‹ Fernan CaballeroChapitre 2 sur 7 · A LA EDAD DE 80 ANC) S · texte numérisé non relu

A LA EDAD DE 80 ANC) S

)3us DESCONSOLADOS SOBRINOS LE DEDICAN ESTE RECUERDO, EN HEMORIA DE SUS VIRTUDES.

El Ayuntamientode Sevilla ha adoptado palriôticaraente dos acoerdos. Porelpriraero, se dona â la farailiade la ilustre flnada terreno suflciente en elreferido cementerio de S. Fernando, para levantarle un sepulcro monumental. Por el segundo, se détermina que la antigua calle de Juan de Burgos, sea conocida en adelante con la denominacion do Fernan Caballero.

SS. AA. RR. los Serraos. Sres. Infantes Duques de Montpensier han mandado construir un buste de la célébré escritora, con una sencilla inscripcion, para colocarle ep el âtrio delà casa donde fallecié, â tin de que tengan présente su memoria las generaciones futuras.

Finalmente, varios amigos de doüa Cecilia Bôhl tratan de erigir, en alguna de las plazas pûblicas de la capital de Andalucfa, un sencillo pero elegante raonumento â la eminente escritora popular, gloria do Espaûa.

[Cecilia, Cecilia! Siempre fuiraos tus admiradores; la forma de tus escritos, la sana dootrina que en su fondo encerraban, producian nuestro entusiasmo; la posteridad erlgirâ un monumento â tu memoria.

[Infatigable obrerade la civilizacion, el raundo apreciarâ tus constantes trabajos, y Dios reeompensarâ tus virtudes!

Amiga de la humanidad, siempre te interesastes por ella, tus bo- Uos sentimientos en todo se reflejaban; hasta los misraos animales irracionales causaban tu compasion cuando eran maltratados; guerra declarastes â los que conduro oorazon les hacian daïlo.

Mas que mujor eras un ângel, que el Supremo Hacedor mandé â la tierra para consuelo de la doliente humanidad.

El génio brillabaen tu fronte, y tu radrito resaltaba mâs y mâs por tu humildad y tu modostia.

Sepa el mundo que Fernan-Caballero no ora alemana; esa gloria pertenece â Espaîia: Cecilia se incoraodaba extraordinariaraente cuando le decian que no era espa&ola; ella fué concebida en la perla del Oeceano, en Cadiz, y nacié en el raar; sus olas mecieron su cuna; hablar de Cecilia es hablar de la mar.

La raisma fé que produjo la Concepcion de Murillo y el San Antonio; la misma fé que alentaba al descubridor del Nuevo Mundo, al inmortal Colon; esa inisraa fé ténia Cecilia, esa misma guiaba siempre â Fernan- Caballero, en todos sus escritos.

Su religion era la del Cruciflcado, la catélica; esa religion de amor y consuelo que nos manda rogar â Dios por nuestros enemigos, esa religion que prohibe la venganza, esa religion que nos manda sembrar en esta vida para recojer en la otra; esa religion que nos aconseja conformarnos con los desprecios do la tierra, para alcanzar los aprecios eternos del Cielo.

jQuién sino el catolicisrao ha enaltocido â la mujer?.

Antes se consideraba â la mujer, mâs que cotno persona, corao cosa.

Antes la mujer era una eselava, ahora la mujer debe ser seïlora, y cl hombre no tiene ningun derecho â ser su tirano, y tione un deber en ser su compaûero.

. La época de la tiranla es ya tiempo de que se concluya para no volver.

jQuién puede negar que la inteligencia de la mujer, ilustrada por la enseilanza, sobrepuja muchas veces âla del hombre?

Fernan-Caballero es de ollo unaprueba.

;Sér inteligente y exquisitamente sensible, tu mereces nuestra admiration y nuestro respeto!

El bello sexo es mâs débil; por eso nosotros estamos mâs obligados a respetarlo y â rendirle tributo, euando vemos que nosotros no somos capaces de llegar â la altura donde Ilegé la inmortal Cecilia.

La pfttria de Teresa de Jésus ha sido fecunda en literatas; jy no ha bia de serlo en la tierpa de la Inmaculada Maria!

iLoor a Cecilia, à la distinguida literata, a la célébré novelista espahola!

El Obrero de la Civilizacion.

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