‹ Études sur l'Espagne (volume 3)Chapitre 204 sur 206 · CHAPITRE DE L A V E U G L E · texte numérisé non relu

CHAPITRE DE L A V E U G L E

(Fol. 9 vo)... Sabes en que veo que las corniste Ires a très ? En que comia yo dos a dos y callavas. A lo quai yo (sic) yo respondi (sic).

Yendo que yvamos ansi por debaxo de unos soportales en Escalona, adonde a la sazon estavamos, en casa de un çapatero avia muchas sogas y otras cosas que de esparto se hazen ; y parte délias dieron a mi amo en la cabeça. El quai, alçando la mano, toco en ellas, e viendo lo que era, dixome : « Anda presto, mochacho; salgamos de entre tan mal manjar, que ahoga sin comerlo. » Yo que bien descuydado yva de aquello, mire lo que era, y como no ,vi sino sogas y cinchas,

1. Voici le titre exact de cette édition, qui n'a jamais été décrite ni utilisée : La vida de Lazarillo de \ Tonnes y de sus fortunas y adversidades. Nuevamente impressa \ corregiday de nuevo anadi \ daen esta segundaim \ pression.

I Vendeuse en Alcala de Henares, en | casa de Salzedo librero. Ano \ de M. D. LIIII. Au v» du f. 46 : Fue impressa esta présente \ obra en Alcala de Henares en casa

I de Salzedo librero a veynte \ y seis de febrero de mil \ y qiiinientos y cinquenta y quatro \ afios.

que 110 era cosa de corner, dixele : « Tio, porque dezis esso? » Respondiome : « Calla, sobrino, segun las mafias que Uevas, lo sabras y verascomodigo verdad.»

Y ansi passamos adelante por el mismo portai, y llegamos a un meson, a la puerta del quai avia muchos cuernos en la pared, donde atavan los recueros sus bestias; y como y va tentando si era alli el meson, adonde el rezava cada dia por la mesonera la oracion de la emparedada, hazio de un cuerno y con un gran sospiro dixo : « 0 mala cosa, peor que tienes la hechura, de quantos ères desseado poner tu nombre sobre cabeça agena y de quan pocos tenerte ny aun oyr tu nombre por ninguna via ! » Como le oy lo que dezia, dixe : « Tio, que es esso que dezis? — Calla, sobrino, que algun dia te dara este que en la mano tengo alguna mala comida y cena. — No le comere, yo dixe, y no me la dara. — Yo te digo verdad, sino verlo bas, si bives. »

Y ansi passamos adelante hasta la puerta del meson, adonde pluguiere a Dios nunca alla llegaramos, segun lo que me suscedia [sic) en el.

Era todo lo mas que rezava por mesoneras y por bodegoneras y turroneras y rameras y ansi por semejantes mugercillas, que por hombre casi nunca le vi dezir oracion.

Reyme entre mi de los dichos, y, aunque mochacho, note mucho la discreta consideracion y palabras del ciego; mas, por no ser prolixo, dexo de contar muchas cosas, assi graciosas como de notar, que con este ciego; mi primer amo, me acaescieron, y quiero dezir el despidiente y con el acabar.

Estavamos en Escalona, villa del duque délia...

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