‹ Études sur l'Espagne (volume 2)Chapitre 187 sur 190 · La rivière appelée Oued el Harracb · texte numérisé non relu

La rivière appelée Oued el Harracb

.TOI RNAL DE l'eXPKDITION d'aLCER Î2l

este maior campamento fuese el tercio de los otros, serian 22400 los Moros que vimos en toda la bahia.

156. Hay quien dif^a que en el maior campamento del Jarach contô 500 tiendas entre grandes y chicas, computando â 10 hombres por tienda ; resultan en este campamento 5000 hombres y 15000 por todoslos campamentos de la bahia. Si en cada tienda huviese 20, serian 10000 los del Jarach y 30 mil los de la bahia.

157. Junto â la bateria del Jarach vimos formados los Moros de este campamento grande y el terreno que ocupaban no era el tercio de ladistancia de dicha bateria à su immediata, pero esta distancia era dos tirosdecaiïon largos, esto es como diez mil varas ; luego los Moros ocuparian como 3333 varas y eran otros tantos, en el concepto de uno de fondo, y si fuesen très de fondo (no podian ser mas porque hacian todos fuego) serian 9999 los Moros de este campamento y como 30 mil los de toda la bahia.

158. En lo mas elevado de este campamento havia una tienda, que, entre todas, se distinguia por lo grande y séria del gefe del campamento. Siguiendo la cumbre de la lomita, en cuya faldaestaban todas las tiendas menores, havia otras tiendas como en linea menores que la maior, pero visiblemente maiores que las demas. Estas tiendas semigrandes serian de capataces 6 gefes subalternos, que mandarian alguna division o regimiento. Suponiendo pues cada jefe con 300 subditos uno con otro, y no llegando las tiendas de dichos gefes â 30, se signe 9000 por todo este campamento, y 27000 por todos juntos.

159. Todos estos computos, aunque admitan algun error son sin embargo mas fundados que quantos juicios se pueden hacer â bulto. De todos ellos se infiere que todos los Moros no eran 30,000, si aun llegaban. El que piensa otra cosa, haga sus calculos que lo justifîquen. No faltarâ quien, en vista de lo que digo, créa que mis computos ban mui por arriba. Yo creo lo mismo, pero, 8ea como fuere, yo no me he propuesto en este calculo

otra cosa que ensefiar à indagar las cosas mas dificiles por varios medios que aproximan à la verdad, enemiga siempre del que abla â bulto.

160. Entiendo que al numéro prescrite en mi ultimo calcule deve anadirse la guarnicion de la plaza y castillo del Emperador : una y otra son inaberiguables por calcules, pero lo cierto es que entre nosotros 6 û 8000 hombres serian bastante guarnicion, si se ha de créer las cartas de consules. Se asegura en ellas que guarnecian la plaza 1200 hombres, que, aunque se enganen en un cero, séria 12000. No es creible que estos hombres que tanto aumentan el numéro de los Moros disminuyan la guarnicion de la plaza.

161. Tambien convengo que à dichos calcules se anada 3000 artilleros, que son los que se necesitarian para servir 300 canones en el cencepto de 10 hombres por canon.

162. Disminuye estos calcules el que la cavalleria necesita mas terreno que la ynfanteria, este es que en el misme espacio caben menés cavalles que ynfantes, segun los calcules que ordinariamente estan admitides: un cavalle de frente ocupa lo que hombre y medio â pie.

163. En vista de este se pedrâ pensar que nuestro exercito era bastante para este empresa é conquista, perque siendo el exercito argelino de 30 mil hombres, bien pudieran 18 mil nuestros vencerlos. Este es positibe. Pero ne se ha de discurrir asi, sine se ha de tener présente la pagina en que dige que, antes de llegar à Argel, se perderâ bastante gente sin poderle remediar. Les 18000 hombres son pecos, ne para dar una batalla y ganarla â les Mores, sean los que fuesen, sine para ir â Argel y llegar â pener el sitie. Qualquiera perdida es insupertable para tan poca gente y qualquiera accidente podria hacer perecer â todos. Este tienen estas cesas : perder une, no es nada para quien tiene muchos, pero para quien tiene solamente dos, no sole es perder une, sino tambien perder los dos, perque el que queda no puede subsistir sole.

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161. Se me antoja decir brebementealguna cosa sobre los parajes donde se puede desembarcar en las inmediaciones de Argel, con el fin de conquistar esta plaza, como tambien de las ideas 6 proyectos que parece ténia el General resueltos para conseg^uir la posesion de la plaza, aunque estas son cosas propias para los générales y en que pu[e]do estenderfme] poco. No obstante opino que es permitido aun al mas infimo oficial (es) discurrir sobre las cosas mas dificiles para înstruirse, y aun el crilicar las acciones y resoluciones de su General, despues de pasadas, quando esto lo hace paraadelantar sus conocimientos. Nadie deve limitarse a pensar lo que le toca, deve pensar mas alla, porque si asi no lo hace, Uegarâ mas alla y no sabra lo que le toca.

