Rosas ofrezco a vuestra real persona
dignas de tal cabeza
Que no parece mal, Reina excellente, entre el diamante y la esmeralda hermosa, sobra el oro mas puro y refulgente el rosicler de la purpurea rosa.
Bohl de Faber, Floresta, vol. I, n° 86, v. 7-12.
3. a Cum et beatus non egeat et miser non gaudeat tloribus. » Patrologie, vol. LIX, p. 688, note c.