‹ Etudes sur l'EspagneChapitre 22 sur 161 · RÉCIT DE LA CHRONIQUE · texte numérisé non relu

RÉCIT DE LA CHRONIQUE

embîasse por el abad de Santander, que era su chanciller de la reyna, y que sabia su bazicnda délia, y que le demandasse cuenta y que la de (sic) a ellos de lo passado.

Y el rey touo esto por bien y embio luego por el abad y vino a el y mandole que truxesse los libros que el ténia de las cuentas del tiempo passado y que diesse la cuenta dello en que se despendiera, que lo queria el saber y que la diesse al infante don Juan y a don Juan Nunez.

Y el abad entendio quanto el rey don Fernando dezia y plugole mucho ende porque era cierto que ténia ende muy buen recaudo, y dixo al rey que le plazia y que haria lo que le mandaua. Y luego dixo el al infante don Juan y don Juan Nunez que le tomassen la cuenta, y ellos bizieronlo assi. Y desque ellos por si mesmos començaron a tomar la cuenta de todo quanto valieron las rentas de los rey nos, bizieron ende una muy gran summa, que tomaua an tes que llegassen a saber como se despendiera todo en seruiçio del rey. y fueronse luego para el rey y afirmaronle que mayor quantia le prouarian que la reyna su madré lleuara ende cado aîio de los qualro cuentos que auian dicho. Y cl rey mandolcs que tornassen a la cuenta y que la estimassen por que fucsse ende cierto, y ellos bizieronlo ansi y tornaron a demandar al abad, su chanciller de la reyna, la cuenta y cl diola por raenudo, en tal manera que de quanto ay mostro y de como se diera el auer en seruiçio del rev que non pudieron ay dezir ningunacosa. Y desque la cuenta acabada sumaronla y hallaron por ella que diera esta reyna de mas de quanto rescibiera dos cuentos y mas, y mostro luego este abad de como estos dos cuentos los sacara la reyna prestados de omes seiialados para seruiçio del rey y que gelos auia ella de pagar, y tan grandes acucias pusiera en poner recaudo en hecbo de la reyna que todos quantos dones y oro y plata ella ténia, todo lo vendio pora mantener laguerra, assi que non finco con ella mas de un vaso de plata con que beuia, y comia en cscudillas

^8 n. « LA PRUDENCE CHEZ LA FEMME ))

de lierra. Y de todo estoque ellahazia por el rey su hijo, non dezian ellos al rev ninguna cosa, antes por buscar mal a la revna. dezian al rey su hijo que si alguna cosa ellahiziera o dixerao passara de cuyta y de trabajo, que mas lo hiziera por lo suyo de ella mesma que por lo de rey*.

A la malice et à la perversité des oncles et de leur parti, il convenait de donner pour contrepoids la vertu et la loyauté de quelques vassaux fidèles, qui sont ici essentiellement représentés par un Benavides et deux Caravajales. Pour composer ces personnages, Tirso a dû avoir recours à d'autres sources que la chronique royale. Celle-ci ne lui donnait que le point de départ. Un des épisodes les plus connus du règne de Ferdinand IV est le châtiment qu'il passe pour avoir infligé à deux chevaliers Caravajales, accusés du meurtre d'un personnage appelé Juan Antonio de Benavides. Ces chevaliers condamnés à mort el exécutés, malgré qu'ils eussent protesté de leur innocence, a voyant qu'on les tuait à tort, dirent qu'ils citaient le roi à comparaître avec eux devant le tribunal de Dieu, à cause de celle mort qu'il leur faisait donner à tort, dans un délai de trente jours, à compter de celui où ils mourraient » Crônica de D. Fernando IV, ch. xx). El le roi Ferdinand mourut, en effet,

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