165. Puedese desembarcar en la playa de la Mala Muger o Mala Dona. De este paraje no tenfi:o'conocimiento proprio, pero he oydo que esta â 1res léguas de Argel hacia el poniente. Hombres practicos dicen que, como es plaia abierta, esta expuesta â muchos vientos, que su fondo es de penas donde no agarran las unas de las anclas o con el mobimiento de las mismas envarcaziones las penas cortan los cables y se pierden las anclas, y tal vez las naves La riva parece que es de facil acceso â las lanchas. El desembarco en este paraje tiene â mas las dificultades dichas pagina... para llegar â Argel.

166. Puedese tambien desembarcar entre el Jarach y Montefus ; el fondo es excelente para anclar y la riva de facilisimo acceso. En esta distancia ai dos baterias, sin contar la del Jarach y Montefus: pero entre dos de ellas, o bien arruinando una, se puede tomar tierra sin peligro. Estas dos baterias son corto almuerzo para qualquiera navio que verdaderamente quiera batirlas. No ay en esta parte montes, arboles ni otro embarazo para que la artilleria de las naves no bâta el alcance de su canon, que es llano y descuvierto, a excepcion que ay jarales o vajos matorrales. Es verdad que este parage dista una légua mas de la plaza que el de donde desembarcamos y

que para hacer la conduccion de artilleria, etc., ay las difîcultades del terreno vestido y embarazado. Nobslante, haviendo desembarcado en este parage, si el enemigo se hubiera presentado, huvieramos conocido su fuerza para tomar nuestras medidas y partido, y el, al descuvierto? huviera padecido sumo extrago de las naves por el flanco nuestro y de las tropas y artilleria por el frente. No creo que en este parage huvieramos sidojamas precisados a retirarnos precipitadamente y huvieramos sin duda rechazado al enemigo, que tal vez espantado se auientaria, quitadas las cabezas à sus proprios gefes, como les es costumbre.

167. El parage donde desembarcamos tiene el ynconbeniente de que, como desde la mar hasta la cumbre de la opuesta altura va el terreno ascendiendo, no pueden lasembarcaciones batirlo bien, porque las balas se clavan contra la ladera y solo hacen daiio sin revotar. Los Moros pueden, detras de los montones, pitas, etc., estar ocultos y atacar las primeras tropas antes de tomar formacion. Por lo demas es cierto que la orilla es a proposito, que no ay mas que pedir ; las naves protectoras pueden arrimarse quanto se puede desear y la plaza no esta lejos, cuia conquista era el fin principal.

168. No faltara quien diga séria conveniente desembarcar parte del exercito donde lo hicimos y parte hacia Montefus. De este modo los dos desembarcos cogerian en medio a los enemigos que se turvarian, pero para esto se necesitaba un exercito fuerte, exponiendose a ser batido en detalle.

169. Puedese desembarcar, segun he oydo, saliendo de la Bahia, dando buelta a la punta de Montefus y no lejos de ella. Se me ha asegurado que la riva es a proposito para desembarcar, pero necesariamente se tendrian que ir tomando succesivamente todas las baterias de la Bahia. Este parage dista de la plaza 6 léguas, pero tiene la comodidad de poderse retrincherar el exercito recien

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desembarcado en la misma punta, como se ve en el piano num" 16°. Asi lo hizo Carlos Quinto.

170. Puedese desembarcar entre la plaza y Punta de Pescada, arruinando primero los navios las baterias que ay en esta parte que puedan estorvar el desembarco. Puesto el exercito en tierra en este parage y perfectamente atrincherado, no ay mas que marchar â la plaza por la misma trinchera, que desde luego puede empezar a abrirse por la proximidad de la plaza. Antes que esta, deben tomarse el castillo de Babaloet' y très baterias que tiene debaxo a la orilla de la mar. Tomando esto, tiene poco que hacer el abrir brecha a la plaza. Dichas baterias y castillo de Babaloet pueden batirse por los navios, pero padecerian en esto bastante los buques, ya por el fuego de dichas baterias y castillo, ya por el del muelle que les Uegaria, â mi juicio. Si se supiese el numéro de canones y su calibre que tienen dichas baterias y castillo y muelle^ no séria dificil calcular el extrago que podrian causar en los navios antes de arruinarlas. Carezco de estas noticias y por esto no me meto en este detalle, que sin duda séria muy curioso. No es dudable que para destruir estas baterias enemigas serian mai utiles las baterias flotantes que podrian ser tantas y tan bien construidas que tal vez ellas vastaran para hacer cenizas el muelle y la ciudad. No computo su numéro ni utilidad, porque de Argel no tengo mas noticias que las que pille desde mi enbarcazion, que como todas estaba mui distante. El desembarco en este parage siempre tiene la ventaja de no tener que andar por quebraduras hasta la plaza, pero, a mi parecer, tiene no mui buena riva para tomar tierra. Verdades que yo mire esto de tan lejos que no pude ver nada con la distincion que se necesita para formar juicios cavales de las cosas. Ilaviendo desembarcado en esta parte con las precauciones correspondientes y haviendonos fuertemente retrinche-

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