su destino ,

Y , al aire dando el vagaroso lino ,

Los leves campos de cristal surcaron.

Adiós , amada playa ; adiós , hogares :

El hombre audaz en la orgullosa popa Os mira, os huye, y por los anchos mares , Al volver de las ondas se confía.

En vano el rumbo le negaban ellas,

El le arrancó en el cielo Al polo refulgente y las estrellas.

¿ Qué pudo desde entonces Negarse á su anhelar ? Fiero y sañoso El alto tormentorio amenazaba

QUINTANA.

Con un mar dp terror , y proceloso Las puertas del oriente defendía :

Mas vuela , rompe , y le sorprende Gama ,

Y los hijos de Luso al punto hollaron El golfo indiano y la mansion de Brama.

Colon , arrebatado

De un numen celestial , busca atrevido El nuevo mundo revelado á él solo ,

Y tres veces el polo Ye al impávido Cook romper los yelos Que á fuer de montes su rigor despide , Descubriendo el secreto vergonzoso Del yermo inmenso á que sin fin preside.

¡ Gloria eterna á sus nombres ! ¡ Dadme rosas , Dadme lauro inmortal , que adorne y ciña Sus frentes generosas !

Mirad la tierra á sn divino esfuerzo Enriquecerse toda , y mil tesoros ,

De su fecundo seno Benéfica brotar : mirad la aurora Unida al occidente ,

Y al septentrion el sur. A este portento

Furioso el Océano

Es fama que gritó : « ¿ Con que es en vano

QU INTA NA.

Haber yo roto el orbe , y que , tendiendo El vallador de mis cavernas hondas ,

Un mundo haya negado al otro mundo ?

Sea el hombre de hoy mus rey de las ondas. »

ARRIAZA.

Don Juan Bautista Arriaza est né à Madrid, il y reçut sa première éducation au collège des nobles , passa de là à l’École Militaire de Ségovie , d’où il sortit pour entrer dans l’armée navale; il a suivi depuis la carrière diplomatique , et remplit aujourd’hui une place d’officier supérieur du palais. Le talent poétique de M. d’ Arriaza a marqué dès l’enfance : déjà fameux dans sa jeunesse , il n’a pas tardé à être placé au premier rang.

L’auteur spirituel de l’ouvrage anglais d’où nous avons extrait le jugement sur M. Quintana, en parlant de M. Arriaza, lui accorde le talent, mais lui repróchele défaut d’instruction. C’est plutôt une induction tirée de l’existence sociale du poëte qu’une opinion inspirée par ses écrits.

Nous n’en voyons aucun où plus d’instruction

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